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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Esclavitud, trabajo asalariado, migración… una larga historia de explotación y cruel enriquecimiento – por Federico Aguilera Klink y Chema Tante, con una cita de Pedro Prieto

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Esclavitud, trabajo asalariado, migración… una larga historia de explotación y cruel enriquecimiento

Federico Aguilera Klink y Chema Tante

 con una cita de Pedro Prieto

 

Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc…
Sólo la primera de estas cosas está prohibida en nuestro Estado.

Bertolt Brecht

 

En los trabajos para la recuperación de los estragos del desastre ambiental en Valencia se ha visto lo que mucha gente sabemos y algunos miserables intentan negar: las personas migrantes son mujeres y hombres normales, como todo el mundo, con sus sombras, pocas y sus luces, muchas. Ahí se les ha visto, se les está viendo, cocinando, achicando, paleando, cavando, halando, en una brega común, con más voluntarias y voluntarias y ¡cáspita! con guardias civiles y policías. Sí, con guardias civiles y policías, que les acosan, les expulsan en caliente, les incautan las pobres mercancías con que se ganan la vida… pero también, todo hay que decirlo, que les salvan en la mar y les echan una mano, cuando pueden, porque aquí, salvo las bestias fascistas, todas somos personas humanas, con sentimientos…

MENAS DANA VALENCIA
MIGRANTES EN LA DANA DE VALENCIA
MIGRANTES DEL CENTRO ISLÁMICO DE CREVILLENTE, EN LA DANA DE VALENCIA
MIGRANTES DEL CENTRO ISLÁMICO DE CREVILLENTE, EN LA DANA DE VALENCIA

¿Quién no tiene un amigo, una amiga o no le ha comprado, o no ha trabajado con alguien del Magreb, del África, de China, de Latinoamérica? Que cada quien observe su propia experiencia personal y reconozca, si no es un cretino fascista que se engaña a sí mismo, que los recuerdos positivos superan mucho a los negativos, si estos existen, que son casos raros. Este es buen momento para recordar que muchas personas migrantes, como consecuencia de una legislación déspota, después veremos la causa, tienen que sobrevivir varios años en estado de muerte civil, sin poder trabajar regularmente, pero viviendo, claro.

MANTEROS
MANTEROS

 ¿Cómo lo hacen? Pues lo hacen. Sobreviven Y, en su inmensa mayoría, sin delinquir. Soportando abusos y maltrato, trabajando en lo que salga, intentando eludir la extorsión… No. No son héroes ni heroínas. Son solamente, gente normal, como ustedes, que leen esto.  Hacen lo mismo que quienes en otros tiempos salieron de aquí para buscarse la vida por esos mundos, sufriendo a manos de algún descerebrado, pero recibiendo, las más de las veces, el calor humano. Nada nuevo. Pasó y está pasando. Lo vimos y lo estamos viendo. Los Trump y las Meloni, y los Abascal y Ortega, como los copeyanos venezolanos de antes de Chávez, y sus respectivos bien pagados loros repetitivos, denostando, calumniando a la gente de fuera. Pero el pueblo, como pueblo, como todos los pueblos, recibiendo, acogiendo y, cuando se tercia, bendito sea el pueblo, procreando, con la gente que vino a compartir la vida. Porque las personas somos personas y la bestia fascista racista, no.

Sin embargo, esta acoso a la migración obedece a una razón práctica. Es la economía, estúpido o, como diría Rato, es el mercado, amigo.

Por milenios, por todo el mundo, el capitalismo del momento y en todo lugar se benefició con el trabajo gratuito de la esclavitud. No había problema, porque las guerras imperiales proporcionaban las riquezas provenientes del robo y suministraban multitudes inagotables de esta mano de obra gratuita.

ESCLAVOS

Ah, pero llegó un tiempo en que la oferta de trabajo forzado remitió, con la consiguiente alza de los precios de compra. Y, además, la incipiente revolución industrial demandaba unos conocimientos específicos en quien trabajaba. No solamente había que pagar por el trabajador o la trabajadora, sino también por su formación. Esto obligaba al empresario a proteger la inversión.

El capitalismo encontró rápidamente la solución, que fue el trabajo asalariado. El empresario contrata a quien necesite, que ya tiene que contar con la formación necesaria y no importa si se enferma o se muere, hay gente de sobra. Para la empresa capitalista empezó a ser más rentable, cómodo y conveniente la fórmula del trabajo “voluntario” contra salario. Entras a trabajar sin que me cueste nada, te pago después -por lo que en realidad me estás financiando- y si te enfermas, te lesionas o no me sirves, te elimino y te sustituyo en las mismas condiciones por otra persona. Para más detalles, ver El Capital, que lleva 157 años explicándolo muy bien.

