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20:42h. miércoles, 25 de mayo de 2022

Perseguir al funcionario - por Nicolás Guerra Aguiar

" Anda empeñado el actual Gobierno –a semejanza del anterior- en hacer creer a la sociedad que el peor mal de todos los que acosan a España está en el funcionariado. Lo cual significa que, para pagarle, debe restringir también en estadios delicados como enseñanza, sanidad, servicios sociales..."


 

Perseguir al funcionario - por Nicolás Guerra Aguiar

  Anda empeñado el actual Gobierno –a semejanza del anterior- en hacer creer a la sociedad que el peor mal de todos los que acosan a España está en el funcionariado. Lo cual significa que, para pagarle, debe restringir también en estadios delicados como enseñanza, sanidad, servicios sociales. Y lo dice con tal seriedad y aparente pesadumbre que la ciudadanía termina creyéndoselo, pues se trata de un sector de la administración al que siempre se le tuvo ojeriza. Sin embargo, hay matices fundamentales que deben ser conocidos, pues aunque la voz significa ‘persona que desempeña un empleo público’, todos los empleados públicos no son funcionarios de carrera, ni todos los funcionarios son impresentables y chulos.

  El funcionario de carrera es aquel que ocupa la plaza porque superó una oposición. Su puesto de trabajo no depende de vicisitudes políticas o alternancias en el poder. Pero ocurre que domina numéricamente en la cosa pública el funcionario sin oposición (sobre todo en la parte administrativa), aquel que fue contratado digitalmente por razones que todos conocemos, bloque al que debe sumarse el de los laborales cuyas características se me escapan. No es necesario ir muy lejos para poner ejemplos: ¿cuántos enchufados hay en su ayuntamiento más cercano?

  He aquí una de las tantas razones que frenan a los funcionarios administrativos en sus manifestaciones públicas en contra de bajadas de sueldos. Como muchos de ellos –con todos mis respetos- son conscientes de su nombramiento digital, se mantienen en un segundo plano, sabedores de que no pueden reclamar ningún derecho adquirido por oposición. Y muchos, muchísimos, saben también que la impresionante masificación de la Administración pública se debe a su político nombramiento: sobran decenas de miles de ellos porque nunca hicieron falta. (No obstante, a ellos no se les puede reclamar: están dentro porque álguienes los metieron. Exijamos responsabilidades, pues, a sus padrinos. Y a nuestro silencio absoluto mientras los veíamos entrar en cada nueva ocasión de cambio político).

  Sin embargo el actual Gobierno –tal como el anterior- es incapaz de afrontar la realidad con decisiones racionales y de mirar hacia el interior de aquel organigrama que lo define: sabe de la sangrante sangría que hay en sus entrañas. Pero no toma medidas serias, rigurosas, de compromiso con la realidad económica, con la sociedad, con los ciudadanos a su merced y capricho. Solo se dedica a reducir salarios, a incrementar subidas del IVA (mañana), a subir impuestos indirectos, a pagar intereses del siete por ciento en préstamos a diez años que recibe, disparate, demencia, absoluto resquebrajamiento del sistema económico.

  Y, así, es incapaz de denunciar por injusto al Parlamento canario (y supongo que a otros más) que seguirá abonando a sus señorías la dieta ¡por asistir a su trabajo!, tal como leo en Canarias7: pagará 180 euros al presidente del mismo (señor Castro), vicepresidentes (señores Cruz y Fernández) y secretaria primera (señora Montelongo) ¡por entrar en sus despachos! Pero es que a sus señorías (con sueldos fijos de tres mil y tantos euros) también les mantienen las dietas, y la señora Montelongo cobra además por el Cabildo de Fuerteventura, como consejera (¿cómo puede estar en las dos Islas a la vez, pardiez?).  

  ¿Cuándo ordenará el Gobierno la eliminación de las televisiones autonómicas, despilfarradoras de miles de millones en programas vulgares, soeces, monopolizadas no para educar, formar, concienciar, sino para alabanzas y loas a políticos en el poder, perpetuamente presentes en programas hechos a su medida, a su imagen, a sus intereses políticos, a su promoción gratuita?  ¿Será capaz el Gobierno del señor Rajoy de eliminar el Senado, órgano absolutamente inservible para el funcionamiento del país? 2.500 millones de euros anuales que se tiran, malgastados en un absurdo que mantiene abiertas sus puertas para ubicar compromisos, amistades, retiros de oro, agradecimientos de los partidos o, incluso, forzados destierros de la actividad política. ¿Cuántos miles de asesores tienen los dieciocho gobiernos?

  ¿Se atreverá –no lo hizo el PSOE- a subir impuestos a las grandes fortunas? ¿Dónde están los miles de millones que desaparecieron de los bancos, cajas de ahorros? ¿Empleará a sus inspectores de Hacienda para investigar las inmensas riquezas semiescondidas de gentes conocidísimas que se han hecho ricas, inmensamente ricas,  con hipotéticos fraudes y estafas como el caso Bankia, cuyo expresidente fue ministro de un Gobierno del PP y otro de sus consejeros también? ¿Se atreverá a crear una comisión de investigación sobre las imputaciones de estos?

  ¿Y qué es eso de embajadas autonómicas en otros países? ¿Qué dilapidación del dinero público malgasta 402 millones de euros en 195 representaciones exteriores de las comunidades, cuando esa función la cumple el Estado a través  de embajadas y oficinas consulares? ¿Qué disparate son las ayudas económicas a entidades canarias -aparecen en la página del Gobierno canario- ubicadas en la Península, Europa, América (nueve países; solo Venezuela tiene ¡cuarenta y seis!, y delegación del Gobierno de Canarias)? ¿Y en Bruselas, donde España tiene centenares de funcionarios?

  Hacen falta coraje, valor, decisión, patriotismo, para enfrentarse a la realidad. Conocida esta tiempo ha, es imprescindible la racionalización, es vital el control de tanto despilfarro también en tantos miles y miles de políticos, muchos de ellos mediocres,  otros tantos tirando a peor, cuando no nefastos, profesionales que no han hecho otra cosa en su vida más que vivir de los presupuestos. Y como no están preparados, callan y consienten. Sí, hay posibilidades de ahorrar miles de millones al año. Lo que faltan son decisión y compromiso. Y seriedad.

También en:

http://www.infonortedigital.com/portada/component/content/article/15-opiniones/15178-perseguir-al-funcionario

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=267812