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13:46h. lunes, 12 de abril de 2021

Derrocar a la monarquía es  ciertamente nuestro reto común

La República del siglo XXI - por Víctor Sánchez Santaló y Ramón San Geroteo

 

FRASE SAN GEROTEO SÁNCHEZ SANTALÓ

La República del siglo XXI - por Víctor Sánchez Santaló – Figueres – Cataluña y Ramón San Geroteo – Le Boulou - Francia

COMPATRIOTAS 

Tenemos que inventar la República del siglo XXI 

Muchos compañeros y muchas compañeras intentan llamar a la  proclamación de la República. Derrocar a la monarquía es  ciertamente nuestro reto común. La monarquía ha caído de nuevo  en la deshonra, no tiene autoridad moral, el jefe de un estado cuyo  propio ministro de universidades, el sociólogo Sr. Castells, afirma  que la sociedad española está en descomposición; la corrupción  endémica heredada del régimen anterior, las injusticias sociales, la  deuda abisal, el espacio sanitario descompuesto, la educación  pública sin medios, la manera de gestionar la economía, el  caciquismo histórico, las grandes empresas libres de impuestos, la  emigración sin límites, y tantas otras evidencias que son  incompatibles con los principios básicos de una democracia dan fe  de ello. En consecuencia DEBEMOS CONSTRUIR LA REPÚBLICA DEL  SIGLO XXI. 

Por eso pensamos necesario inventar, entre todas y todos, otro  sistema adaptado a las realidades del siglo XXI, integrando las  referencias históricas, los pensamientos filosóficos y valores que  compartimos con aquellos que resistieron y resisten, en la defensa  de tres principios fundamentales expresados en la última reunión en  territorio español del Parlamento Republicano. 1- Reconciliación  nacional fundamentada en la Verdad, la Justicia y la Reparación. 2- 

Soberanía Nacional, hoy hechos como el reconocimiento del  Sahara como territorio marroquí de forma unilateral por los EEUU,  no sólo es una afrenta sino que pone en peligro la españolidad de  las Islas Canarias. La dependencia de nuestro sistema sanitario es  otro hecho intolerable, la pandemia del COVID 19 ha puesto de  manifiesto que el espacio farmacéutico mundial era el mercado líder  en materia de corrupción y dumping comercial. La política exterior y  económica sometida a instituciones que no están controladas  democráticamente es una evidencia. 3- Consulta al pueblo sobre  Monarquía o República. CONSTRUIR LA REPÚBLICA DEL SIGLO  XXI ES RECONSTRUIR LA SOBERANÍA NACIONAL. 

No podemos dejarnos llevar por la precipitación, ni caer en un  radicalismo verbal que acabe por tercera vez en una derrota, y lo  que sería peor, en una rendición incondicional. La urgencia no debe  ni tentarnos a levantar viejas banderas sin más, ni tampoco a  seguir los tambores de quienes querrán utilizar la República como  coartada para cambiar la forma manteniendo el fondo. Debemos ser  conscientes de que los que resistieron, se enfrentaron a potencias  extranjeras interesadas en romper y debilitar a España; no sólo 

Alemania o Italia. Resistir es hacerse consciente de que el Reino de  la Gran Bretaña, desde la Guerra de Sucesión, ha tenido como  objetivo controlar el Mediterráneo y para ello, su Foreing Office ha  apoyado todo lo que podía convertir en protectorados ingleses: a  Portugal, España, Italia, y la península de los Balcanes. LA  REPÚBLICA DEL SIGLO XXI DEBE SUSTENTARSE EN UNOS  CIMIENTOS FIRMES. 

¿Pues cuáles son los bloqueos que impiden adelantar en dicho  proyecto? 

