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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El decrecimiento tiene más apoyo social del que parece - por Yeray Hernández

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El decrecimiento tiene más apoyo social del que parece

Yeray Hernández 

¿Y si la ciudadanía estuviera más dispuesta a una transformación ecológica radical que sus propios gobernantes? Una investigación publicada en The Lancet Planetary Health revela que más del 70% de la población en Reino Unido y Estados Unidos (EE.UU.) apoyaría las medidas concretas del decrecimiento [1]. Este apoyo masivo contrasta con el rechazo frontal mostrado por figuras como el exministro José Luis Escrivá —quien tildó estas ideas de «una debilidad de fundamentos extrema» [2]— o el líder socialista Salvador Illa, quien afirmó «No estoy por el decrecimiento, estoy por la prosperidad» [3]. Los datos apuntan a una brecha preocupante entre la calle y una parte de la política institucional. 

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Este desencuentro se produce en un momento de emergencia ecológica sin precedentes. Mientras el Producto Interior Bruto (PIB) mundial en Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) no ha dejado de crecer —de 85 billones de dólares internacionales en 2009 a 187 billones en 2023 [4]—, también lo ha hecho el número de límites ambientales globales superados, pasando de tres a seis de los nueve analizados ese último año [5]. Superar uno de estos límites pone en riesgo la supervivencia del ser humano en el planeta. A finales de este año 2025, si bien el Banco Mundial no ha ofrecido datos actualizados del PIB mundial en PPA, los límites ambientales globales superados han pasado a ser siete de los nueve existentes.

Para medir el apoyo real al decrecimiento, investigadores de la London School of Economics, del Centre for the Understanding of Sustainable Prosperity y de la Universidad Autónoma de Barcelona realizaron una encuesta representativa a casi 5.500 personas en Reino Unido y EE.UU. Se les preguntó por su afinidad a: 1) las medidas (véase tabla 1) que implican el decrecimiento (sin utilizar su etiqueta), 2) las medidas que implican el decrecimiento utilizando otras etiquetas, como «ecosocialismo» y «economía del bienestar», 3) las medidas que implican el decrecimiento junto a su etiqueta y 4) el decrecimiento sin su etiqueta en comparación con otras. 

 

Tabla 1. Algunas medidas que implican el decrecimiento 

  1. Los países con altos ingresos deben reducir las formas no esenciales de producción y consumo para lograr una descarbonización rápida y revertir diversas formas de daño ecológico (por ejemplo, la pérdida de biodiversidad). 
  2. Esto incluye reducir los SUV, los jets privados, las mansiones, los artículos de lujo, la carne industrial, la publicidad y la moda rápida. 
  3. Reducir el poder adquisitivo de los ultrarricos. 
  4. Pasar de los coches privados al transporte público. 
  5. Poner fin a la obsolescencia programada. 
  6. Viviendas asequibles y salarios dignos. 
  7. Garantizar el acceso universal a servicios públicos de alta calidad (atención médica, educación, transporte público, cuidado infantil). 
  8. Una garantía de empleo público, en la que el gobierno garantice un puesto de trabajo a quienes estén dispuestos y sean capaces de trabajar. 
  9. Democratizar la toma de decisiones sobre la producción (a nivel financiero, estatal y empresarial). 

Fuente: adaptado de [1]. 

Los resultados son claros: la población apoya masivamente el decrecimiento. Así, cuando se preguntó por las medidas que implican el decrecimiento (sin mostrar su etiqueta) el apoyo de la población superó 80% en el caso del Reino Unido y el 70% en EE.UU. 

Cuando se consultó por las medidas de decrecimiento junto a la etiqueta «ecosocialismo», el apoyo fue de más del 70% en Reino Unido y de casi el 70% en EE.UU., mientras que cuando se utilizó la etiqueta «economía del bienestar», el apoyo subió a más del 80% en Reino Unido y a más 70% en EE.UU.  

Cuando se consultó por las medidas que implican el decrecimiento junto a su etiqueta, el apoyo recibido fue superior al 70% en el Reino Unido y del 68% entre los participantes de EE.UU. 

Sin embargo, cuando el decrecimiento se consultó sólo como etiqueta, ocultando sus medidas, el apoyo se desplomó al 20% en Reino Unido y al 13% en EE.UU. 

Estos resultados indican un fuerte apoyo público y una baja oposición a la propuesta del decrecimiento tanto en Reino Unido como en EE.UU. Es cierto, sin embargo, que el apoyo es notablemente menor cuando el decrecimiento se presenta únicamente como una etiqueta sin explicación. 

