Zelenski trata de arrastrar a Europa a su guerra con Rusia - por Joaquín Rábago

Zelenski trata de arrastrar a Europa a su guerra con Rusia

Joaquín Rábago

Un Volodímir Zelenski cada vez más desesperado por la constante pérdida de hombres y  territorio trata de arrastrar a todo el continente a su guerra con Rusia, que debería saber que tiene perdida.

ZELENSKI

Mientras tanto, los medios occidentales hablan de continuas provocaciones rusas, cuya veracidad ni siquiera se molestan en comprobar y que sólo sirven para justificar el rearme ante las opiniones públicas.

Así, leemos que la pequeña Lituania ha pedido a España que cambie la actual misión de policía aérea de los aviones que nuestro país ha enviado a esa república báltica por otra de “defensa” aérea.

Es decir que en lugar de limitarse como hasta ahora a identificar a los cazas militares rusos que puedan vulnerar el espacio aéreo lituano, los aviones españoles allí desplegados deberían estar dispuestos a derribarlos.

¿Nos damos cuenta de lo que eso significa? ¿Entendemos que se trataría de un acto de guerra contra la mayor  potencia nuclear del planeta? 

KALININGRADO

Algunos de los incidentes de los que se acusa a la aviación rusa se han producido en el pasillo aéreo que une a ese país con su exclave de Kaliningrado, situado entre Polonia y Lituania, ambos miembros de la OTAN. Rusia insiste en que sus cazas en ningún momento se desviaron, como pretende la OTAN, de ese pasillo aéreo internacional, que tiene derecho a usar en todo momento, pero nada de eso importa.

Como tampoco parece importar el hecho de que el general estadounidense Chris Donahue declarase recientemente que la OTAN podría ocupar militarmente en un tiempo récord ese exclave ruso. ¿Quién provoca a quién?

Da igual que el Gobierno de Vladimir Putin haya dejado claro desde el principio que con la que califica de “operación militar especial” no pretende ocupar toda Ucrania y mucho menos avanzar luego hacia el oeste.

Su objetivo es impedir que un país que fue una vez parte integrante de la Unión Soviética pueda convertirse un día en  punta de lanza de la OTAN contra la Federación Rusa como siempre ha pretendido  Washington.

¿Es difícil de entender para alguien que no esté cegado por la más elemental rusofobia que Rusia no quiere ocupar territorio ucraniano más allá de los óblasts del este  que ya casi  controla porque tendría una población hostil y dispuesta en todo momento a la resistencia?

¿Y no es puro delirio pensar que Putin quiera no ya sólo quedarse con la totalidad de Ucrania, sino invadir luego Polonia y continuar, si se le deja,  hasta la puerta de Brandeburgo como un Hitler inverso?

Estados Unidos, que tiene abiertos otros frentes en Oriente Medio y el Asia Pacífico, parece haberse cansado con su presidente Donald Trump de esa guerra y quiere aprovecharla sobre todo para vender armamento a la OTAN, que el negocio es siempre el negocio.

Y Zelenski, que tiene también olfato para el negocio, ve en la industria armamentista una oportunidad para Ucrania y, aprovechando la experiencia bélica acumulada en los más de tres años de guerra,  negocia contratos en tan lucrativo  sector con sus aliados. 

“Ah Dieu! que la guerre est jolie….”, cantaba Apollinaire en 1915, en plena Primera Guerra Mundial. 

¡Ay, Dios! Qué bonita es la guerra, con sus cantos y sus descansos... Apollinaire
JOAQUÍN RÁBAGO