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07:12h. Miércoles, 27 de mayo de 2020

Recuperación del turismo en Canarias ¿a qué hora? - por Chema Tante

 

FRASE TANTE TURISMO RECUPERACIÓN

Recuperación del turismo en Canarias ¿a qué hora? - por Chema Tante *

 

Se escuchan en nuestras islas las ansiosas y atribuladas voces de quienes pretenden que su voluntad modifique la realidad, demandando la rápida recuperación del turismo.

 Como quienes han gestionado el turismo se han arregostado a que les lluevan las y los visitantes, literal y virtualmente, del cielo, se olvidan de que en su hasta ahora lucrativo negocio en exclusiva, estas y estos clientes son imprescindibles. Dicho de otra manera: la apertura de hoteles, restaurantes, bares y demás no sirve de nada si no les llega la parroquia.

 Pero les tengo un pésima noticia: la parroquia no vendrá. Al menos de momento. De un larguísimo momento. Por múltiples y sólidas razones. Y no se crean, a pesar de mi tono festivo, que me alegro, porque ustedes, con su codicia y estupidez, han puesto a Canarias en este desastre.

 Porque en la gente europea ha calado la idea, correcta idea, de que el maldito virus sigue pululando por ahí y por acá. De manera que no se tendrán muchas ganas de correr riesgos, por mucho sol que les ofrezcan. Por mucho que crean ustedes en su fidelidad.

 Porque Canarias debe su relativa buena suerte en la incidencia de los contagios a su condición aislada. De hecho, los puertos y aeropuertos están, si no cerrados, sí sometidos a un estricto control de salidas y entradas. Un control absolutamente incompatible con la entrada y salida de turistas.

 Porque todas las prescripciones científicas obligan a una rígida contención de la afluencia en lugares públicos, incluyendo hoteles, restaurantes, bares. Una restricción de aforo que agrede la rentabilidad del negocio.

 Porque las mismas restricciones se contemplan en aviones y barcos, castigando precisamente lo que se convirtió en la clave de la rentabilidad de esas operaciones de transporte infectadas por el virus del bajo coste: la casi plena ocupación. Ya han visto que el rey del ese bajo coste, el ryanero y esclavista Michel O’Leary, ha dicho que si le obligan a no utilizar la fila central en sus aviones, no volará. La fila central, que supone un tercio menos, cuando las normas técnicas aconsejan la mitad o incluso dos tercios de la capacidad. Va listo, el irlandés.

 Es decir. Que, aún en el supuesto improbable de que haya valientes que quieran venir de vacaciones a Canarias arrostrando y provocando el riesgo de contagio de un virus mortal o de complicada curación, no tendrán en qué venir ni dónde alojarse, alimentarse o emborracharse, o deberán hacerlo pagando un muy alto coste. Ya saben: con el turismo masivo, con poca afluencia, no hay negocio.

 Esto, por un lapso dilatado. El lapso necesario para que las y los covidiotas se enteren de que el único turismo viable en Canarias, con o sin virus malignos, es el turismo selectivo. El turismo de alto nivel cultural, al que no se le puede engañar con disfraces, el turismo que demanda pocas aglomeraciones, sostenibilidad, productos locales. Al que no se le engoda con paellas congeladas ni sangrías de vino peleón. El que aprecia la calidad y está dispuesto a pagar por ella. Que será el primero que podrá venir, a los altos costes que obligarán las medidas restricitvas.

 Por mucho que graznen las y los covidiotas repitiendo el guineo, cierto pero ya inaplicable, de que “Canarias depende del turismo, y que los empleos y que el PIB y que tal y que cual”, la realidad ha llegado con el virus, y como el virus, para quedarse. No hay nada que hacer con el turismo  de la aglomeración como lo han venido entendiendo. Es por fin y no necesario, que lo ha sido siempre, sino imprescindible, dejar de hablar de diversificar la economía y empezar a hacerlo. A diversificar la economía tocan.

 Los recursos que van a llegar no deben ser escachados en un turismo masivo inconveniente e inviable, sino en otras líneas productivas. Canarias tiene y debe empezar de una vez a producir mercancías de mucho valor pero poco o ningún peso y volúmen. Estoy hablando, otra vez, de farmacia, cosmética, componentes electrónicos y, sobre todo, conocimiento. Estoy hablando de vender nuestra experiencia y preparación en renovables, de las que sabemos mucho, aunque las apliquemos poco; de desalación, de agricultura, ganadería y pesca, de las industrias derivadas de ellas, incluso de construcción, de la que sabemos demasiado, o de turismo, en otras zonas donde será más viable y rápido explotar un negocio que no ha muerto ni mucho menos… Estoy hablando de recuperar tanto talento isleño que ustedes, covidiotas de ahora, idiotas de siempre, han arrojado a esa nueva emigración, porque la economía del turismo masivo no les ofrecía las posiciones en las que aplicar su formación.

 La Pachamama, caliente con tanto abuso, ha mandado también su mensaje al turismo canario: conténganse, o morderán el polvo. O, mejor dicho, les morderá un maldito virus. Éste coronado de ahora o cualquier otro, que no faltarán ¿Queda claro?

Lo escribe y lo sostiene Chema Tante

CHEMA TANTE

MANCHETA 21