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18:19h. Miércoles, 17 de Octubre de 2018

Justicia patriarcal y el caso de Juana Rivas - por Rosa Palma

 

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Justicia patriarcal y el caso de Juana Rivas - por Rosa Palma, vice-presidenta de Socialismo y República, activista socialista y ex concejala de Maracena, Granada *

JUANA RIVASLa sentencia contra Juana Rivas nos ha sorprendido por su dureza. Mientras a “la manada” se le ha tratado con alfileres y defendido sus derechos por encima de los de su víctima y siendo su caso unos más de muchos, Juana ha sufrido una sentencia cuajada de juicios de valor e inconcebible en el siglo XXI, ignorando todos los avances conseguidos en materia de género o tal vez como beligerancia frente a ellos, que aunque todavía escasos nos separan ya de las legislaciones incluso de los años noventa del siglo pasado.

Esto demuestra que aplicar la ley de violencia de género no es prioridad y que seguimos teniendo una justicia patriarcal. El problema no es solo de falta de formación -se supone que un juez o jueza al menos es una persona informada- sino ideológico y de una justicia a la que fruto de las dejaciones de la Transición, nunca le llegó el cambio y la democratización. Es decir sigue estancada en el pasado.

Pero centrándonos en el caso de Juana Rivas, una vecina mía, de Maracena en Granada, población con mucha tradición de lucha en el antifascismo y la izquierda, vemos como ahora tiene que pagar el precio de haber elegido una mala pareja, un mal compañero. Su exmarido disfruta de sus hijos en Italia, desde hace ya casi un año. Sin embargo Juana no deja de llorar por el calvario que le ha tocado vivir y encima tiene sobre su cabeza una condena de cinco años. Aunque recurrida. Una sentencia que no tiene en cuenta las denuncias por malos tratos puestas por Juana e incluso una condena a su expareja.

Los jueces parece nunca tienen en cuenta el terror que sufren las mujeres amenazadas, maltratadas o violadas. El miedo que nubla la razón. Juana al negarse a entregar a sus hijos, tan solo pretendía protegerlos e intentar soñar con una vida feliz junto a ellos, lejos del hombre que demostró ser un mal compañero.

En un año en el que llevamos ya 23 mujeres asesinadas y en el que el hecho de denunciar todavía sigue exponiendo a la mujer a la vergüenza de hacer pública tu propia intimidad ante un agente de la autoridad desconocido exponiendo sentimientos íntimos y con el ego personal lastimado conlleva un sufrimiento suplementario a la violencia sufrida. Un desconocido que puede emitir juicios de valor en un atestado o una sentencia. Ese dolor no tiene precio.

Un caso como el de Juana Rivas de no haber sido mediático, aún con sus pros y sus contras, sin embargo no habría sido conocido, nadie sabría nada, como les ocurre a miles de mujeres. Por eso está bien airearlo como un símbolo de las mujeres aterrorizadas y violentadas.

Juana te apoyamos y tu causa es la nuestra. Juana este humilde escrito no pretende sino gritar que no estás sola. Juana, ánimo y no dejes de luchar hasta el final. El movimiento de las mujeres y muchas personas estamos contigo. Mientras tanto exigimos ya cambios legales inmediatos y que el Parlamento se mueva y cambie la legislación oportuna tal y como es su obligación. Basta pues de lamentos y sufrimientos, cambios ya y fin inmediato de la justicia patriarcal.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Rosa Palma

ROSA PALMA

 

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