Buscar
jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Conocer al ginebrino Amiel a través de su Diario Íntimo - por Erasmo Quintana

FR E Q

Otros recientes de Erasmo en La casa de mi tía

Conocer al ginebrino Amiel a través de su Diario Íntimo

Erasmo Quintana

 

EL SILBO GOMERO
EL SILBO GOMERO

Con tanto invento de tecnologías modernas, celulares que nos permiten contactar a distancia con nuestros semejantes, algo por cierto revolucionario y cómodo, toda vez que podemos llevarlos en los bolsillos, ante aquellas señales de humo y el silbo gomero, soy de los que piensan que hoy no hay por lo general gente que lleve un diario donde depositar vivencias del día a día, como hizo aquella niña de 15 años, Ana Frank, o el ginebrino Federico Amiel.

ANA FRANK
ANA FRANK
GREGORIO MARAÑÓN
GREGORIO MARAÑÓN

La jovencita, sabemos que tuvo el acierto de recoger al día, junto con impresiones personales y hechos trágicos de persecución a los judíos en la II Guerra Mundial (ella vivía escondida y terminó siendo asesinada, una víctima más del horror nazi), compuso inspiradas obras noveladas; y el filósofo de Ginebra se hizo famoso por su Diario Íntimo, Amiel, de enfermiza timidez, según el ilustre y reputado escritor, científico y médico, Gregorio Marañón.

AMIEL
AMIEL
HAMBRE O LÍBIDO
HAMBRE O LÍBIDO

Timidez patológica que se edificaba sobre cimientos de inferioridad. El carácter tímido, los que lo padecen, y estando hambrientos ante una mesa llena de manjares, son incapaces de tocarlos, lo que nos conduce al paralelo entre el hambre de comida y la libido o hambre sexual. La timidez en Amiel fue el condicionante en la incapacidad sexual francamente patológica, convertida para él en realidad fundamental para la dolencia de su espíritu y el puritanismo de su vida. Bajo esta obsesión, anota en su Diario, 22-agosto-1849 “¿Cómo puede un hombre gustar a una mujer? Probablemente, realizando su idea del hombre. Para la muchacha vana y superficial, las cualidades exigidas serán la belleza física, la elegancia de vestido, los modales seguros y la impertinencia de buen tono”.

HENRI-FRÉDÉRIC AMIEL
HENRI-FRÉDÉRIC AMIEL

Y también,”Lo que más me interesa al examinarme -dijo de sí mismo-  a pesar de mis miserias, es que creo ser un ejemplar auténtico de la naturaleza humana y, por lo tanto, un espécimen de valor general”. Los posos más tristes de su alma se reflejaban en que tenía poco de viril y que era la suya más bien alma-mujer. El Diario Íntimo de Amiel era su mejor amigo y confidente. Fue una persona de trato social difícil, pues en él dominaba un alma de anacoreta o eremita. Su actitud ante quienes le rodeaban estaba llena de insondables misterios, lo que le hacía parecer el prototipo de un homosexual reprimido. Tenía miedo a la convivencia. Era, en fin, el arquetipo del narcisismo.

AMIEL NARCISISTA
AMIEL NARCISISTA
DA VINCI Y FREUD EN FLORENCIA
DA VINCI Y FREUD EN FLORENCIA

Sigmund Freud halla un parangón entre Amiel y Leonardo da Vinci. En un viaje a Italia de aquél, se despertó un gran interés por el gran pintor florentino, que le hizo exclamar: “Ningún otro artista es más grande que Leonardo, porque es el más universal”. De él también se dijo que era homosexual, lo cual niega el psicoanalista, atribuyéndolo a una timidez por superdiferenciación de un instinto como el de Amiel. De Leonardo dice que fue un ejemplo de frigidez ante toda sexualidad, lo que es sorprendente en un artista y pintor de la belleza femenina. Freud también opinaba que Da Vinci encontró en la Gioconda el ideal de su madre, acertando resucitar en ella la lejana sonrisa maternal.  

DA VINCI LA GIOCONDA
DA VINCI LA GIOCONDA

“Yo, -se quejaba Amiel- que poseo en alto grado todos los instintos delicados, todas las aspiraciones más nobles, todas las inclinaciones a la virtud, he frustrado mi vida por no haber tenido ni dirección, ni consejo, ni sostén, ni iniciación en las cosas que conciernen al pudor. ¿Y quién me castiga ahora por el delito de mi persistente y ridícula castidad? El celibato es despreciado por los dioses y maldito por las mujeres”.

AMIEL Y LAS MUJERES
AMIEL Y LAS MUJERES

El conocimiento fundamental de la Historia lo alcanzamos a través de hombres distinguidos por sus mentes privilegiadas, tales como Sócrates, Platón y Aristóteles, además de Leonardo da Vinci, el gran César, emperador romano, o Goethe, esa alma de esplendente y poderosa poesía. El simple pedagogo de Ginebra, Amiel, pasó su triste vida sin pena ni gloria. Sin embargo, publicó versos y artículos alabados por sus contemporáneos. Tuvo el apelativo de “solterón de casa de huéspedes”. Federico Amiel había escrito el itinerario de su vida llena de sucesos menudos, sus discretas ambiciones insatisfechas, sus pequeñas envidias humanas, las miserias físicas de su maltrecho organismo. Todo tenía su puntual anotación en su Diario Íntimo. Desde el umbral de nuestra conciencia, somos capaces de desenmascarar la mentira interesada que todo lo emponzoña con tal de llevar, como sea, el ascua a su sardina; de suerte, que son pocos los que no dan puntada sin hilo. 

Otra fase interesante de este personaje es en qué creía. Pensaba de lo creado, que si el Universo existe, alguien -o algo- debió haberlo originado. En la tradición judeocristiana, ese alguien es Dios: la causa primera, el creador de todo lo creado. Pero aquí se le abría una grieta: si todo tiene una causa, entonces ¿cuál fue la causa de Dios? Si Dios simplemente “es” ¿no estamos volando la propia lógica que lo justifica? ¿Cómo puede afirmarse que todo tiene causa, excepto él? ¡Qué inmenso galimatías! Para Kant, Dios no es un objeto del conocimiento, sino una idea regulativa, un horizonte para organizar la razón moral y cosmológica. No se puede probar ni refutar: se postula como condición de coherencia. Para Spinoza, Dios no tiene causa de sí mismo: no es un ser entre otros, sino la sustancia única, eterna, infinita, de la cual todo lo demás deriva. Dios no es creador: es el ser mismo. En Heidegger, incluso el lenguaje de la causa se rompe: Dios no es un ente supremo, sino una palabra para aludir al misterio de que haya algo, y no más bien nada. Todo esto, con permiso de ustedes, mis amigos, lo hago mío. 

KANT HEIDEGGER
KANT HEIDEGGER
ERASMO QUINTANA
CHEMA TANTE
mancheta en 2025