A vueltas con el crecimiento verde - por Yeray Hernández
A vueltas con el crecimiento verde
Yeray Hernández
En los últimos meses he venido leyendo noticias y algún que otro informe que hacen mención a la posibilidad de que el capitalismo pueda llegar a ser “verde”. Por ejemplo, se publicó un informe de Energy & Climate Intelligence Unit en el que se afirma que «una parte cada vez mayor de la economía mundial está logrando crecer al tiempo que reduce las emisiones de CO2. La disociación —romper el vínculo entre el crecimiento económico y las emisiones— ya no es algo teórico. Está ocurriendo» [1]. De los resultados de este informe se hizo eco el periódico The Guardian con el siguiente titular: «Un estudio revela que el crecimiento económico ya no está vinculado a las emisiones de carbono en la mayor parte del mundo» [2].
Empecemos por las buenas noticias. Primeramente, es justo señalar que el estudio está bien diseñado metodológicamente. Por un lado, han utilizado bases de datos de las emisiones de CO2 siguiendo el criterio de las «emisiones basadas en el consumo». Este método consta en sumar a las emisiones de CO2 producidas en el país las emisiones asociadas a los bienes y servicios importados, restando también las emisiones de CO2 asociadas a los bienes y servicios exportados.
Esta forma de medir las emisiones es la más rigurosa posible, dado que, como se indica en el propio informe, «las emisiones generadas por los bienes producidos en China, pero consumidos en el Reino Unido se atribuyen al Reino Unido según el enfoque basado en el consumo. Por lo tanto, esta medida ofrece una visión más completa de las emisiones asociadas a la actividad económica nacional».
Por otro lado, se utiliza el PIB en Paridad de Poder Adquisitivo, es decir, se normalizan las diferencias de poder adquisitivo entre países y a precios constantes en dólares internacionales de 2017 –de esta forma se eliminan los efectos de la inflación–.
Los resultados del informe señalan que «un número significativo y creciente de países, que representan una parte cada vez mayor tanto del PIB mundial como de las emisiones de CO2, han logrado desvincular sus emisiones del crecimiento económico».
Hasta aquí las buenas noticias. Pasemos ahora a las malas. Primeramente, como reconoce el mismo informe, no tiene sentido analizar los datos nacionales cuando hablamos de un problema global como es el cambio climático: «Los totales [de emisiones] globales siguen siendo lo más importante porque el cambio climático es un problema global», sostiene el informe. Esta autocrítica es determinante para entender dónde estamos, porque, como afirma el propio informe en su primera frase del resumen ejecutivo, «Las emisiones globales de CO2 siguen aumentando».
Y es que, efectivamente, las emisiones hay que mirarlas, en primer lugar, de forma global. Veamos en la Figura 1 qué está pasando, no con las emisiones de CO2 –que ya se dice en el informe que siguen aumentando–, sino con la concentración atmosférica de los tres principales gases con efecto invernadero: el CO2, metano (CH4) y óxido nitroso (N2O). Obsérvese la tendencia claramente ascendente de los tres principales gases, sin ningún signo de estabilización.
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Figura 1. Concentraciones de gases con efecto invernadero en la atmósfera. Serie de datos del Observatorio Atmosférico de Izaña
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Fuente: [3]. |
Por tanto, si hacemos el análisis global, de eso que llaman «crecimiento verde» no hay rastro.
Pasemos ahora a un segundo aspecto importante. Como suele decir Antonio Turiel con frecuencia, «al que le preocupa el medio ambiente, le preocupa el ambiente entero, no la mitad». Para hablar de crecimiento verde (o capitalismo verde) habría que referirse, al menos, al respeto de los nueve límites ambientales globales definidos por el Centro de Resiliencia de Estocolmo [4]. El cambio climático no es más que uno de ellos y ni siquiera el más importante.
Centrarnos exclusivamente en el carbono es lo que Turiel llama el «paradigma de la visión de túnel del carbono» [5]. Afrontar el cambio climático de forma aislada –por ejemplo, mediante la promoción masiva de Renovable Eléctrica Industrial– no solo es insuficiente, sino que puede agravar otros problemas ecológicos.
