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22:24h. lunes, 01 de marzo de 2021

El paraíso suizo – por Ajó Tedote, desde la Residencia de Mayores La Dehesa, en Santa Cruz de La Palma

 

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El paraíso suizo – por Ajó Tedote, desde la Residencia de Mayores La Dehesa, en Santa Cruz de La Palma

No, no se piense nadie que voy a hablar de las guaridas fiscales, que yo eso se lo dejo a mi amigo Chema Tante y a los suyos Federico Aguilera Klink y Francisco Morote, que ya se arreglan bien con esos temas de los escaqueos de impuestos.

Yo voy a tratar de un sitio que parece un paraíso, porque está poblado de gente santa, angélica y que parece suizo, porque funciona todo como un reloj.

Me cuenta mi amigo Chema Tante que siendo joven tuvo que pasar por asuntos de trabajo una semana en Madrid, y lo alojaron en un hotel de lujo. Y dice el hombre que cuando llegó, un jueves, notó que la persiana de su habitación no furulaba. Y lo dijo en la recepción del hotel. La historia es que, a pesar de que repitió el aviso varias veces, cuando se mandó a mudar, al jueves siguiente, la persianita dichosa seguía trabada. Es de esperar que de entonces acá les haya dado tiempo de acomodarla.

Y esto viene a cuento porque, fíjense ustedes y lo que voy a contar es la pura verdad, que ahí más allá, hace unos días, la persiana de mi cuarto, una de ellas, porque tengo tres, se negó a descender. Y se quedó arriba, trincada. Entonces, una de las ángeles que arreglan la habitación me dijo “No funciona, voy a avisar” ¿Quieren ustedes creer que a mediodía, la persiana bajaba y subía como el teleférico del Teide? Pero no termina ahí la cuestión. Como dejaron suavito el aparato, yo, que soy brutito, le mandé tan fuerte a la cinta, que la persiana se fue para arriba… y arriba se quedó. Como, además de brutito, soy un pizco vergonzoso, me dio no sé qué volver a decir que la persiana se me había vuelto a atorar, por culpa mía, además. Pero, qué cosas, al mediodía siguiente llegaron los ángeles que se ocupan del mantenimiento y me la compusieron de nuevo. “Nos avisó la camarera”, me dijeron, desde detrás de sus prudentes mascarillas. Como puede verse, igualito que en el hotel de lujo donde estuvo mi amigo, que seguro que le costó su buen dinero a su empresa. Por supuesto, bastante, mucho más que lo que pagamos aquí…

Ya tengo escrito que esta es la primera residencia de mayores que he conocido en mi vida y por obviedades vegetativas, supongo que será la última. Y por eso no sé como serán las demás y solamente puedo hablar de ésta. Pero tengo que asegurar que en este paraíso suizo, repito, todo discurre con precisión. Ojalá todas sean iguales. Ojalá.

No se pueden citar los nombres de más de cien profesionales, por eso me referiré a las funciones.

Empezando por lo fundamental. La Limpieza, con unas personas que mantienen impecables unas instalaciones que no son chicas. Y que soportan el uso de mayores, que complica más el servicio. Interminable. Pero, en un entorno limpio, la vida es mas llevadera.

La Lavandería. No es ninguna bobería tratar la ropa de cama, baño y mesa, más la ropa personal de residentes y la laboral de quienes trabajan, en un sitio con más de cien mayores y otro tanto de profesionales. Y nunca falta una pieza y todo limpio. Un trabajo como el Velo de Desdémona. Se lava y se ensucia, sin parar.

La Conserjería, esta gente atenta a echar una mano a quien lo necesite, cuando lo necesite y velando 24 horas por si a alguien le ocurre una emergencia. En tiempos de encierro, una tremenda responsabilidad, un montón de trabajo.

El mantenimiento. No se crea nadie que esta gente solamente se ocupa de arreglar persianas.  Yo no sé como lo hacen, pero aquí nunca hay nada que no funcione. 

La peluquería. Hay de todo, como en botica. Pero aquí la inmensa mayoría de las personas se preocupan por su apariencia y presentación. Aspectos muy bien atendidos.

Atención de habitaciones y de comedor. Cuando comento con mi amigo Chema Tante cómo nos cuidan, me dice, y él sabe de lo qué habla, que parece un establecimiento de lujo. Y es que el mejor servicio viene de la mentalidad de quien se ocupa de ello. Deberían darse una vuelta por esta residencia muchos responsables de la hostelería, para que aprendieran a motivar al personal. Estos seres humanos nos tratan a los y las mayores con cariño. No hay más secreto.

