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13:15h. Jueves, 23 de Mayo de 2019
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El Procés català y los partidos "nacionalistas" canarios, la izquierda y la democracia (Rafael Juan Rodríguez Marrero)

RAFAEL JUAN RODRÍGUEZ MARRERORafael Juan Rodríguez Marrero publica en su sitio JOROBANDO  tres notables artículos, tres, sobre la fogalera catalana en  relación con esos tres ítems que cito en el titular. Son tres, pero su concisión hace fluída e instructiva su lectura. Y la conclusión de esa lectura es obvia. El sistema que legara el franquismo para perpetuar su hegemonía en la política de este estado parece estar llegando a su fin. Y, en buena parte, gracias al ímpetu de las movilizaciones catalanas.

¿Partidos políticos o sectas religiosas? - por Antonio Aguado

 

 

antonio aguadoLa frase tan recurrida y despreciativa de muchos ciudadanos que exponen: "Yo no soy político", pero después desde posiciones reaccionarias precisamente hablan de política y se pronuncian en contra de ésta (igual que la de quienes expresan que no son racistas, pero a continuación se manifiestan con posiciones desfavorables hacia los inmigrantes), no tiene sentido y es que la política lo envuelve y determina todo y las posiciones políticas de cada cual, mientras se defiendan sin violencia son todas respetables.

Cuando medios y ciudadanos castigan la democracia de los partidos (Pascual Serrano)

 

PASCUAL SERRANO PEQUEÑARamón Afonso señala en PÚBLICO este artículo en el que Pascual Serrano abunda sobre una cuestión esencial para la democracia. En realidad, una cuestión que explica por qué en este estado de derecha ni hay democracia ni nada que se le parezca. La distorsión, cuando no la mentira, directamente, de las informaciones, eso que ahora se llama, con cínico eufemismo, "posverdad". Pascual se refiere en esta ocasión, en el tratamiento que ha merecido el debate interno psoeísta. Pero la reflexión es válida igualmente si se aplica a todo lo que pasa en la vida politica y social. No hay manera de que la prensa mercenaria trate con verdad los hechos. Y, dice Pascual, lo más grave es que la gente no se queda atrás; la gente muerde el engodo de la mentira y contribuye al engrandecimiento de la bola