Ziegler no renuncia a su esperanza en un mundo mejor - por Joaquín Rábago

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Ziegler no renuncia a su esperanza en un mundo mejor

Joaquín Rábago

JEAN ZIEGLER

Conocí al sociólogo francés Jean Ziegler a través de algunos de sus textos, que traduje en los años setenta para el semanario antifranquista Triunfo, en el que yo trabajaba.

TRIUNFO

Me hice también eco más tarde de libros y artículos en los que no se cansaba de denunciar la hipocresía de los bancos suizos, que él equiparaba a cuevas de ladrones.

Más tarde, le conocí personalmente y tuve frecuentes conversaciones con él en Ginebra cuando Ziegler era relator especial para el derecho a la alimentación de la ONU y yo dirigía la delegación en Suiza de EFE.

Ahora veo que se ha publicado la traducción alemana de uno de sus últimos libros bajo el título de “¡A pesar de todo! No pierdo la esperanza en un mundo mejor!”.

JEAN ZIEGLER

Viajero frecuente por el que antes llamaban Tercer Mundo, por África y Latinoamérica, Ziegler vio allí el hambre y la miseria de millones y se dedicó a denunciar el desigual reparto de la riqueza entre los países y dentro de un mismo país.

Para Ziegler, escandaloso que miles de millones de seres humanos no tengan acceso a lo que más básico que necesitan para su supervivencia pese a que existe en abundancia.

Cada cinco segundos muere un niño en el planeta por culpa del hambre o de sus consecuencias, denuncia. Y no hablemos ya de lo que sucede en Gaza, donde al genocidio de los diarios bombardeos se suma el de una hambruna provocada por Israel. 

Como relator especial, Ziegler visitó en numerosas ocasiones la región de Oriente Medio y vio a los refugiados y a los descendientes de los refugiados de la campaña militar israelí de 1948, en la que los sionistas expulsaron violentamente de sus casas y sus campos a 750.000 palestinos.

Ziegler denuncia hoy que el país responsable de ese genocidio se haya convertido mientras tanto en el cuarto exportador de armas del mundo y critica la total incapacidad de la ONU para hacer cumplir su propia Carta.

Ziegler cita al famoso sociólogo francés Pierre Bourdieu, quien calificó el “neoliberalismo” de “arma de conquista, que anuncia un fatalismo económico contra el que toda resistencia parece inútil”.

PIERRE BOURDIEU

Y,  agregaba Bourdieu, ese sistema es como el sida, que ataca el sistema de autodefensa de sus víctimas”. Curiosamente también el poeta beat estadounidense Allen Ginsberg empleó la metáfora del “sida” (“El planeta tiene sida”) en una entrevista que le hice hace años en Nueva York y que utilicé como título. 

Para Ziegler, “la dictadura del capital se esconde bajo  ciegas y anónimas leyes del mercado, que nos imponen la visión de un mundo cerrado e inamovible, rechazan toda iniciativa, cualquier acción histórica que surja de la tradición subversiva de lo aún no existente, de la utopía”.

“El capitalismo, escribe Ziegler, no es reformable. Pero ¿qué vendrá una vez desaparezca? Nadie puede predecirlo. Es algo a lo que sólo podremos responder con nuestras acciones, mediante la praxis colectiva”.

JOAQUÍN RÁBAGO