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02:40h. Domingo, 16 de Diciembre de 2018

Anna Gabriel tiene razón. No puede esperar un juicio justo ni un trato de respeto - por Chema Tante

 

 

frase chema

ANNA GABRIEL

Anna Gabriel tiene razón. No puede esperar un juicio justo ni un trato de respeto - por Chema Tante *

No me gusta relacionar la noble aspiración de un pueblo por decidir su destino con las ruines maniobras de la corrupción, pero la coincidencia temporal entre las declaraciones de Álvaro Pérez en la Comisión de Investigación en el Congreso y las de Anna Gabriel en su recien iniciado exilio suizo, me han hecho reavivar las reflexiones sobre la Justicia en este estado de derecha que sufrimos.

Clamaba literalmente Álvaro Pérez sobre la ausencia de igualdad en la justicia. Se preguntaba, creo que con mucha razón, por qué estaba él empapelado y entalegado y los "atizantes" que soltaban "el mondongo" y quienes se aprovechaban, no aparecían por ningún juzgado. Se quejaba de que él estuviera en prisión mientras "Urdangarín paseaba con sus hijos por Ginebra". Señalaba con acierto la desfachatez de un ministro que habla de "justicia ejemplar", cuando la Constitución lo rechaza expresamente. La Justicia no puede ser ejemplar. Y lo más importante fue su declaración final, sobre las condiciones inhumanas que sufre la gente presa a la que se traslada "como cerdos".

Y no dejaré, de paso, de repetir que lo de Álvaro Pérez, sin que sea justificable, es el caso menos grave del asunto. Este hombre era un tipo que hacía su trabajo. Como dice él mismo se equivocó de sitio, "pasó por un lado equivocado". "Yo nunca le dije al Pp como me tenía que pagar", exclama el hombre, significativamente.

No se han podido ocultar las referencias al trato vejatorio que sufren las personas presas con motivo de su participación en las luchas catalanas por la soberanía. No hay más que ver la cara actual de Oriol Junqueras para comprobar cuánta razón hay en ello.  A estas personas, "presuntamente inocentes" no solamente se les mantiene arbitrariamente en prisión, sino que se les somete a un rígido régimen disciplinario, absolutamente injustificable en el caso de gente que no ha sido condenada.

La verdad es que los hechos demuestran que la justicia en este estado de derecha obedece más a principios de revancha y escarmiento, administrados por personas que no se recatan en aplicar sus ideas y prejuicios en sus decisiones. Y todo eso, si no siguiendo indicaciones expresas, sí asumiendo las tesis ideológicas del poder político.

En estas condiciones. se acusó de cobardía a Puigdemont por ponerse a salvo en Bruselas, exponiendo de paso a la justicia española a un fenomenal ridiculo internacional. Y ahora se hace lo mismo con Anna Gabriel, por negarse a que su cabeza se la escache una justicia que demuestra ser muy poco imparcial y una administración que prueba su falta de respeto a la dignidad de las personas. 

La misma presencia de Anna Gabriel en Suiza, lejos del alcance del furor judicial del estado español, demuestra la inconsistencia de las acusaciones que se hacen a la militancia soberanista catalana. Se trata de presos y presas de conciencia, digan lo que digan los centralistas nacionalistas españoles.

Cuando ETA repetía sus crímenes, le decíamos, incluso quienes nos sentimos independentistas, que la violencia no se justifica nunca, que ninguna idea puede defenderse con la muerte o el sufrimiento de nadie. Por eso era aceptable que se aplicara la justicia. Pero ahora, el centralismo españolista demuestra, con su actitud, que lo que perseguía en la militancia de ETA, no eran sus delitos de sangre, sino sus ideas. Porque se acosa también judicialmente a otras personas que no han ejercido ninguna violencia en sus acciones políticas. La justicia de este estado exhibe su sentimiento de revancha, su adhesión al principio del "a por ellos", del "te vas a enterar", buscando un escarmiento.

Me apunto a los tuits de Bea Talegón y de Ignacio Reyes

tuit bea

tuit reyes

Anna Gabriel sigue mostrando la decencia politica y social que acostumbra su partido. Y las personas que por todo este estado contemplamos tanta indignidad, debemos denunciarlo.

Lo escribe y lo ratifica Chema Tante

CHEMA TANTE