Buscar
09:49h. lunes, 14 de junio de 2021

“España es una democracia plena”. - no es el gobierno quien manda. Manda la oligarquía

Pasividad e hipocresía con la absorción de Bankia por la Caixa. - por Antonio Aguado /// Con un 16 % de participación y el poder, el gobierno podría haber tumbado este desatino - por Chema Tante

 

FRASE AAS TANTE

El Estado vota en contra de los millonarios sueldos de la cúpula de CaixaBank, que ha anunciado miles de despidos     EFE / PÚBLICO

 

Pasividad e hipocresía con la absorción de Bankia por la Caixa. - por Antonio Aguado, coherente veterano militante socialista

 

Ya que no se hizo con anterioridad, pero hasta cumplimentarse todos los tramites y requisitos necesarios para ser absorbida Bankia por la Caixa, pasó un tiempo lo suficientemente extenso, como para que esa medida tan arbitraria y regresiva, se paralizara y no se hiciera realidad, mediante la conversión de Bankia en la que como contribuyentes habíamos invertido 40.000 millones de euros, en una banca pública que nos evitara seguir padeciendo las arbitrariedades y abusos de la banca privada.

Era previsible lo que viene ocurriendo, desde que se produjo la nefasta referida absorción de Bankia por la Caixa, el cierre de 1534 oficinas y la reestructuración de la plantilla con el despido de 8.291 trabajadores, más el escandaloso aumento de sueldos de sus directivos. 

En pleno proceso de la absorción, el ministro Alberto Garzón únicamente se limitó a reivindicar la devolución de los 36.500 (sólo habían devuelto 3.500 millones a las arcas del Estado) millones que aún disponía Bankia de nuestra aportación contributiva. Esa postura con sus correspondientes declaraciones, las hizo para quedar bien ante la galería, pero la realidad es que al respecto jugó un papel muy pasivo, lo mismo que el resto de componentes del gobierno en su caso de Unidas Podemos, incluyendo el propio hasta ese entonces vicepresidente Pablo Iglesias.

Pasividad también la han demostrado los trabajadores de éstas dos referidas entidades bancarias, pues era de suponer lo que a muchos de ellos les iba a ocurrir y tenían que en su momento haber manifestado su rechazo y recabar el apoyo de la sociedad. Ahora es tarde y como se suele decir:”a conejo ido, palos a la madriguera”.

Con toda probabilidad la ministra de Economía Nadia Calviño, con el beneplácito del presidente del Gobierno Pedro Sánchez y de común acuerdo con las empresas del Ibex 35 , habrá estado en ésta indeseable operación, pero muy hipócritamente se manifestó en contra del indecente aumento de sueldo de los dirigentes de la actual CaixaBank. Sus declaraciones fueron ostentosamente divulgadas por los medios informativos, seguramente lo hicieron intencionadamente y de forma premeditada, sabiendo de la impunidad que les asiste incluida la social por la falta de respuesta de la ciudadanía, debido a  ejercer el control de la información a través de sus empresas de comunicación, pertenecientes al mencionado Ibex 35, a las que a algunas de ellas suelen recalar por mediación de las “puertas giratorias”, políticos como la referida ministra Nadia Calviño.

¡Cuanta impotencia ante éste sistema tan asqueroso!. Pero por supuesto, para quienes están al frente del mismo, “España es una democracia plena”.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Aguado Suárez   

Con un 16 % de participación y el poder, el gobierno podría haber tumbado este desatino - por Chema Tante

El gobierno ha dado una muestra, como dice Antonio Aguado, de hipocresía, con es gesto para la galería, de "votar en contra" de los sueldos obscenamente altos en una sociedad, LaCaixa, que está despidiendo a miles de personas, a pesar de obtener jugosos beneficios en su gestión.

Quien sabe como se bate el cobre en las sociedades empresariales, sabe que la capacidad de influir en las decisiones no se corresponde exactamente con la magnitud objetiva de participación accionaria. Como existe una gran atomización, poseer un cinco o un diez por ciento de las acciones confiere un alto potencial de influencia en la decisión. No digamos nada, con un 16 %. Y no digamos más, si encima se cuenta con el poder ejecutivo. Si el gobierno llamado progresista tuviera la voluntad política, con un 16 por ciento de la acciones, añadido a la fuerza administrativa, ni las cúpulas bancarias gozarían de estos sueldos astronómicos, ni la estafadora, abusadora banca privada se atrevería a lanzar al paro a decenas de miles de personas.

Pero no es el gobierno quien manda. Manda la oligarquía. 

* Lo escribe y lo sosteine, Chema Tante

CHEMA TANTE

 

 

ANTONIO AGUADO RESEÑA

mancheta 33