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01:28h. Viernes, 13 de diciembre de 2019

Los tristes senderos de la enseñanza oficial - por Nicolás Guerra Aguiar




"Estuve el jueves en dos manifestaciones relacionadas con la enseñanza."...




 

Los tristes senderos de la enseñanza oficial - por Nicolás Guerra Aguiar

Estuve el jueves en dos manifestaciones relacionadas con la enseñanza. En la primera, al mediodía, acompañé a jóvenes estudiantes a la Plaza de la Feria. Reivindican que el ministerio de Educación reflexione sobre una gravísima decisión tomada: el disparatado recorte de los presupuestos dedicados a la enseñanza, que afectará directamente a su calidad y a la política de becas. Reclaman una educación pública protegida y mimada en la cual no haya discriminación alguna por razones económicas toda vez que, por ejemplo, a la reducción de ayudas se añade el aumento de las tasas académicas.

  Por supuesto, a ellos les interesa lo que les afecta directamente, la cuestión económica para ayudas y matrículas. Pero es que, además, las Escuelas Oficiales de Idiomas no solo están a reventar, sino que se ven obligadas a prescindir de algunas lenguas y numerosos grupos también por drásticos cortes en sus presupuestos. Y la Formación Profesional se ve casi diezmada, pues si en otras variantes de la enseñanza los libros son los elementos de uso diario, en este tipo de formación hace falta material. Porque resulta algo así como una tomadura de pelo que los alumnos salgan de las aulas sin prácticas, sin conocimientos directos y reforzados para montar y desmontar radios, televisores, neveras, frío, por citar alguna especialidad.  

  Resulta obvio que por su edad el alumnado no tenga conciencia clara de lo que se le viene encima. Que los pollillos de Bachiller desconozcan el futuro inmediato no se les puede echar en cara, pues sus vivencias son muy limitadas. Pero también es cierto que si los 24.000 matriculados en la Universidad de Las Palmas –todos, con derecho a voto, y miles de ellos abstencionistas- salieran a la calle, no se producirían milagros, pero sí habría potentísimos impactos en el devenir de la cosa pública. Porque los gobiernos tantean, sacan leyes, dan sus interesadas explicaciones, reducen presupuestos por aquí y casi ninguno por allá, por los Olimpos, quizás porque saben que este pueblo es tradicionalmente apático, desinteresado, sumiso, acata, obedece.

  Junto a los discentes, como silencioso y vapuleado receptor de recortes y subidas de impuestos, el profesor. Por la tarde estuve en su manifestación o casi de una representación simbólica (¿dos mil? ¿tres mil?) de los veinte mil que ejercen en nuestra Comunidad y de los miles de titulados que están en las listas de sustituciones (¿cuándo, oh Razón, tomarán conciencia los sindicatos de que si se dividen benefician a la parte empresarial?). Entre los asistentes la realidad dominante es una y clara: hay desmoralización, cansancio, apatía. Y si el elemento más importante para el correcto funcionamiento de la gigantesca maquinaria aularia falla, renquea o funciona a niveles muy inferiores a su capacidad, todo el entramado se viene abajo.

 Bien es cierto –y lo he dejado escrito varias veces- que no todos los profesores son rigurosos cumplidores de su trabajo, que hay caraduras, analfabetos, vagos y escaqueadores, y que ese es un mal presente en todos los niveles. Pero si es cierto que algunos no dan golpe o ralentizan su actividad al mínimo, tampoco descubro nada nuevo si insisto también en que llegan hasta donde se les permite. Es decir, si las inspecciones no son rigurosas porque están más pendientes de burocracias absorbentes y de millones de papeles que manejan día a día, todo seguirá cuesta abajo, como así sucede. (A veces tiene uno la impresión de que los han convertido en simples administradores de intereses políticos a cambio de mínimas participaciones en beneficios.)

  Pero la Administración sigue impertérrita, bien claras tiene sus intenciones y muy bien definidas sus estrategias: quien quiera calidad en la enseñanza, que la pague en centros privados subvencionados, que ahí es donde está el negocio. Porque dinero hay, a la vista está, se ve en la calle, en aparcamientos oficiales, en el inútil Senado, en parlamentos nacionales y regionales a cuyas señorías les dan complementos económicos ¡por asistir a los plenos, a su trabajo!, e incluso cobran cuando en masa abandonan sus asientos mientras quedan tres para decir cosas; en señoras que cogen el coche oficial para que las transporten a conciertos nocturnos, en Audis de lujo con cristales entintados y conductores con camisa azul y corbata que esperan en Doreste Silva a algún semidiós todopoderosímo, en Mercedes negros de superlujo que salen sigilosamente de un edificio presidencial casi a la misma hora; en cargos extraños que ni tan siquiera son necesarios como la viceconsejería de Comunicación y Relaciones con los Medios –adscrita a la presidencia- cuando presenta festivales de teatro y danza en Guía, como si la consejería de Cultura no existiera, o no sirviera, o sea una mera excusa que cuenta también con una señora responsable de Comunicación, o como si tampoco valiera para nada la Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural, tal si pudiera mismamente prescindirse de la viceconsejería de Cultura…

  Y mientras, la unanimidad entre los señores rectores la logra el señor ministro de Educación: aquellos se negaron a la reunión prevista porque el señor Wert no incluyó en el orden día el debate sobre los «ajustes» educativos, es decir, el desmantelamiento cualitativo de la enseñanza universitaria oficial. Y así actuaron porque los señores rectores fueron candidatos, y se sometieron a las defensas de programas de trabajo, y responden ante sus electores. (¡Ay, si los directores de institutos y colegios se eligieran democráticamente, como logramos en 1982!... Pero desidias, desintereses, apatías e indiferencias le devolvieron a la Administración el poder casi digital para sus nombramientos -¿casi?-.) Dicen que los pueblos tienen lo que se merecen. Qué triste.

También en:

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=262989

http://www.infonortedigital.com/portada/component/content/article/14146-los-tristes-senderos-de-la-ensenanza-oficial

http://www.formemp.net/cursos/los-tristes-senderos-de-la-ensenanza-oficial-canarias-7/

http://canariasinvestiga.org/los-tristes-senderos-de-la-ense-anza-oficial