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15:20h. sábado, 27 de noviembre de 2021

La Cabalgata - por Paco Déniz

No sabía yo que el traje que los Reyes Magos siempre utilizaron en Madrid era el original con que llegaron detrás de aquella estrella.

El almendrero de Nicolás

La Cabalgata - por Paco Déniz, diputado de PODEMOS al Parlamento de Canarias por Tenerife *

No sabía yo que el traje que los Reyes Magos siempre utilizaron en Madrid era el original con que llegaron detrás de aquella estrella. Como ya tiene 2016 años hay que tener cuidado con él y no exponerlo mucho pues se estropearía irremisiblemente, por eso los nuevos diseñadores y responsables del vestuario de la Villa decidirían no sacarlo y restaurarlo en el mismo salón donde está la momia guanche. Pero debe ser que no le gustó a la burguesía de muchos apellidos compuestos y títulos nobiliarios consecutivos que, en su perpetua ridiculez, está convencida de que el otro era el auténtico. Y es que la infancia es muy bonita y mágica, la ignorancia no tanto. Pero claro, si encima de que el traje original lo están restaurando, además te quitan la zona VIP, ya es el colmo de los despropósitos bolcheviques. ¡Qué contrariedad! Compartir acera y caramelazo con la chusma. Es preocupante, no cabe duda, preocupante que el debate político de personas adultas gire en torno a la estética navideña. Si estuviéramos en el 36 sería el detonante de la guerra civil porque que, de una simple queja burguesa, la pobre, la quinta columna tertuliera y zombi haya montado semejante cabalgata de estupideces, es para pensar muy seriamente en la salud democrática y mental de la cabalgata mediática española ¡Y que no haya manera de que se jubilen! Son capaces de jugar hasta con la magia de los chiquillos que, menos mal que no ven ni oyen las tertulias. A los chiquillos, como si los reyes vienen en un platillo volante, pero la tertulia del 36 no lo admite. No  admite que lo importante es el resplandor en los ojos de los chinijos, solo piensan en crear malestar en cualquier resquicio, deberían comer carbón, se portan muy mal. Desestabilizar es su cometido y función, pero la imaginación de la infancia es muy superior a todos ellos.

Ahora bien, fuera de vacilones, asistí el otro día por primera vez en Aguere a la cabalgata, y recibí un par de caramelazos que lanzaban, en una ocasión los pajes, y en otra ocasión la policía, la policía siempre me había tirado otras cosas, pero me sorprendieron gratamente. En cambio, sr. alcalde, jamás le perdonaré que no apareciera Tarzán, ni El Zorro, ni El Capitán Trueno. Jamás.

* En La casa de mi tía por gentileza de Paco Déniz