En realidad, estos resultados no deberían sorprendernos. Muchas de las prácticas cotidianas que hoy se consideran razonables o deseables coinciden con propuestas centrales del decrecimiento. Cuando reparamos objetos en lugar de desecharlos (y comprar uno nuevo); cuando compramos productos de calidad y de mayor duración (aunque sean más costosos); cuando hacemos la compra de fruta y verdura en el mercado más cercano (y no en grandes cadenas de supermercados); cuando nos despreocupamos por las modas; cuando hacemos turismo de larga estancia, bajo impacto y evitando el avión; cuando decidimos (si nos dejan) trabajar menos horas; cuando decidimos tener dos hijos o menos; cuando acudimos a mercados de segunda mano; cuando adoptamos una dieta basada en plantas; cuando contratamos la electricidad con una cooperativa sin ánimo de lucro; cuando tomamos el transporte público y dejamos el coche; incluso hasta cuando caminamos lentamente de forma consciente, estamos aplicando medidas decrecentistas, aunque no lo sepamos.  

Las declaraciones de Illa, Escrivá o la afirmación de Juan Carlos Monedero —«hablando de decrecimiento no se ganan elecciones» [6]— no son excepciones individuales, sino expresiones representativas de una orientación ampliamente compartida en la política institucional. El estudio de The Lancet cuestiona justamente esto: sugiere que el problema no es la impopularidad de las medidas, sino cómo se enmarcan en el relato público. 

JUAN CARLOS MONEDERO
JUAN CARLOS MONEDERO

Este estudio nos dice tres cosas: 

1.     El problema es la etiqueta, no la idea. La población rechaza la palabra «decrecimiento» cuando se considera de forma aislada (apoyo <20%), pero apoya abrumadoramente el concepto cuando viene acompañado de sus medidas (>70%). La comunicación debe priorizar las propuestas concretas, sin necesidad de ocultar el concepto. 

2.     Hay marcos más efectivos. En el estudio, términos como «economía del bienestar» incrementan el apoyo. Si se considera oportuno, puede utilizarse. En este caso, no importa el color del gato, sino que cace ratones.

3.    Existe una base social ignorada. Una mayoría silenciosa está dispuesta a cambios radicales y profundos. La brecha no es entre ciudadanía y ecología, sino entre la ciudadanía y una parte relevante de las élites políticas y económicas. 

Ignorar esta evidencia no implica solo una discrepancia ideológica, sino la renuncia a explorar marcos de prosperidad compatibles con los límites biofísicos del planeta. El debate, por tanto, no debería girar en torno a etiquetas, sino a qué políticas permiten sostener vidas dignas en un planeta finito. 

Referencias 

[1]  

D. Krpan, F. Basso, J. E. Hickel and G. Kallis, “Assessing public support for degrowth: survey-based experimental and predictive studies” The Lancet Planetary Health, pp. 1-12, 2025. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2542519625002049 

[2]  

Spanish Revolution, «Decrecimiento real: Letizia, Escrivá y el fantástico crecimiento infinito» Spanish Revolution, 24 Noviembre 2023. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=jlgFQqPuTw4

[3]  

Europa Press, «Salvador Illa, sobre turismo: "No estoy por el decrecimiento, estoy por la prosperidad"» Europa Press, 14 Noviembre 2025. Disponible en: https://www.europapress.es/illes-balears/noticia-salvador-illa-turismo-no-estoy-decrecimiento-estoy-prosperidad-20251114111316.html 

[4]  

WB, "GDP, PPP (current international $)" World Bank, 2025. Disponible en: https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.PP.CD

[5]  

Stockholm Resilience Centre, “Planetary boundaries” 17 October 2025. Disponible en: https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html

[6]  

M. Casal Lodeiro, «La izquierda ya no tiene excusa: un tercio de la población española estaría dispuesta a abandonar el crecimiento» elDiario.es, 19 Noviembre 2016. Disponible en: https://www.eldiario.es/ultima-llamada/izquierda-poblacion-dispuesta-abandonar-crecimiento_132_3734053.html 

 

https://www.youtube.com/watch?v=jlgFQqPuTw4&t=5s

 

DECRECIMIENTO
DECRECIMIENTO

 

YERAY HERNÁNDEZ
YERAY HERNÁNDEZ

 

Yeray Hernández es Doctor en Economía y está especializado en Economía Ecológica. Fue investigador científico del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea entre 2014 y 2020. De 2020 a 2024 fue investigador de la Universidad de La Laguna. Actualmente es profesor de Economía Aplicada en la misma Universidad.

 

 

 

YERAY HERNÁNDEZ PERFIL
YERAY HERNÁNDEZ PERFIL

 

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