Buscar
18:06h. lunes, 12 de abril de 2021

Afortunadamente, hay otra clase de invierno. Leones que ni heredaron una monarquía de manos de un dictador sanguinario, ni aceptaron nunca el terrorismo de estado

Leones en invierno - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE JUAN CARLOS CABRERA

Leones en invierno - por Antonio Cabrera de León *

“El león en invierno” es una película de finales de los 60 que relata las peripecias de Enrique II de Inglaterra en su vejez, pretendiendo decidir quiénes heredarían sus reinos cuando muriera. Finalmente tuvo que resignarse a que las cosas no suelen ser en la vejez como cuando fuiste joven y todopoderoso.

Un león en invierno es Juan Carlos de Borbón, que se creyó que todo el monte era orégano hasta que le dieron tomillo y un pasaje para Abu Dabi. A diferencia de muchos pensionistas españoles, él no pasa frío y come lo que quiere. Pero no está feliz porque ya no muerde. Mi reino por unas bragas.

Otro león invernal es Felipe González, que ruge mucho porque no le obedecen. No acepta, en su vejez, que los suyos ni son suyos ni le siguen. Es lo que tiene perder la dentadura. Intenta colarnos que el debate no es entre monarquía y República. Pretende que traguemos que es entre democracia y monarquía. Piensa que sólo él conoce las monarquías democráticas de Norte Europa. Pero el debate está en que toda democracia es mejorable, en que se avanza o se retrocede, y la abolición de la monarquía es el camino. Aquí y en Suecia, cuando los pueblos decidan.

Ruge Felipe que el discurso de Felipe 6 contra la mitad de Cataluña fue impecable. No dudábamos de que se lo dieron a leer, ni de que alguna frase fuera suya. Recetas autoritarias de los 80, cuando otro contexto histórico le dio más de 200 diputados y unas autonomías por desarrollar. Desfasado él, desfasó a su rey tocayo. Quiso meter al PSOE en un gobierno a las órdenes Rajoy (mi amigo, ruge). Si lo hubiera conseguido, quizá Iglesias sería hoy el socio mayoritario del gobierno.

Cree, el viejo león desdentado, que "...hay que tener un proyecto político y ser lo menos mercenario posible, es decir, no venderse al mejor postor. Pero eso es imposible, ruge, si el líder político no es capaz de hacerse cargo del estado de ánimo de la gente". Por favor, una colecta para regalarle un espejo.

Afortunadamente, hay otra clase de invierno. Leones que ni heredaron una monarquía de manos de un dictador sanguinario, ni aceptaron nunca el terrorismo de estado. Leones que no andan agarrados a ningún aparato de poder. Gentes cuyo proyecto político consistió en trabajar duramente y mejorar la sociedad. Leones de las letras como Emilio Lledó, que a sus 92 años publica un libro sabio (Fidelidad a Grecia). Leones de la historia como Ian Gibson, que a sus más de 80 publica “Hacia la República Federal Ibérica”.

Gibson vino de Irlanda para enseñarnos a respetar a Lorca y para pedirnos que lo aceptáramos como español. Como no ha sido nunca un mercenario, como no se vende a ningún postor, se hace perfectamente cargo del estado de ánimo de la gente. Por eso ruge y se le entiende: “Ya es hora de que los españoles puedan decidir entre monarquía o República ¿Por qué no puede ponerse en cuestión una jefatura de estado hereditaria, vitalicia e irresponsable? ¿Por qué no puede observarse que los Borbones provocan hoy muchos más problemas que los que resuelven?“

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

MANCHETA 9