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martes, 16 de agosto de 2022 00:39h.
carnicero
Política

Pedro Morenés, ‘El Carnicero’, también hizo negocio con el Ébola (Luis Gonzalo Segura)

PEDRO MORENÉS GRANDES

luis gonzalo seguraSiguen los testimonios de las monumentales ruindades de que son capaces quienes integran el partido llamado popular. Ese gentuallo que utliza la política para benefiarse, sin el menor escrúpulo ético. Y Pedro Morenés, el traficante de  armas encaramado al ministerio de Defensa, es un paradigma de este estilo sinvergüenza. En PÚBLICO, el oficial expulsado del ejercito por sus ideas y por expresarlas, ofrece otra constancia de las vilezas de Morenés, que no tiene el menor reparo para traficar con armas, bombas, minas o lo que haga falta, incluyendo enfermedades tan trágicas como el ébola.

Firmas

El doble del carnicero - por Francisco González Tejera

aznar, soria soraya zaplana
 
 
FRANCISCO GONZÁLEZ TEJERAEn esta tesitura se marcha el ridículo imitador del carnicero de Las Azores, en breve lo veremos en cualquiera de las multinacionales a las que “benefició”, ganando un sueldazo por no hacer nada, con esa sonrisa siniestra, esa mirada de odio, la frivolidad de una vestimenta millonaria, vacaciones gratis en hoteles ilegales por condenarnos a una vida de sufrimiento y dolor. El genocidio social, ese que orquestan los enemigos del pueblo, abrumados por la rabia, por la codicia, sin temblarle el pulso para pisotear los derechos sociales en su patriotismo bananero, ese que apesta a paraíso fiscal y podredumbre.
 
Sociedad

El olor a miedo lo impregna todo.- por Carlos Carnicero

Mucha razón -por desgracia- acompaña a Carlos Carnicero en este artículo. El miedo tiene acogotada a la gente. Pero, como dice Carnicero y contra lo que dice Rajoy, hay soluciones, lo que ocurre es que no hay coraje para adoptarlas. Bueno. En realidad más que coraje, lo que falta es voluntad. Porque a estos y estas que gobiernan, como pertenecen a la gente de arriba, les viene muy bien lo que está pasando. En fin, la conclusión, lo digo todos los días, es que la única esperanza está en la movilización. Con orden.