

Ciertamente, si alguien ouede hablar de fidelidades propias, es ese tipo insigne llamado Juan García Luján que, desde TAMAIMOS, se pone a escribir sobre otro que tal, Alexis Ravelo y su libro "Los milagros prohibidos". Un relato que, acabáramos, trata de la lealtad a la palabra y a la propia dignidad que en Canarias representaron, con la gente de La Fogalera en el gomero Vallehermoso y los estibadores de Santa Cruz de Tenerife -y tantas otras, aisladas por doquier- las personas que en La Palma se mantuvieron fieles a la República contra la felonía franquista. Con Juan García Luján comprobamos que Alexis Ravelo ha levantado un monumento en honor de la nobleza canaria atropellada por el terror -sí, el terror, que parece que fuera cosa de estos días solamente- fascista. Por cierto que Luján llama la atención sobre esa otra vertiente del atropello a la dignidad canaria que cristaliza en la pérdida de nuestro habla, que Ravelo utiliza, dice el otro, "sin complejos". Bueno fuera.
De lo que he leído y meditado, especulo que siendo el Islam una religión que derivó del Judaísmo y del Judeo-Cristianismo, llamadas en conjunto religiones “abrahamicas”, de origen del (Padre Patriarca Abraham); el Corán prohíbe beber bebidas alcohólicas y todas sustancias tóxicas, porque si te embriagas no puedes mantener tus cinco sentidos sanos y claros para entender y practicar la Ley de Ahla.