Pero ese estado de cosas tan conveniente para las empresas capitalistas se fue deteriorando, como consecuencia de las luchas sindicales y laborales y, muy importante, por la presencia de la Unión Soviética, con su amenaza permanente de exportación de la revolución

En toda la segunda mitad del siglo XX, las taimadas fuerzas socialdemócratas inventaron la falacia del estado de bienestar, para apaciguar a la gente que trabaja. Un detalle muy revelador es que las empresas siguieron obteniendo beneficios. Otra cosa es que tales beneficios les parecieran suficientes.

El derrumbe de la Unión Soviética fue la ocasión que esperaban los capitalistas. Además, para contener algún ramalazo de conciencia, se sacaron de la manga la teoría del neoliberalismo, aquello de que por encima de todo, hay que asegurar el beneficio de la empresa privada y, por supuesto, dejar ese beneficio en manos de sus accionistas, sin el “robo” de los impuestos, porque ya se ocuparían eso capitalistas de traspasar el dinero hacia el resto de las capas sociales, como decían con mucho cinismo “una torre de copas de champan, que lo que reciben las de arriba, se derrama hacia abajo”

Y se presentó un inconveniente. La gente del trabajo que había conquistado una serie de derechos laborales, se negaba a ejecutar algunas tareas pesadas o molestas y se resistía a perder lo que había conquistado. Por otra parte, las sociedades de Occidente estaban envejeciendo, los nacimientos eran menos que los fallecimientos. La oferta de mano de obra descendía.

Para subsanar los inconvenientes, la creatividad capitalista encontró la solución, mirando al pasado. No recuperó la esclavitud, sino algo mejor: la migración acosada. Migrantes sin derechos, huyendo de guerras y miseria, que aceptan trabajar por lo que sea. Cubren los niveles laborales más bajos, cobrando menos y, además, constituyen un factor de presión sobre las masas obreras, conteniendo sus reivindicaciones.

MIGRANTE
MIGRANTE

Esto, claro, exige una represión de la migración. Por eso los gobiernos de occidente, siempre atentos a servir los intereses de las empresas capitalistas, no aplican medidas para canalización regular de la migración, instalando oficinas de contratación en origen, estableciendo programas de capacitación y de inducción social, para que las personas puedan llegar a trabajar como personas que son.  Nada de eso, para que las empresas puedan seguir abusando, tiene que haber una masa migrante inerme, sin derechos.

MIGRANTES EN LA PLAZA ELÍPTICA DE MADRID, MERCADO DE TRABAJO IRREGULAR
MIGRANTES EN LA PLAZA ELÍPTICA DE MADRID, MERCADO DE TRABAJO IRREGULAR

Eso es lo que está ocurriendo en Occidente, en la angloesfera y en Europa. De ahí, de ese interés económico, vienen los aullidos de las bestias fascistas. Pero claro, esta horda puede hacer lo que hace, porque se lo permitimos

Como dice Pedro Prieto: 

No solo hay que derramar lágrimas de cocodrilo asustado por la gestión nazi de Meloni. Hay que preguntar también a los albaneses, para saber por qué admiten que Italia les pague campos de concentración para encerrar a los desesperados del mundo. ¿No se supone que el gobierno albanés lo dirige el Partido Democrático (PDA), en el gobierno, liberal democrático, a favor de la economía de mercado?¿Hubiese aceptado la tan denostada dictadura comunista albanesa de Enver Hoxa esta vergonzosa bajada de pantalones? ¿Está pensando Frau Von der Layen en los europeos y otánicos albaneses cuando aplaude que Meloni lleve desesperados a campos de concentración en la europea y otanista Albania ?

vergUEnza

Ya esta bien, coño. Dejemos de ser cínicos. La ultraderecha somos todos, unos con caretas y otros a cara descubierta hasta que el sistema no cambie de raíz y abandone este sistema suicida con un piloto socialdemocrata, un copiloto conservador y un controlador de vuelo de ultraderecha, montados y dirigiendo la nave de Air Capitalismus y echándose la culpa unos a otros en un aterriza como puedas.

PEDRO PRIETO
PEDRO PRIETO
FEDERICO AGUILERA KLINK CHEMA TANTE
FEDERICO AGUILERA KLINK CHEMA TANTE
MANCHETA