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03:50h. Sábado, 24 de Junio de 2017

Lo quiero muerto hoy  - por Teodoro Santana

 

teodoro santanaEn toda batalla interna de cualquier partido, sea de derechas, de izquierdas o nifúnifá, la burguesía interviene defendiendo sus propios intereses, posicionándose tanto con dinero como con la potencia abrumadora de sus medios de comunicación. La lucha de clases se manifiesta así en todo proceso político, independientemente de que los actores en liza aseguren “respetar los asuntos internos” de cada partido.

Lo quiero muerto hoy  - por Teodoro Santana *

En toda batalla interna de cualquier partido, sea de derechas, de izquierdas o nifúnifá, la burguesía interviene defendiendo sus propios intereses, posicionándose tanto con dinero como con la potencia abrumadora de sus medios de comunicación. La lucha de clases se manifiesta así en todo proceso político, independientemente de que los actores en liza aseguren “respetar los asuntos internos” de cada partido.

Y si esto pasa especialmente con los partidos burgueses de toda la vida, con mayor virulencia ocurre con los partidos supuestamente de “izquierdas”. No digamos nada si hablamos de un partido burgués que se presenta como “de izquierdas”.

Toda oligarquía –y la española en particular– siempre tiene claro cuáles son los resultados, personajes y líneas políticas más favorables a sus intereses, aunque no los representen plenamente. Y entran en liza con toda su artillería. Pasó con la batalla entre garzonistas y llamazaristas en IU, o entre errejonistas y pablistas en Podemos, por poner solo un par de ejemplos recientes.

De la misma manera, todas las fuerzas de la reacción se unieron en santa alianza para que el 1 de octubre de 2016 se consumara el golpe de mano contra el secretario general del Partido Socialista Obrero Español. Se lo dijo claramente Susana Díaz a la secretaria del PSOE en Baleares: “Oye Francina [Armengol], veo que no te has enterado. Yo a éste –refiriéndose, claro está, a Pedro Sánchez– lo quiero muerto hoy”. Una Díaz que, previamente, había recorrido todos los altares y despachos de los gerifaltes de la banca y de los grandes oligopolios para recibir la bendición a su coup de parti. Los que mandan, mandan.

Al igual que la burguesía tiene claros sus intereses en cada batalla partidaria, los trabajadores debemos ser conscientes de qué facción en colisión es menos perjudicial para nuestros intereses. No significa eso que nos represente, ni que sea nuestra vanguardia, ni que debamos alistarnos en ella. Pero sí que podemos intentar influir –a través de nuestras opiniones, de conversaciones con los miembros de ese partido, con compañeras y compañeros de trabajo, etc. – a favor de las corrientes menos hostiles para los asalariados.

No basta con decir, por ejemplo, que todo el PSOE es un partido burgués, oligárquico. Hasta ahí sabemos. Y sí, Pedro Sánchez puede ser un oportunista que, por mera supervivencia, se vea obligado ahora a vestirse de ropajes izquierdistas. Pero si bien el hábito no hace al monje, algo le condiciona. Y, desde luego, siempre será peor el triunfo del socialfascismo imperialista, españolista y paleto que encarna Susana Díaz. Un triunfo que haría girar aún más a la derecha el fiel de la política española, el discurso dominante.

Que los medios de la oligarquía se tomen tanto interés en la pugna interna del PSOE nos revela que su importancia tiene. En cada escaramuza política, incluso en la de los partidos del Régimen, conviene avistar cómo fortalecer las posiciones que nos sean más favorables, y debilitar las más reaccionarias y propicias al enemigo. Aunque sea por centímetros.

* En La casa de mi tía poir gentileza de Teodoro Santana *-- 

http://teodorosantana.blogspot.com/

teodoro santana grande