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19:06h. sábado, 16 de enero de 2021

COVID-19 y los circuitos del capital, Rob Wallace, Alex Liebman, Luis Fernando Chaves y Rodrick Wallace, en VIENTO SUR y MONTHLY REVIEW

 

FRASE WALLACE LIEBMAN CHAVES Y WALLACE

Federico Aguilera Klink, señala este artículo de Rob Wallace, Alex Liebman, Luis Fernando Chaves y Rodrick Wallace, en VIENTO SUR y MONTHLY REVIEW y dice: "Muy largo pero buenísimo , colocando las piezas para que se pueda entender el rompecabezas. La clave, para mí, a partir del apartado Liberación, para hacer más fácil la lectura." Y yo, Chema Tante, digo que la abigarrada estructura del artículo parece responder a la variedad de especialidades de sus autores. Un texto perturbador, pero que aclara muchas cosas de esta pandemia. Hay que asumir que el texto está escrito a finales de marzo, parece que haya pasado un siglo. La primera parte se aplica a desarrollar los aspectos estrictamente sanitarios de la pandemia y alerta de que la cosa, dentro de la confusi´n fruto de la ignorancia general, va para largo, hasta que se obtenga una vacuna o una terapia efectiva. Véase la impresión del equipo del Imperial College, que recomienda una estrategia resignada de convivencia con  el virus, confinando y reanudando la actividad, sucesivamente, en función de la evolución de los contagios y del descongestionamiento de los hospitales. El artículo pasa después a las consideraciones sociales y económicas,relatando como el capital está a la vez, en una surte de adaptación demoníaca, en el origen y en la contención de la pandemia. "la agroindustria está en guerra con la salud pública.71 Y la salud pública está perdiendo. Y los autores rematan  recomendando lo obvio:la única liberación de esta y las subsiguientes pandemias, es terminar con" la causa de la causa que es la causa del mal causado", el capital. La revolución es la liberación. Más claro no se puede decir.

 

 

Nuestra teoría general sobre el surgimiento de las enfermedades neoliberales, que incluye, sí, a China, combina:

· Circuitos globales del capital;

· Despliegue de este capital destruyendo la complejidad medioambiental regional que mantiene en jaque el crecimiento de la población de patógenos virulentos;

· El consiguiente aumento de la frecuencia y amplitud taxonómica de los fenómenos de transmisión;

· Los circuitos periurbanos de mercancías cada vez más amplios que trasladan estos nuevos patógenos transmitidos al ganado y al personal desde el entorno más profundo a las ciudades regionales;

· Las crecientes redes mundiales de viajes (y comercio de ganado) que transmiten los patógenos de dichas ciudades al resto del mundo en un tiempo récord;

· Las vías por las que esas redes reducen la fricción en la transmisión, promoviendo la selección evolutiva de una mayor mortalidad de los patógenos tanto en el ganado como en las personas;

· Y, entre otras imposiciones, la falta de reproducción in situ en la ganadería industrial, eliminando la selección natural como un servicio de los ecosistemas que aporta protección frente a las enfermedades en tiempo real (y casi gratuita).

 

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Como afirma nuestro grupo en algunos de nuestros últimos trabajos, la agroindustria está en guerra con la salud pública.71 Y la salud pública está perdiendo.

Sin embargo, si una humanidad mejor gana en este conflicto generacional, podemos reincorporarnos a un metabolismo planetario que, por más que se exprese de manera distinta en cada lugar, reconecte nuestras ecologías y nuestras economías.72 Tales ideales son más que sueños utópicos. Al hacerlo, convergemos en soluciones inmediatas. Protegemos la complejidad de los bosques que impide que los patógenos mortales se dispongan en masa a salir disparados directamente a la red global de viajes.73 Reintroducimos las diversidades de ganados y cultivos, y reintroducimos la cría de animales y los cultivos a escalas que impiden que los patógenos aumenten en virulencia y extensión geográfica.74 Permitimos que nuestros animales de alimentación se reproduzcan sobre el terreno, reiniciando la selección natural que permite a la evolución inmunitaria rastrear los patógenos en tiempo real. En general, dejamos de tratar a la naturaleza y a la comunidad, tan repletas como están de todo lo que necesitamos para sobrevivir, como un competidor más que deba ser arrollado por el mercado.

Todo el abigarrado y perturbador artículo de Wallace, Leibman, Chaves y Wallace en

https://monthlyreview.org/2020/04/01/covid-19-and-circuits-of-capital/

https://vientosur.info/spip.php?article15833

ROB WALLACEALEX LIEBMANLUIS FERNANDO CHAVESRODRICK WALLACE

Rob Wallace es epidemiólogo evolucionario y ha sido asesor de la FAO y de los CDC. Alex Liebman es doctorando en geografía humana por la Rutgers University y tiene un máster de agronomía por la Universidad de Minnesota. Luis Fernando Chaves es ecólogo de enfermedades y ha sido investigador del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud en Tres Ríos, Costa Rica. Rodrick Wallace es investigador científico de la División de Epidemiología del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York en la Universidad de Columbia.

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