La última barbarie de VOX esconde algo de verdad - por Eloy Cuadra / He ahí la cuestión. Quién se ensaña con la migración, se aprovecha de ella; quien no hace política de izquierda, le abre el camino a la derecha, comenta Chema Tante
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La última barbarie de VOX esconde algo de verdad
Eloy Cuadra
escritor y activista social
VERSUS SISTEMA
“Vox defiende abiertamente deportar a ocho millones de inmigrantes y a sus hijos, tenemos derecho a sobrevivir como pueblo”, esto es lo que se lee en el diario El País de hace un par de días, lo que se ha replicado en todos los medios de comunicación importantes a este lado del mundo. Una barbaridad que se desmonta con facilidad si tenemos en cuenta que el elevadísimo porcentaje de población extranjera que se emplea en España en sectores como la hostelería, los cuidados, la agricultura o la construcción, lo que nos llevaría probablemente a un colapso económico en toda regla si tuviéramos que prescindir de ellos. Por no hablar de las altas cantidades de odio, de violencia, de racismo y de xenofobia que promueven esas afirmaciones de Abascal y los suyos. Pero por favor no nos quedemos solo con los árboles podridos, hay que poder ver el bosque que hay detrás de estas declaraciones tan salvajes. Y lo que hay es que nos guste o no, tenemos en España, y especialmente en Canarias, desde hace muchísimo, un grave problema con los sueldos, que son mayoritariamente bajos, algo que no se corresponde con los precios de todo lo básico, que son mayoritariamente altos. De esta doble realidad se derivan tres consecuencias directas: 1) la vivienda está imposible y sin vivienda no hay proyecto de vida ni familia que pueda tirar para adelante; 2) los jóvenes canarios y españoles en edad de trabajar se están marchando en gran número al extranjero, a centroeuropa, donde hay mejores sueldos y condiciones de vida; 3) tenemos uno de los índices de natalidad más bajos del mundo, sino el más bajo, situación que se viene repitiendo desde hace ya bastantes años.
Y esta es la amarga verdad que esconde el mensaje fanático y errado de Vox: la profunda fragilidad social y económica de este país. Esta verdad cruda existe por mucho que el sanchismo y sus afines se empeñen en esconderla o no querer abordarla, una verdad ignorada que los discursos ultras manipulan, tergiversan y envenenan en su beneficio. Así las cosas, si no hacemos nada por revertir la falta de vivienda, los sueldos bajos, los precios altos y las escasas o nulas ayudas a las familias, España será dentro de unas décadas, y especialmente territorios como Canarias, un crisol de culturas de todo el mundo con poco rastro de las culturas y gentes que acostumbraron a ser mayoría. Si estamos de acuerdo con eso o no nos genera mayor problema no importa, va bien todo como está, los inmigrantes de países en desarrollo sí que aceptan trabajar por menos dinero y vivir peor, y ellos sí que tienen hijos, así que serán ellos los que sostengan las pensiones, la economía y el relevo generacional. Si en cambio tú eres uno de los muchos canarios y españoles a los que les gustaría mantener algo de su cultura y sus gentes, o no te gusta eso de tener que emigrar al extranjero para poder vivir con algo de dignidad, y no estás de acuerdo con estas propuestas bárbaras de Vox, tienes dos opciones: 1) quedarte con el mensaje facilón e igualmente fanático del cordón sanitario, que hay que parar a la ultraderecha, que son racistas, xenófobos, fascistas y lo que quieras decirles, y no hacer nada más, muy contento de lo progre que eres; 2) o darte cuenta que aquí hay un enfermo que se llama España, con un hijo aún más enfermo que se llama Canarias, que están dando síntomas claros de que están enfermos, y preocuparte por aplicarles un diagnóstico acertado.