Mostrar las diferencias abisales entre República y Monarquía ¡No solo es cambiar el jefe del Estado! ¿Por qué la historia se  repite? Tenemos que entender lo que ha sucedido en este país, es  decir, entender las causas de la llamada corrupción. No hablamos  de algo que ha sido “puro” y se ha “corrompido”, hablamos de un  comportamiento secular que se viene produciendo, tapado por las  banderas. Aunque el Estado sea hoy monárquico y mañana  republicano, no avanzaremos si se mantienen las mismas  perspectivas. Hemos vivido la transición permitiendo que el  franquismo definiera qué es el patriotismo, y el régimen monárquico  nos ha impuesto una democracia sin aliento, ligada a un sistema  oligárquico sin futuro y a unas castas herederas y beneficiarias del  franquismo. En este país no hay salida si no tenemos presentes  dichos desafíos, que son los principales desencuentros entre los  pueblos de España y el Estado. DECLARARSE PATRIOTAS ES  CONSTRUIR LA REPÚBLICA DEL SIGLO XXI. 

El republicanismo no caerá del cielo. Es necesario romper  definitivamente con la idea de que los fenómenos observados se  explican pasando de lo más simple a lo más complejo, es decir, de  lo conocido por vivido y analizado hacia el futuro incierto, inestable 

y versátil, o incluso a mutaciones repentinas e insospechadas. No hay evolución política, económica, ni social a partir de viejas  certezas. Redes y círculos invisibles a las órdenes del capitalismo  internacional y a tantas otras redes de intereses personales están  

acabando con la democracia. La crisis del 2008 lo ha puesto de manifiesto derivando hacia una crisis social, cultural y moral cuyo  resultado es más bien una inhibición fragmentada de una sociedad  que ignora las lecciones políticas y morales de nuestra historia y  está tentada por nuevas concepciones contrarias a las  Constituciones democráticas. En la medida que la sociedad española  esté en condiciones de relacionar el necesario duelo colectivo que el  franquismo y el postfranquismo han bloqueado, se podrán poner los  

cimientos de la reconciliación nacional y la verdadera democracia.  LA RECONCILIACIÓN ES LA PRIMERA PIEDRA DE LA REPÚBLICA  DEL SIGLO XXI.

No subestimemos el riesgo de una explosión social en la misma  Europa que puede precipitar los acontecimientos dando vida a un  neofascismo, sin embargo los seres humanos tenemos la singular  capacidad de transformar la sociedad para no encontrarnos con un  desastre económico, social y ecológico. Desde los años 80 el  sistema neoliberal viene deconstruyendo la sociedad del bienestar,  poco a poco la ciudadanía pobre es cada vez más pobre y la clase  media se está hundiendo. Las sociedades se desorganizan, las  nuevas relaciones de subordinación clientelar no crean conciencia  social basada en una nueva cultura republicana, el individualista  sustituye al ciudadano, el cual individualmente es depositario de  derechos universales puesto que nacemos y permanecemos libres e  iguales en derechos y deberes. En consecuencia, la recuperación del  concepto de ciudadano es la fuente de la soberanía legítima de la  República. No puede haber reformas sin transversalidad. Solían  decir en los años 30: ¡queremos pan, sí, pero también queremos  rosas! DEBEMOS INVENTAR LA REPUBLICA DEL SIGLO XXI. 

Solamente la mayoría podrá construir la República, debemos ir a  buscar a los millones de ciudadanos, tanto demócratas como  progresistas, para quienes el espacio republicano no es hoy día una  prioridad porque sufren vejaciones y afrentas, fruto de la pérdida de  soberanía a manos del capitalismo anglosajón. Refundar la  República es combatir el mito de que ésta es sinónimo de colapso  social, las dos Repúblicas han sido serios intentos de combatir la  monarquía como máxima expresión simbólica de un régimen que ha  acorralado a los pueblos de España en un callejón sin salida. La  inocencia es un lujo que los Republicanos no nos podemos ya  permitir; tenemos que mirar puertas adentro y despejar dudas y  mentiras para luego invertir todos los esfuerzos en el desarrollo de  la sociedad civil republicana, renovar el concepto de democracia, de  política, y conservar el patrimonio republicano y difundirlo a las  nuevas generaciones. 

SOLAMENTE LA MAYORÍA PODRÁ CONSTRUIR LA REPÚBLICA DEL  SIGLO XXI. 

La memoria y la República. 

