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15:05h. Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Carta abierta a María del Mar Blanco - por Paloma Moratilla

maría del mar blanco

Querida María del Mar, a veces la pasión y el amor, nos hacen perder de vista el norte del camino por el que debemos transitar. 

Carta abierta a María del Mar Blanco - por Paloma Moratilla

Querida María del Mar, a veces la pasión y el amor, nos hacen perder de vista el norte del camino por el que debemos transitar. 

Hace 20 años, la muerte de Miguel Ángel consiguió crear ese alabado "espíritu de Ermua" y por primera vez casi todos los partidos políticos se unían en un solo objetivo, decir NO al terrorismo. 

Desde ese momento no ha habido notas disonantes que entorpecieran la unidad en el rechazo a toda clase de terrorismo, en el que se incluye por supuesto el franquista y el yihadista, anterior y posterior a la muerte de Miguel Ángel. 

Cuando un solo partido quiere monopolizar ese espíritu, lo único que está haciendo es matándolo, sobre todo cuando se hacen afirmaciones del tipo de "me molesta que se incluyan las víctimas franquistas como víctimas de terrorismo", pero es que esto también fue terrorismo. Los años posteriores al fin de la guerra civil española fueron auténtico terrorismo de Estado, que aún hoy tiene consecuencias y que precisamente el partido al que representas se niega a asumir, sin ir más lejos estos días en el Ayuntamiento de Guadalajara con los gastos de incineración de Timoteo Mendieta. 

ascensión mendieta foto padrestimoteo mendieta

No se puede hablar del espíritu de Ermua, por muy hermana de la víctima que seas si no existe unidad en la lucha anti-terrorista, si no se consideran los muertos por la libertad iguales, fueran de antes o después de Ermua.  Es una pena que politices tan "descaradamente" ese espíritu porque así solo conseguirás dividir para que venzan otros. El acto de ayer fue una muestra indiscutible de ello, sobre todo reprendiendo a una persona, como Manuela Carmena,  que estuvo amenazada por ETA y por tanto que fue víctima de los terroristas aunque en este caso y gracias al azar, no lo fuera mortal. 

Miguel Ángel fue la gota que colmó el vaso, pero había muchas, tal vez demasiadas gotas en ese vaso y entre todas ellas consiguieron el espíritu de Ermua. Por eso no puede simbolizarse con un solo rostro, siempre ha de simbolizarse con la LIBERTAD que al fin y al cabo es por lo que lucharon todas las gotas que llenaron ese vaso. 

No pongamos en peligro algo tan digno  y tan hermoso como el espíritu de Paz y Tolerancia, simplemente por defender las siglas de un partido político. 

Paloma MORATILLA 

* Tomado de DIARIO DE CASTILLA LA MANCHA

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