Hemos visto esta semana atrás una vuelta de tuerca más en las decisiones de los dirigentes de la Unión Europea (UE) para atajar una crisis de deuda en un estado de la zona euro.
A menos que el Parlemento se niegue de nuevo, cosa que parece improbable, Chipre acepta un acuerdo sumamente lesivo para su sistema financiero. Se ha conseguido que se cumpla con la norma que veda tocar los depósitos de menos de 100.000 euros. Pero eso no significa gran cosa. Ahora pagarán el pato, directamente, los menos ricos, mientras los menos pobres y los muy pobres, lo pagaran indirectamente pero con no menos dañinas consecuenias, con los recortes de servicios y el alza de los precios. Pero los ricos de verdad, quienes tienen sus dineros a salvo fuera de Chipre, esos no pagaran nada.
Yo no sé en qué terminará todo esto. Pero, hoy por hoy, lo cierto es que la Troika y el Eurgorupo se han tenido que comer sus palabras. Se desinflaron rápido las imposiciones draconianas, donde le decían al gobierno chipriota lo que tenían que hacer: meterle mano -mucha- a los depósitos de la gente y -poco- a los beneficios de las empresas. Y se han desinflado, porque los chipriotas dijeron que ni hablar. Yo estoy convencido de que si Chipre mantiene una postura gallarda, los ultraliberales se echaran atrás. Lo he dicho muchas veces; si debes mucho, el preocupado es tu acreedor, La clave está en no aceptar la extorsión. Entre tanto, parece que los rusos se niegan a ayudar. Pero la Iglesia ortodoxa chipriota ha dado el tipo. Se han ofrecido a ayudar, hipotecando sus bienes. Aprende, Rouco Varela.
Alberto Garzón defiende una moción de IU con medidas para generar empleo, salir de la crisis y acabar "con un experimento neoliberal como en Chipre que prioriza a los bancos por encima de las personas"
¿Cómo se dice ¡bravo! en griego? El parlamento chipriota, que parece que sí asume su papel de representante del pueblo, ha dicho que nanay.