Un personaje de Gáldar, el Pistolera, y comentario obligado del Congreso de Nueva Canarias - por Erasmo Quintana

Algunos anteriores de Erasmo en La casa de mi tía

Un personaje de Gáldar, el Pistolera, y comentario obligado del Congreso de Nueva Canarias

Erasmo Quintana

CARMELO RAMÍREZ
ROMÁN RODRÍGUEZ

Con esto comenzamos nuestra puntual cita semanal en este periódico digital La Casa de mi Tía. En Nueva Canarias hubo Congreso, del que lo más destacado ha sido el paso a un lado que dieron Román Rodríguez y Carmelo Ramírez, que parece eran los compañeros que molestaban. Pero molestar, tenemos a vuela pluma la impresión que molestaron siempre, no solo a un sector del mismo partido, sino a los de la competencia, que los vieron siempre muy de “izquierdas”. Este fenómeno lo tenemos en todos los sectores y épocas, porque al Sistema, precisamente ese ala de la política le huele a cuerno quemado, y es la sensación humana que siento con esta visión atemporal. Esperemos que la “maquinaria” resultante de la nueva puesta de largo de un partido eminentemente grancanario -Luis Campos es quien ha cogido el testigo-, sirva de contrapeso a la apisonadora que es para Gran Canaria, Coalición Canaria.  

LUIS CAMPOS

Tengo desde hace tiempo un libro que trata sobre la antigua capital de Gran Canaria, titulado “Gáldar entre el ayer y hoy”, cuyo autor es un ilustre hijo de ella, José Rodríguez Batllori y hermano del exCronista Oficial de Gáldar, Francisco Rodríguez Batllori. Gáldar, demarcación del Noroeste de Gran Canaria, es lugar de mis ancestros por parte de mi madre como así Las Tirajanas los que vienen de mi padre. Allí vi la luz primera a los tres años de acabado el alzamiento militar por la parte desertora del Ejército español contra la II República y justo enmedio de la Segunda Guerra Mundial. Dados estos precedentes, es fácil imaginar las vicisitudes que me tocaron en época tan aciaga de escasez y hambruna. Mi abuela materna, Beatriz Rodríguez, me contaba que cada vez que mi madre salía para llevarme al médico D. José Martinón, le decía: “Ay, mi hija, sales con tu niño, pero no sé si lo entrarás con vida”. Escapé de milagro, pues fue una época en la que había un entierro infantil todos los días.

Volviendo al libro sobre Gáldar de Rodríguez Batllori, el mismo es una cuidada historia en la que aparecen personajes populares galdenses; entre ellos está un primo hermano de mi abuela Beatriz, Rafael Rodríguez Domínguez, conocido como “Pistolera” por su gran mostacho y pistoleras. Había nacido en Gáldar, julio de 1892. Muy joven, con 16 años, marchó a Buenos Aires, Argentina, y a Montevideo, desde donde regresó a Canarias, volviendo a viajar a Cuba, Miami y México en 1918. Contrajo matrimonio con Matilde Mederos Gil, madre de su único hijo, Amable, y en segundas nupcias con Jacinta León Segura. Vivió en su Gáldar natal, La aldea de San Nicolás y Las Palmas de Gran Canaria. Dedicó su actividad al cultivo de propiedades agrícolas, lo que simultaneaba con las comisiones y representaciones comerciales. Había en Gáldar su ya conocida celebración del Auto de los Reyes Magos en la que nuestro personaje hacía de Herodes celebrado en el frontis de la Iglesia. Tuvo sus destilerías en la Aldea de San Nicolás, produciendo un valorado e interesante aguardiente. “Licor Pistolera” era su etiqueta, utilizando la caña de terrenos de su propiedad.

PISTOLERA RAFAEL RODRÍGUEZ DOMÍNGUEZ

Hombre campechano el que conocimos y echado pa'lante, Pistolera en Gáldar gozaba de gran popularidad por su corpachón y andar resuelto, talante y trato cercano. Era muy proclive a contar sus curiosas experiencias lo que eran el gozo de sus contertulios. Era espectacular cuando montaba a caballo, recorriendo toda la ciudad, cosa que hacía incluso entrando en su montura a la peluquería de mi padre, resultando el regocijo de todos los presentes. Él la frecuentaba, pues aparte de la tertulia, le gustaba hablar de las cosas de Cuba, ya que mi padre vivió en la “perla del Caribe” cerca de 40 años. Le sacaban de quicio los pequeños problemas domésticos o de pequeño alcance. Solía hablar en una diapasón más elevada de lo habitual y con buena dicción sin embargo. 

PISTOLERA A CABALLO EN LA PLAZA DE GÁLDAR - David Román

Salía de la tertulia y volvía a montar su caballo. Curiosidad despertaba con aquella corpulencia, polainas, cuchillo canario a la cintura y sombrero de ala ancha. Los avatares de la vida municipal, castigada por el signo de la escasez de la época, parecía que a él no le afectaban tanto como al común de sus paisanos. Gáldar era, en efecto, un municipio mortificado por el atraso y el abandono de sus responsables, los que por cierto, muy poco podían enmendar. Había nacido Rafael Rodríguez Domínguez, “Pistolera”, en la calle Moral, de Gáldar, el 7-jul-1892, y falleció en La Aldea, el 5-oct-1969. Vivió 77 años. Tuvo un solo hijo, Amable, que murió joven, y padre del otro Amable, importante odontólogo con despacho en la capital del Norte. 

ADOQUINADO DE LA PLAZA DE GÁLDAR, AÑOS 50 - Isidro Santana Afonso

La imagen de “Pistolera” la recuerdo como de un personaje singular, y difícil de resultar desapercibido. No recuerdo si entre conversación y circunloquio con mi padre, hubo espacio para hablar de la cercanía del parentesco, puesto que como hemos dicho, era primo hermano de mi abuela Beatriz, la que a su vez era hermana de Lutgardita, madre de los hermanos abogados, Francisco y José Estévez. 

E QT

Para finalizar, una pequeña anécdota. El libro arriba mencionado de José Rodríguez Batllori, “Gáldar entre ayer y hoy”, su aparición fue bastante molesta para quien suscribe. En la página 254, aparece un dibujo a lápiz mío de la Ermita de San Sebastían, de Gáldar, que había realizado con 19 años. Mi sorpresa fue mayúscula pues nadie me pidió permiso para ser utilizado en la interesante historia referida. Quede claro que de haberse dado la solicitud del permiso, yo no me habría opuesto, todo lo contrario, bastante halagado, pero sigo creyendo que el procedimiento seguido no es el más adecuado. También hay otro detalle que “me dolió” y es el borrado intencionado, de la “m” de mi nombre como firma. Me pregunto si esa eliminación, que atenta contra mi identidad como autor, no sería fruto de la envidia o, quizá, del fanatismo religioso, que a menudo execra de un personaje de tanto prestigio como Erasmo de Rotterdam, por ser, aunque siempre católico, alejado de Lutero y Calvino, crítico también con el papado de su tiempo.

ERASMO DE ROTTERDAM

 

 Gracias a Erasmo Quintana