Cocina. Abundante y variada, la alimentación es otra de las bases de la convivencia. Y no deja de ser ingrato, porque de tan imprescindible, la alimentación llega a pasar inadvertida.

Gobernanta. Quienes conocen algo de hostelería saben que en esta rama, la función de Gobernanta, es la espina dorsal del sistema. Aquí, en La Residencia de Mayores de Santa Cruz de La Palma tenemos un ejemplo vivo y divino. Está en todas partes.

La Cafetería. Aunque se trate de un servicio externo, es muy significativo comprobar como las personas que atienden la cafetería participan del mismo espíritu de entrega y solidaridad que inspira a todo el mundo en la Residencia.

El Servicio Médico y de Enfermería. Con más de cien mayores, ya se pueden ustedes suponer la cantidad de achaques que se presentan. Hablamos de gente vulnerable. No solamente a la covid-19, sino a todo lo demás. Incluyendo los defectos y los excesos, la hipocondría, y la pulsión de ocultar los males, que de todo hay. Las y los profesionales tienen a todo el mundo cuidado, de acuerdo con las condiciones de cada caso. Mientras el cuerpo aguante, que tampoco nadie es eterno.

La Animación. El aburrimiento es moneda corriente entre la gente mayor. Y mucho más, cuando se está encerrado, con pocas posibilidades de visita. Y es fuente de muchas complicaciones. Las personas responsables de mantener las mentes en marcha, a mí me recuerdan la copla “dicen que porqué no sé de qué color es el cielo, como lo voy a saber, si desde el amanecer, la paso cavando el suelo…” La gente de animación no ve el sol más que desde las ventanas de la Residencia.

Servicios externos complementarios. Se prestan servicios externos, de animación cultural, talleres musicales, de informática, horticultura, religiosos... y es curioso que sus profesionales, desde que entran por la puerta, desarrollan el mismo espíritu de servicio, más allá de lo que la obligación requeriría...

Fisioterapia. Entre alifafe y alifafe, aunque sean viejos, los organismos necesitan ejercicio y atención. Y eso, a pesar de que no siempre las personas están de acuerdo… La Fisioterapia y la Rehabilitación mantienen las máquinas humanas funcionando.

Trabajo Social. Mi amigo Chema Tante siempre dice que este es uno de los oficios más bellos. Que quienes se forman para la profesión del Trabajo Social son de una pasta distinta. Y aquí, como en todas partes, lo demuestran. 

Psicología. Cuantas cosas pasan por las mentes de las personas mayores, cuantos recuerdos, cuantos motivos de disgusto. Y ahora, en encierro, con el riesgo de enfermedad, más. La psicología juega un papel fundamental. Lo de la mens sana in corpore sano, empieza por la mens. Otra profesional que te encuentras por todas partes, haciendo de todo, pero con la mirada fija en los problemas de cada quien. Lista para intervenir cuando haga falta.

Administración y Gestión. La tan denostada burocracia pasa a ser una bendición cuando las personas que la ejercen demuestran a la vez capacidad y humanidad. Si todo este mundo que es la Residencia no es un caos, se debe a que desde sus mesas, las responsables de la Administración y Gestión se ocupan de organizar con sensatez.

La Dirección. Como en una orquesta, la dirección de una organización, tiene que ser espectáculo, con eficiencia. Parece que sus gestos se hacen para la galería. Pero no es así, son signos de conducción. Nada se escapa a la dirección. Todo el mundo sabe a qué atenerse y trabaja con eficacia, porque se siente bien dirigido.

En definitiva, no sé si se me ha notado, creo que este paraíso suizo debe sus bondades al espíritu de su gente. Colaboración y solidaridad. Y esto trasciende a toda la vida de la Residencia, donde más de cien puretas, en un tiempo complicado e incierto, con todas nuestras debilidades seniles, convivimos en armonía. Y esto se debe a que, quienes limpian, lavan, cocinan, se ocupan de la conserjería, el mantenimiento, la atención en todos los órdenes, el cuidado físico, de la salud y de la mente, la administración, todo el mundo tiene la obsesión del bienestar de las personas. Y esta mística encomiable se nota.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Ajó Tedote

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MANCHETA 9