Veamos qué ocurre cuando cruzamos la evolución del PIB mundial con el estado de los límites planetarios. La Figura 2 muestra que el crecimiento del PIB global ha ido acompañado de una progresiva superación de dichos límites.
En 2009, con un PIB de 85 billones de dólares, se habían superado tres de los siete límites que pudieron medirse entonces (el 43% de ellos). En 2015, con un PIB cercano a 114 billones, el número había pasado a ser cuatro (el 57%).
En 2023, con casi 176 billones de dólares de PIB mundial, ya eran seis los límites superados de los nueve que pudieron evaluarse (67%). Y en 2025, la cifra ascendía a siete (78%). Aunque no hay dato de PIB global cerrado para ese año, en 2024 se registraron casi 200 billones de dólares.
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Figura 2. Evolución del PIB mundial y superación de los límites planetarios
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Fuente: elaboración propia a partir de [4, 6]. Nota: PIB en Paridad de Poder Adquisitivo (precios constantes de 2021). |
Más PIB, más límites superados: la relación resulta difícil de ignorar.
Lo que verdaderamente toca hacer de forma urgente es, y sólo para empezar, sustituir al PIB como indicador de éxito económico y social por otros indicadores de carácter multidimensional. Personalmente, uno de los enfoques que más me gusta es la rosquilla de Kate Raworth [7]. Esta autora propone hacer una recopilación de indicadores ambientales alineados con los límites planetarios [4], junto con indicadores de carácter socioeconómico que mejoran verdaderamente el bienestar de las personas. Ambos indicadores se representan de forma visual mediante una rosquilla (ver Figura 3, imagen izquierda).
La idea de este método es dotarnos de una brújula correcta para que, por un lado, decrezcan los consumos de energía y materiales hasta resituarnos dentro de los límites ambientales globales y proporcionar, simultáneamente, a todas las personas una garantía de servicios socioeconómicos básicos.
Sin embargo, la imagen actual del planeta (Figura 3, derecha) muestra que estamos fuera del espacio seguro y justo: rebasando límites ecológicos mientras persisten carencias sociales graves.
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Figura 3. La economía rosquilla como indicador multidimensional de éxito |
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Fuente: [7, 8]. |
Lamentablemente, dudo muchísimo que la política institucional tenga la valentía de proponer abandonar el PIB como indicador de éxito socioeconómico. Deben ser los movimientos sociales los que empujen para hacer que esta necesidad ocurra. Mientras el PIB siga siendo nuestra brújula principal, seguiremos midiendo como éxito aquello que está erosionando las bases materiales que lo hacen posible.
Referencias
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[1] |
ECIU, “10 Years Post-Paris: How emissions decoupling has progressed globally”, Energy & Climate Intelligence Unit, 2025. |
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[2] |
J. Watts, “Economic growth no longer linked to carbon emissions in most of the world, study finds”, The Guardian, 11 December 2025. |
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[3] |
AEMET, “Izaña Atmospheric Research Center: Activity Report 2021-2022”, Agencia Estatal de Meteorología, 2024. |
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[4] |
Stockholm Resilience Centre, “Planetary boundaries”, 24 February 2026. [Online]. Available: https://www. |
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[5] |
A. Turiel, «La crisis ambiental», de El futuro de Europa: Cómo decrecer para una reindustrialización urgente, Barcelona, Destino, 2024, pp. 29-42. |
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[6] |
World Bank, “GDP, PPP (current international $)”, [Online]. Available: https://data.worldbank.org/ |
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[7] |
K. Raworth, Economía Rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI, Barcelona: Paidós, 2017. |
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[8] |
A. L. Fanning and K. Raworth, “Doughnut of social and planetary boundaries monitors a world out of balance”, Nature, vol. 646, pp. 47-70, 2025. |
Yeray Hernández es Doctor en Economía y está especializado en Economía Ecológica. Fue investigador científico del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea entre 2014 y 2020. De 2020 a 2024 fue investigador de la Universidad de La Laguna. Actualmente es profesor de Economía Aplicada en la misma Universidad.