CHILE: La lección chilena: autoritarismo, misoginia y resistencia feminista transnacional - Antonella Aliotti

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La lección chilena: autoritarismo, misoginia y resistencia feminista transnacional - por

Antonella Aliotti 

Feminista Radical Antirracista 

Defensora de la Casa Común 

Activista de DDHH y Sociales 

 

El golpe de 1973 y su exportación ideológica

El 11 de septiembre de 1973, las bombas sobre La Moneda simbolizaron algo más que la caída de Salvador Allende: marcaron el inicio de un modelo autoritario que combinaba neoliberalismo extremo, represión sistemática y moral conservadora. Pinochet no solo instauró una dictadura militar, sino que ofreció a la ultraderecha internacional un manual de cómo sofocar un proyecto democrático y popular mediante la violencia.

En España y en Italia, sectores neofascistas y franquistas encontraron en “la lección chilena” un referente. Para unos, significaba la confirmación de que el “peligro rojo” podía y debía ser eliminado con sangre. Para otros, la demostración de que el neoliberalismo, en alianza con las Fuerzas Armadas, podía implantarse a la fuerza.

 

Mujeres chilenas frente a la dictadura: memoria y cuerpo como trincheras

Mientras la ultraderecha celebraba el golpe, en Chile las mujeres se organizaron en las calles, las ollas comunes y las asociaciones clandestinas. Grupos como Mujeres por la Vida, Movimiento de Mujeres por la Democracia o las Madres y familiares de desaparecidos articularon una resistencia tenaz.

Ellas enfrentaron una represión específica:

  • Violencia política sexual en los centros de detención.

  • Desapariciones forzadas que muchas veces incluían embarazadas.

  • Imposición de la moral patriarcal que relegaba a las mujeres al espacio doméstico mientras se desmantelaban derechos sociales.

El feminismo chileno de la época fue, en palabras de Julieta Kirkwood, un feminismo de la “doble militancia”: democracia en el país y democracia en la casa. No separaba la lucha contra la dictadura de la lucha contra el patriarcado.

 

Italia y España: ecos de Pinochet en clave europea

En Italia, los grupos neofascistas exaltaron a Pinochet como un héroe militar. La extrema derecha utilizó su figura para legitimar la idea de que el comunismo solo podía frenarse con bayonetas. En España, durante el tardofranquismo y la transición, publicaciones de ultraderecha difundieron caricaturas y panfletos donde el general chileno aparecía como el “salvador del orden”.

Pero lo que nunca replicaron fue la experiencia de las mujeres chilenas que se levantaban contra el régimen. La mirada patriarcal de estas ultraderechas invisibilizaba a las mujeres como sujetos políticos. Para ellas, el “orden” siempre significaba silencio femenino y subordinación.

 

La herencia en la ultraderecha actual

Hoy, en pleno siglo XXI, encontramos ecos de esa “lección chilena” en partidos europeos como Vox en España o Fratelli d’Italia en Italia. Ambos recuperan la retórica del orden, patria, familia y mercado. Vox incluso ha ensalzado a Pinochet en discursos parlamentarios, mientras Giorgia Meloni en Italia reivindica un modelo nacionalista y ultraconservador que bebe de las mismas fuentes.

De nuevo, los feminismos son el enemigo simbólico: se les acusa de “ideología de género”, se niega la violencia machista, se cuestiona la memoria histórica. Es el mismo patrón que se inauguró en Chile en 1973: un proyecto autoritario que entiende el cuerpo de las mujeres como territorio a controlar.

 

Feminismos globales: redes de memoria y resistencia

Pero si la ultraderecha internacionalizó el modelo Pinochet, los feminismos también han tejido redes globales. El movimiento chileno de los ochenta conectó con feministas latinoamericanas a través de encuentros como los EFLAC (Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe), y hoy inspira a nuevas generaciones.

La consigna de las feministas chilenas —“democracia en el país y en la casa”— resuena en luchas actuales contra el autoritarismo en Brasil, Polonia, Italia o España. El eco se amplifica con performances como Un violador en tu camino del colectivo Las Tesis, que denunció la violencia estatal y patriarcal y se convirtió en consigna global.

 

Reflexión final: la otra lección chilena

Si para las ultraderechas europeas el golpe de Pinochet fue una lección de violencia y autoritarismo, para las feministas debe ser recordado como la otra lección chilena: la de las mujeres que enfrentaron el terror con ollas, con cantos, con cuerpos y con memoria.

Hoy, además, asistimos a un fenómeno inquietante: la convergencia entre las nuevas derechas ultraconservadoras y un transactivismo neoliberal que comparte con ellas el desprecio a la realidad material de los cuerpos y el vaciamiento de las políticas públicas de igualdad. Ambos discursos, aunque parezcan opuestos, coinciden en un punto: socavar los avances del feminismo, borrar a las mujeres como sujeto político y convertir derechos en mercancías.

Ante esta ofensiva doble —el autoritarismo reaccionario y el progresismo neoliberal disfrazado de inclusividad—, el feminismo de raíz emerge como el único baluarte de sensatez y conciencia colectiva: una fuerza crítica capaz de defender la democracia real, los derechos humanos y la verdad material frente a ideologías que se alimentan de la confusión y el mercado.

ANTONELLA ALIOTTI