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jueves, 04 de junio de 2026 07:06h.

Trump se lava las manos - por Joaquín Rábago

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Trump se lava las manos

Joaquín Rábago

Como hizo el prefecto romano Poncio Pilatos cuando los líderes saduceos apresaron a Jesús, el presidente de Estados Unidos se lava las manos en Ucrania.

DONALD 'PILATOS' TRUMP
DONALD 'PILATOS' TRUMP

En su delirante mensaje en la plataforma Truth Social,  Donald Trump explicó que su país se limitará a vender las armas que quiera la OTAN y que pagarán por supuesto los europeos para que Ucrania haga luego con ellas lo que crea oportuno.  

"Y les deseo suerte a los dos”, dijo el político republicano, en referencia a las dos naciones beligerantes: Rusia y Ucrania.

No parece que Trump se crea lo que decía en ese mensaje sobre la marcha de la guerra, supuestamente desfavorable para Moscú, la posibilidad de que Ucrania reconquiste todo el territorio ocupado o el desastroso estado de la economía rusa. Nada de lo cual es cierto.

Su mensaje parece inspirado por los halcones que le rodean, entre ellos su enviado especial para Rusia y Ucrania, el general retirado Keith Kellogg.

TRUMP CON KELLOG
TRUMP CON KELLOG

Éste parece haberse impuesto últimamente al otro enviado especial del Presidente, Steve Witkoff, que se mostraba siempre más receptivo a las preocupaciones del  Kremlin sobre la seguridad europea, incluida la de la propia Rusia.

Está claro que lo que menos quiere Trump es verse un día asociado a una cada vez más probable derrota de la OTAN en Ucrania y prefiere que sean  los europeos quienes arrostren con ella. 

Trump animó a los aliados a derribar cualquier avión militar ruso que viole el espacio aéreo de la OTAN, lo que – hay que ser claros-  haría inevitable la entrada directa de la  Alianza en la guerra de Ucrania, como lleva tiempo reclamando el presidente de este país, Volodímir Zelenski.

Los dirigentes europeos, incluida la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, acusan a Moscú de continuas provocaciones, que ni siquiera se molestan en probar, y su retórica es al mismo tiempo cada vez más belicista.

Pero Trump se muestra al mismo tiempo astuto,  por ejemplo, en el tema de las sanciones secundarias contra Rusia y los países que comercian con ella,  como la India y China,  y que supuestamente alimentan su maquinaria de guerra.

Dice estar dispuesto a castigar con aranceles prohibitivos a los dos gigantes asiáticos siempre y cuando vea que también lo hacen los europeos.

Pero sabe que una Europa en recesión o estancamiento económico, lo que menos puede permitirse en este momento es sancionar precisamente a esos países cuyos mercados tanto necesita para diversificar sus exportaciones.

Los dirigentes europeos, cada vez más alejados de sus ciudadanos – basta pensar en Francia, Alemania, Polonia o Reino Unido – insisten en que hay que parar a Putin.

Y parecen dispuestos a comprar a Estados Unidos las armas que haga falta para Kiev. Pero si con toda la ayuda militar y logística de los EEUU de Joe Biden, Ucrania perdió cada vez más hombres y más territorio, ¿puede alguien pensar que,  con un Trump que se lava ahora  las manos,  va a invertirse esa tendencia? ¿Nos hemos vuelto locos?

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO

 

 

MANCHETA JULIO 25