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07:42h. martes, 22 de septiembre de 2020

Mirabeau, ese grande hombre político - por Erasmo Quintana

 

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Mirabeau, ese grande hombre político - por Erasmo Quintana *

La política es una actividad muy compleja: es astucia, hipocresía, muchas veces doblez y es tacto para conseguir lo que en el fondo desea el político. Hay algunos -casi siempre más de la cuenta- insensibles a los defectos de la justicia social, a la que llamará efecto natural y necesario en el cuerpo social, y son aquellos a los que les oímos decir que siempre habrá ricos y pobres, cosa que es algo consustancial a la vida misma del género humano.

política pobres y ricos

mirabeauPara ciertos grandes hombres de Estado la delicia suprema es el esfuerzo frenético de crear el bienestar de sus congéneres, porque piensan que la razón no nos ha sido dada para hacer el mal, más bien para ponernos en el lugar de nuestros semejantes ante situaciones en extremo graves y necesitados de toda su atención. Este, esbozadamente, era el sentir y el pensamiento de ese extraordinario espécimen humano que fue el conde de Mirabeau (1749-1791). Político francés del convulso siglo XVIII con la Revolución Francesa; llevó una vida agitada en su juventud, durante la cual fue repetidamente encarcelado y viajó por Europa como exiliado político en diferentes ocasiones. Fue elegido diputado en los Estados Generales (1789). Destacó por su extraordinaria elocuencia en los debates de la Asamblea Constituyente, donde propugnó el establecimiento de la igualdad civil y la abolición de los privilegios de la Nobleza y el Clero, aunque su venalidad -aquella afición que tuvo de venderse al poder, no en beneficio propio, sino para conseguir objetivos políticos- le restó simpatía. No lo comprendieron. Fue el primero en plantear como necesaria (en aquellos momentos) una Monarquía constitucional (aquí tenemos el eco de ella), y mantuvo relaciones secretas con Luis XVI y María Antonieta, hecho que fue descubierto después de su muerte.

luis xvi maría antonieta

Aquel hombrón, en su etapa de juventud llevó una vida disoluta: se consideraba un “atleta en amor”, iba de falda en falda y cuando no, de presidio en presidio. Mirabeau era para el poder establecido, la representación grotesca de la clase política. Le temían sus contrincantes, haciéndoles el vacío dondequiera que estaba, y era tan grande su poder de sugestión personal, que los iba desarmando y ganando al mismo tiempo. Toda aquella naturaleza corpulenta y su vis de atracción, eran mágicas para ganarse a las personas.

mirabeau

ortega y gassetAdemás, según Ortega y Gasset, “Mirabeau era un organizador nato, donde llegaba, ponía orden, síntoma supremo del gran político.” Según este Titán de la política, “Orden no es una presión que desde fuera se ejerce sobre la sociedad, sino un equilibrio que se suscita en su interior, excluyendo ingredientes normales como policía y bayonetas.” Sobre él, para muchos inverecundo, se decía para desacreditarlo, que “no hay grande hombre sin virtud”, en referencia a su época más controvertida y ramón y cjalnegra de su vida, y sobre lo mismo, traer a nuestro don Santiago Ramón y Cajal, que dijo “No hay que olvidar que nuestro cuerpo es un agregado de energía cósmica transformada y de enjambres electrónicos complicadísimos, semejantes a sistemas planetarios.”

 

estados generalesEn 1789, año de la Revolución Francesa, reclamó con urgencia la reunión de los Estados Generales; su voz atronadora anunciaba el final del Antiguo Régimen. Y con cuarenta años, está convertido en un gigantón obeso, de cabeza prominente y pelambrera de león. Mirabeau, sólido hombre de Estado, organiza milicias ciudadanas para imponer el orden subvertido. Logra pacificar Marsella, y tiene que acudir apresuradamente a hacer lo mismo en Aix, villa en que la nobleza lo había defenestrado. El doble éxito le hace ser elegido representante del Tercer Estado. Con la Declaración de los Derechos del Hombre fructifican dos siglos de razón pura, poniendo en solfa esa tranquilidad prodigiosa con que los políticos en general dicen lo contrario de lo que piensan, o piensan lo contrario de los que están viendo con sus propios ojos. Titán de vitalidad, cuando se vio holgado de dinero, lo primero que hizo fue comprar la primera Biblioteca de Francia, perteneciente a Buffón. Con tan solo 58 años, en abril de 1791, moría Mirabeau por una fatídica inflamación del diafragma. Su muerte fue declarada “desdicha nacional” y su enorme cadáver inauguró el Panteón de Hombres Ilustres de Francia.

PANTEÓN PARIS       

 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Erasmo Quintana

ERASMO QUINTANA RESEÑA

 

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