Economía
La palabra prostituida de los pastores intelectuales me repugna tanto o más que la palabra mercenaria de los lacayos políticos. Entre estas dos aguas, el mal uso y abuso podemita del trasvase de significados alcanza el summum del (des)propósito.
Nota de Chema Tante: Publico este artículo de Bruno Perera, en virtud del respeto a la libertad de opinión y expresón, que La casa de mi tía defiende y practica. Pero dejo claro que no comparto en absoluto el contenido del texto.