No hay República sin memoria, no hay memoria sin reconocimiento  republicano, las asociaciones memorialistas debemos tomar  conciencia plena de que en España, en el siglo XX se cometió un  genocidio que se desarrolló mediante un proceso de tres fases:  deshumanización de las víctimas republicanas, basada en el  subproducto pseudointelectualoide de Vallejo Nájera y por una  interpretación perturbada del cristianismo, heredera directa de la  Inquisición, fruto de una iglesia de rituales, de supersticiones y del 

monopolio de los encantamientos. Seguidamente se produjo la  pérdida de derechos civiles y políticos y finalmente el  genocidio: robo de centenares de miles de niños y niñas, las fosas,  los campos de concentración, el exilio… que marcan con heridas  profundas al conjunto de nuestra sociedad, que intenta en vano  refugiarse en el olvido y en el silencio cuando no, en el ruido que  apaga las palabras. La transición no significó una ruptura con el  régimen anterior y la consecuencia más grave es que fomentó la  aculturización que permitió no afrontar la anterior deshumanización  de una sociedad sembrando así la ignorancia de la criminalización  de las víctimas mientras se ensalzaba a los verdugos. Mientras se  olvidaban los avances conseguidos por la 2ª República se construía  un modelo económico con los pies de barro que ha entrado ahora  en crisis sistémica. 

DEBEMOS REAPROPIARNOS DE LA HISTORIA REPUBLICANA  ESPAÑOLA. 

La reivindicación de Verdad, Justicia y Reparación se ha visto  bloqueada, no tan solo por el boicot de los herederos del  franquismo. Europa ha olvidado la República y su contribución a la  victoria sobre el nazifascismo. Unas amistades inconfesables al más  alto nivel han estado vinculadas durante décadas en esferas de  poder que han controlado el pensamiento y la historia oficial  considerando la disidencia como ilegítima. La persistencia de estas  élites en el tiempo y su capacidad de sobrevivir a la derrota del  nazifascismo y de erosionar progresivamente la democracia  conquistada en 1945 explican la creciente brecha entre las  aspiraciones de la ciudadanía y las políticas llevadas a cabo en los  últimos años por estas castas trasparentes. Así puede uno entender  cómo las desregulaciones fueron impuestas a los estados miembros  de la Unión Europea, reducida a ser un espacio de dumping social y  fiscal abierto a todas las competencias desleales. Además de las  dificultades externas, debemos tomar conciencia de que nosotras  mismas, como entidades, estamos marcadas por casi un siglo de  franquismo y de postfranquismo, por una cultura y una época  demasiado larga durante la cual, inevitablemente, hemos sido  invadidas por los prejuicios de los verdugos, corremos el riesgo de  reproducir sus esquemas maniqueos. La urgencia no es decapitar a  las élites como unos cuantos piensan, sino recordar que la promesa  republicana es la de que las élites sean designadas según su mérito  y provenientes de todos los estratos sociales de la Nación. Esto  debería ser el preámbulo de cualquier proyecto republicano. Debemos esforzarnos en superar la condición de víctimas para  reconocernos como ciudadanos patriotas.  

DEBEMOS CONSTRUIR LA REPÚBLICA DEL SIGLO XXI.

La República no es una ideología. 

No caerá del cielo, ni puede estar basada solamente en el recuerdo,  debe tener en cuenta la realidad del presente. La República deberá  forjarse en las luchas por la democracia en un mundo que está en  crisis. En la actualidad, la acumulación de poder en corporaciones  que no están sujetas al poder democrático pone en jaque a los  mismos estados, la telaraña tejida por los megabancos, la  cibercracia, los media corporativos, los grandes fondos de  especulación financiera, etc… se proponen dirigir el gran reset que  condenará, según sus propios documentos: Davos, grupo de los 30,  …. a buena parte de nuestras sociedades a unas relaciones de  sumisión extremas y reducirá a los Estados a oficinas de gestión de  los intereses globales. El escenario es terrible, sin embargo la  voluntad de los pueblos de defender su libertad, igualdad y  fraternidad es tozuda. La resistencia sigue siendo el camino más  corto hacia la 3ª República. 

CONSTRUIREMOS LA REPÚBLICA DEL SIGLO XXI. 

La casa de mi tía agradece la gentileza de Víctor Sánchez Santaló y Ramon San Geroteo

BANDERA REPÚBLICA

MANCHETA 9