La seguridad privada nos protege, pero ¿quién protege la salud mental de sus trabajadores? - por Jacinto Ortega Del Rosario

Otros de Jacinto en La casa de mi tía

La seguridad privada nos protege, pero ¿quién protege la salud mental de sus trabajadores?

Jacinto Ortega Del Rosario

Secretario General del Sindicato de Gremios Unificados (SGU ).

Vivimos tiempos en los que la seguridad parece ser un lujo necesario. Edificios, centros comerciales, urbanizaciones e incluso hospitales dependen de la vigilancia constante del personal de seguridad privada. Son los ojos atentos que muchos ignoran, los primeros en intervenir ante cualquier incidente. Pero mientras nos protegen a nosotros, ¿quién protege su salud mental?

No es un secreto que el trabajo en el sector de la seguridad privada implica largas jornadas, sueldos bajos y una presión emocional constante. Lo preocupante es que, pese a esto, muy pocos hablan de los efectos psicológicos que estas condiciones están generando en quienes trabajan en este sector. 

Datos recientes del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) en España revelan que uno de cada cinco trabajadores del sector se da de baja por motivos relacionados con su salud mental. Trastornos como la ansiedad, la depresión o el insomnio son ya parte del día a día de muchos vigilantes. En América Latina, el panorama no es diferente: en México, por ejemplo, las licencias por trastornos de ansiedad han aumentado casi un 20% en el sector desde 2020.

El problema es sistémico. Muchos vigilantes trabajan turnos rotativos, a menudo en horarios nocturnos, lo que altera completamente sus ciclos de sueño. Otros se ven expuestos a situaciones violentas sin contar con la formación o el apoyo psicológico necesario para afrontarlas. Y todo esto por salarios que, en muchos casos, apenas superan el mínimo legal.

Es fácil exigirles que estén alertas, que sean amables, que actúen con rapidez, pero nadie habla de lo que ocurre cuando termina su turno. ¿Quién los escucha? ¿Quién los acompaña? ¿Quién se encarga de su bienestar emocional?

El silencio institucional es atronador. Las empresas del sector rara vez implementan programas de apoyo psicológico o políticas efectivas de prevención del estrés laboral. Y mientras tanto, cada año crece el número de vigilantes que sufre en silencio.

Es hora de que dejemos de mirar hacia otro lado. Quienes trabajan en seguridad privada no solo merecen reconocimiento, sino también respeto, condiciones laborales dignas y, sobre todo, acceso real a servicios de salud mental. Porque protegernos no debería costarles su bienestar psicológico.

Si no empezamos a hablar de esto hoy, mañana será demasiado tarde.

* Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO