9 de mayo: El mayor mérito de la victoria de 1945 sobre el nazismo, fue del pueblo soviético y el Ejército Rojo - por Federico Aguilera Klink y Chema Tante
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9 de mayo: El mayor mérito de la victoria de 1945 sobre el nazismo, fue del pueblo soviético y el Ejército Rojo
Federico Aguilera Klink
Chema Tante
Desde los tiempos de Pedro el Grande, Rusia, con los zares, con los soviets o ahora con la Federación, siempre demostró una voluntad clara de integrarse con la Europa del Oeste.
A esa voluntad europeísta, los estados occidentales han respondido, una y otra vez, con agresiones. La sueca de Carlos XII en el siglo XVIII, la francesa de Napoleón en el XIX, la intervención injerencista de Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Japón, Polonia, Checoslovaquia, Grecia, Italia y Rumania. para neutralizar la liberadora Revolución de Octubre, la nazi alemana en la que participaron tropas de prácticamente toda Europa, incluyendo España, y, otra vez, la injerencia de las naciones capitalistas que se ha denominado “la guerra fría” y que terminó por derribar el proyecto socialista, desmembrar la Unión Soviética y, casi, liquidar a la propia Rusia, si Putin no hubiera detenido el saqueo. Agresión continuada.
https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/invasiones-a-rusia/
Ya en el siglo XXI, Occidente ha mantenido su estrategia de cerco amenazador sobre Rusia, incluso violando sus propios compromisos, como el que dio lugar a la creación de Ucrania o los Acuerdos de Minsk, que garantizaban mendazmente que la organización agresiva llamada OTAN no se extendería hacia el Este.
La animadversión rusófoba de las élites europeas no se detiene y en estos momentos cristaliza en el intento de reescribir la Historia, negando la decisiva participación soviética en la victoria contra el nazismo.
Este 9 de octubre, Rusia conmemora la derrota de las tropas nazis -no solamente alemanas- que consiguió el Ejército Rojo. Occidente se arroga el mérito de esta victoria. Pero es preciso examinar los hechos.
Las potencias vencedoras en la guerra del 14 impusieron a Alemania unas durísimas limitaciones en materia bélica. Sin embargo, con el advenimiento de las hordas de Hitler, esas naciones permitieron una sistemática vulneración de las limitaciones del Tratado de Versailles, con la esperanza mal disimulada de que el potentísimo ejercito que se estaba creando en Alemania se dirigiría contra “el bolchevismo” soviético.
Este peligro llevó a Stalin a adoptar la primera inteligente acción estratégica de lo que sería la II Guerra Mundial. El Pacto de No Agresión Ribbentrop-Molotov de 1939 permitió a la Unión Soviética iniciar la renovación de su ejército y actualizar su industria armamentística. Stalin sabía que Hitler no honraría su palabra, pero ganaba tiempo. Y quien enarbole la entrada soviética en el este polaco, debería preguntar a las poblaciones afectadas si prefería la presencia de los soviéticos, o la de los alemanes...
Los estados de Occidente cayeron en cuestión de meses bajo las armas nazis y si el Reino Unido se libró de la misma suerte fue gracias a la existencia del Canal de la Mancha. Solamente la Unión Soviética resistió el embate de Hitler y sus aliados, aplicando la estrategia tantas veces exitosa: Dejar que el invasor penetre en el territorio hasta que las dificultades climáticas -frío invernal, barrizales primaverales- y la prolongación de las líneas de suministro frenaran el ataque.
En esa primera parte de la Guerra Mundial, la derrota de los estados de Europa Occidental fue patente, Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Dinamarca, Checoslovaquia, Grecia, los balcánicos y también el Reino Unido, agazapado con pocas esperanzas tras los acantilados de Dover. Churchill preparaba su viaje a Canadá. De no haberse producido el error salvaje del ataque japonés de Pearl Harbor, Estados Unidos jamás hubiera entrado en el conflicto. Al pueblo estadounidense le tenía sin cuidado lo que hicieran los nazis en Europa. Y vale la pena recordar que ya entonces las élites judías tenían mucha influencia en ese país, pero no presionaron en absoluto para que Washington actuara ni siquiera para proteger a las víctimas de Holocausto.
Se olvida, deliberadamente, que, como señala el historiador Jacques Pauwels, el gobierno de EEUU mantuvo conversaciones durante la guerra, en Suiza, con generales nazis, de los que ya se conocían sus fechorías y sus responsabilidades en los campos de exterminio, para formar un ejército conjunto nazi-norteamericano y atacar conjuntamente a la URSS. (Pauwells, El mito de la buena guerra, 1984).
Y para seguir con estos delirios criminales, de total actualidad, hay que recordar la Operación Impensable, diseñada por ese auténtico racista criminal, Churchill, que pretendía atacar las prinicipales ciudades soviéticas con bombas nucleares....a los pocos días de firmar la paz en mayo de 1945. Operación que, afortunadamente, fue rechazada por los militares ingleses.....
(Jonathan Walker, Operación impensable, 2015)
El ataque a Pearl Harbor ocurrió en diciembre de 1941. Pero el punto de inflexión de la guerra, el principio del fin de la agresión nazi -dijera lo que dijera Churchill- fue tres meses antes, en octubre, a las puertas de Moscú. Ahí empezó a cambiar el signo de la guerra para confirmarse un año después en la epopeya soviética de Stalingrado, cuando todavía Estados Unidos estaba preparándose para meterse en Europa. Eso lo hizo el Ejército Rojo, el pueblo soviético, sin ayuda de nadie.
La entrada de Estados Unidos y su tremenda potencia industrial contribuyó sin duda a adelantar el desenlace bélico. Pero quien resistió y doblegó a los ejércitos nazis fue el Ejercito Rojo que, con Estados Unidos o sin Estados Unidos, hubiera terminado ganando la guerra. El resto de naciones europeas, más allá de la colaboración -material y moral- contra Rusia no tenían, por sí mismas, ya nada que hacer en esa guerra. Estaban vencidas. Sin la Unión Soviética, la Europa Occidental hubiera sufrido bajo la esvástica mucho tiempo más. Y a la vista de los acontecimientos posteriores, todo indica que a mucha gente de la política, eso no le hubiera parecido tan mal.
La Unión Soviética fue la que ganó la guerra en 1945 y este 9 de mayo lo está celebrando, con toda justicia y pese a quien pese, en Moscú.