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11:27h. martes, 01 de diciembre de 2020

Rantanplán ataca de nuevo.

Tonto útil, tono inútil - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE CABRERA DE LEÓN

Tonto útil, tono inútil - por Antonio Cabrera de León *

ran tan plamRantanplán ataca de nuevo. Nuestro Ánsar ha dicho llanamente que Pedro Sánchez es un “tonto útil”. Vale. Mejor que insulte en casa a que nos avergüence en la BBC proponiendo bombardear el Líbano. Aquí ya lo conocemos, sabemos cómo ignorarlo. Mejor que insulte al presidente del gobierno a que invada Irak en nuestro nombre. Y mejor que insulte a que mienta, aunque sería de desear que no insulte tanto como miente.

Si este hombrecillo tuviera que eructar un insulto del tamaño de la patraña sobre el armamento destructivo que tenía Irak, no le bastaría con llamar tonto al presidente. Necesitaría un agravio equivalente a cientos de miles de muertos. Si tuviera que insultar a la altura de “el atentado del 11-M lo hizo ETA” debería como mínimo llamar Satán a Sánchez. Con lo de tonto no le da.

De quien ha sido catalogado por la prensa internacional como uno de los peores expresidentes del mundo, no deben preocupar los insultos sino los elogios. Una alabanza de este sujeto habría dejado a Sánchez, propenso como es al insomnio, varias semanas sin dormir. Hacía unos meses que el pequeño campeador no lograba colocar un rebuzno entre los titulares de prensa. Estará feliz dado que su ego es bastante mayor que su estatura.

Aunque lo sigo llamando Rantaplán, más que un personaje de comic me parece un personaje cómico. Ha pasado de ser el perro-hiena de los Dalton y los Bush a simple perrito ladrador de Rupert Murdoch. Con lo bien pagado que está podría comprarse un espejito mágico que le hablara, pero que fuera muy hablador para que se pasara los días desaconsejándole las sandeces que se le ocurran. Si para comprarlo no le alcanza con lo de Rupert, siempre podría pedir algo prestado a sus antiguos ministros cuando no estén encarcelados.

No debe preocuparse Pedro por ser tonto o listo, que eso viene de fábrica. Pero sí debe mantenerse alerta sobre ser útil. Serlo para todos los españoles o al menos para la mayoría, cualquiera que sea su condición ideológica, sexual o territorial. Sacar adelante esos presupuestos, mejorarlos mediante las enmiendas negociadas, será de utilidad para que el país supere la segunda catástrofe en una década. Ser útil es conseguir que esta vez no le carguemos la crisis a los trabajadores pobres. Cuanto mayor sea la inversión social. mayor será su utilidad para quienes más sufren la crisis.

Visto así, lo de ser el tonto útil no es tan malo. Lo malo es lo del fatuo Rantaplán: es un tonto inútil.

 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

 

MANCHETA 21