(EN LA FOTO: un joven canario se despide de su madre para irse a trabajar a Alemania)
Es sencillo, si no optamos por esta segunda opción, porque no lo vemos o no queremos hacerlo, ten por seguro que lo harán los del trumpismo y las derechas que vienen, replicando hasta el infinito este discurso simple y reaccionario de la meritocracia, el nacionalismo y la aporofobia que tanto gusta al capitalismo de último cuño, un discurso mucho más fácil de entender y asimilar que el que yo les propongo. Pero tengámoslo claro, cuando esta gente de la banderita, el patrioterismo y los golpes en el pecho entren, lo harán con medidas brutas, violentas y radicales, matando moscas a cañonazos, pagarán justos por pecadores, pagaremos muchos, y lo tendremos bien merecido, por estúpidos.
https://www.versussistema.com/2025/07/la-ultima-barbarie-de-vox-esconde-algo-de-verdad/
He ahí la cuestión. Quién se ensaña con la migración, se aprovecha de ella; quien no hace política de izquierda, le abre el camino a la derecha, comenta Chema Tante
Otro atinado análisis de Eloy que, como siempre, me atrevo a exhortar sea leído con atención, antes de empezar a criticarlo.
Lo cierto, meridianamente claro, es que quienes persiguen a la gente migrante, de Trump a Abascal, de Salvini, Meloni, Le Pen a De Meer y Millán o Figaredo, las hordas de la ultraderecha y el ultraneoliberalismo, lo hacen, por una pulsión racista, sí, pero sobre todo, por la suprema razón económica. La presencia de migrantes en nuestras sociedades envejecidas, en un mundo infectado por las desigualdades, es inevitable. Pero, ya que tienen que venir, ya que hat que aguantarles, entonces hay también que crear las condiciones para la máxima rentabilidad.
Si se organizara de manera racional y ordenada la migración, que esa misma gente que ahora se juega -y pierde, a menudo- la vida, pudiera venir como es debido y humano, en barcos y aviones de pasajeros, con su visa y condiciones legales de trabajo, entonces las empresas neoesclavistas no dispondrían, como ocurre ahora, de esas masas migrantes que no tienen más opción que trabajar de manera sumisa y barata. Y que, encima, tiran hacia abajo de las condiciones laborales de la gente regularizada.
La actual normativa migratoria obliga de facto a trabajar sin contrato, clandestinamente, cobrando míseramente. Las personas que tienen que permanecer tres años para poder aspirar a ser residentes, de alguna manera se tiene que ganar la vida. Y los índices de delincuencia, digan lo que digan las hordas rabiosas VOXPPeras, indican que la inmensa mayoría de esas personas migrantes irregulares -que no ilegales- sobreviven sin robar.
Oficinas de reclutamiento en los consulados europeos en los países de origen. Transporte adecuado. Procedimientos de inscripción y acogida de la migración, en condiciones equiparables a la mano de obra local de la misma catergoría laboral. Parece sencillo. Otros polos tradicionales de atracción de migración lo han hecho. Y con ello se acabaría la tragedia de la migración. Pero, ahí está el detalle, también se acabaría el negocio del abuso y las ultras políticas y neoliberales se quedarían sin un argumento tan falaz como eficaz a la hora de captar votos. De VOX y el PP no se puede esperar nada. Pero la desidia del PsoE y de Sumar-restar es tan enervante como significativo.
Porque, como hemos repetido hasta la saciedad, gente como Federico Aguilera Klink, Irma Ferrer, Erasmo Quintana, Antonio Aguado, los llorados Domingo Méndez y Paco Morote o Eloy o yo o tanta gente más, si la ultraderecha de VOX y la derecha extrema del PP están avanzando, es por la irresponsabilidad de una izquierda que pretende que hace política de izquierda pero sirve en realidad a los intereses empresariales, conteniendo los auténticos avances sociales. En migración, en trabajo, en salarios, en vivienda, sanidad, educación, freno de la estafa bancaria con una banca pública, injusticia fiscal... si la izquierda no alivia el sufrimiento, la gente mira para el otro lado. Que la gente se equivoque no conjura el riesgo.