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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Recordando Auschwitz sin Rusia, olvidando los crímenes imperialistas  - por Finian Cunningham

 

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Recordando Auschwitz sin Rusia, olvidando  los crímenes imperialistas 

 

Finian Cunningham

STRATEGIC CULTURE

AUSCHWITZ
AUSCHWITZ LIBERADO POR LAS TROPAS SOVIÉTICAS

La exclusión de Rusia del acto oficial de conmemoración del 80º aniversario de la liberación de Auschwitz no sólo es vergonzosa, sino mucho más oscura y siniestra.

La exclusión de Rusia del acto oficial de conmemoración del 80º aniversario de la liberación de Auschwitz no es sólo vergonzosa, sino mucho más oscura y siniestra. Se reescribe audazmente la historia de la barbarie imperialista para ocultar su culpabilidad.

Cuando el centro de exterminio nazi a escala industrial de Auschwitz fue liberado el 27 de enero de 1945 por las tropas del Ejército Rojo soviético, pocas personas creerían posible que solo 80 años después el recuerdo de los liberadores sería borrado de la historia oficial occidental.

No se trata sólo de una rivalidad mezquina y de envidias por los logros históricos. Las fuerzas del imperialismo están rehabilitándose y buscando una licencia para más guerras y matanzas.

El presidente polaco, Andrzej Duda, acompañó esta semana a otros dirigentes y dignatarios occidentales en el lugar del infame campo de concentración, donde 1,3 millones de personas, en su mayoría judíos, fueron exterminadas en cámaras de gas. Los organizadores prohibieron a Rusia asistir, citando como motivo una supuesta agresión rusa contra Ucrania.

Hace ocho décadas, el ejército ruso liberó todos los campos de exterminio nazis que aún existían, todos ellos ubicados en territorio polaco ocupado por los nazis: Auschwitz-Birkenau, Belzec, Chelmo, Sobibor y Treblinka. Los nombres de estos lugares infernales siguen resonando con horror. Esto ocurrió en las semanas previas a la derrota final del Tercer Reich de Hitler en la Batalla de Berlín, cuando el Ejército Rojo alzó la hoz y el martillo sobre el edificio del Reichstag en mayo.

La Unión Soviética fue el principal vencedor de la Segunda Guerra Mundial y pagó un precio incomparable por derrotar el flagelo del fascismo en Europa: más de 27 millones de sus habitantes murieron en la lucha épica.

Entre 1941 y 1945, el Ejército Rojo infligió más del 80 por ciento de las bajas totales de guerra de la Wehrmacht alemana, mientras que Gran Bretaña y Estados Unidos retrasaron su frente europeo hasta el verano de 1944.

Sin embargo, con el fin de la guerra, el fascismo no fue eliminado, ni tampoco el imperialismo capitalista que lo generó. La variante nazi del imperialismo fue sin duda una manifestación extrema. Su asesinato en masa industrializado de aquellos a quienes consideraba infrahumanos fue sistematizado de manera escandalosa.

El imperialismo occidental resurgió poco después de la guerra más grande y terrible del mundo. Sólo cinco años después, el ejército estadounidense estaba matando a millones de civiles coreanos en una guerra supuestamente para defender al mundo libre contra el comunismo. Diez años después, millones de vietnamitas estaban siendo exterminados en la misma farsa maligna.

Por supuesto, las potencias occidentales eran expertas en inventar propaganda justificativa para sus innumerables guerras libradas en todo el mundo por la dominación y sus propias versiones del “lebensraum”.

Han sido necesarias varias décadas para distorsionar y revisar la Segunda Guerra Mundial.

Ahora escuchamos a líderes occidentales como el presidente estadounidense Donald Trump decir falsedades como que “los rusos nos ayudaron a ganar la Segunda Guerra Mundial”.

Así, la mayor victoria militar de la historia ha quedado reducida a un papel secundario, de mera “ayuda”.

Luego tenemos al parlamento de la Unión Europea haciendo declaraciones odiosas de que la Unión Soviética tiene la misma culpa que la Alemania nazi en incitar a la Segunda Guerra Mundial.

Esta falsificación de la historia es posible gracias a los políticos polacos y bálticos, obsesionados con la rusofobia y con ocultar la complicidad de sus naciones en el genocidio de la era nazi.

En 2005, cuando se celebró el 60 aniversario de la liberación de Auschwitz, el presidente ruso, Vladimir Putin, ocupó un lugar destacado en los actos. En 2020, con motivo del 75 aniversario, también se homenajeó al líder ruso.

Con motivo del 80º aniversario, se ha prohibido toda representación oficial rusa. ¿Cómo es posible conmemorar la liberación de Auschwitz y no rendir homenaje al pueblo ruso que liberó ese campo y todos los demás campos de exterminio nazis?

La respuesta es sencilla: la propaganda imperialista occidental –eufemísticamente llamada “medios de comunicación”, “universidades” y “centros de investigación”– ha vilipendiado y demonizado a Rusia por una falsa guerra en Ucrania. Esa guerra es una guerra por poderes librada por Estados Unidos y sus socios imperialistas occidentales en la alianza militar de la OTAN para lograr una derrota estratégica de Rusia.

Etiquetar a Rusia como agresor en Ucrania es poner patas arriba la realidad, pero es necesario inventar algo para ocultar la verdadera causa de la agresión y la barbarie.

La expansión del imperialismo estadounidense después de 1945, junto con sus clientes de la OTAN, representa la continuación del imperialismo nazi. Las guerras interminables que Estados Unidos y sus cómplices occidentales han propagado en todos los continentes son responsables de entre 20 y 30 millones de muertes.

El genocidio en Gaza, respaldado por Estados Unidos, no es más que una manifestación de la barbarie del imperialismo occidental y su núcleo fascista. Es repugnante que se trate de un supuesto Estado judío que se envuelve en el recuerdo justificativo del Holocausto para infligir un horror similar a otros a los que considera infrahumanos.

Apoyar al régimen neonazi de Kiev con cientos de miles de millones de dólares para enfrentar a Rusia es otra demostración de la maquinaria de guerra criminal que es el imperialismo occidental dirigido por Estados Unidos.

Cuando los funcionarios estadounidenses y europeos se reúnen en Auschwitz y proclaman su solemne memoria, en realidad están haciendo todo lo posible por olvidar Auschwitz y la causa subyacente del imperialismo.

Es un insulto al pueblo ruso, pero lo que es más inquietante es que es una señal de que el imperialismo genocida está de nuevo en libertad, de forma descabellada y paradójica, mientras proclama que recuerda a las víctimas del genocidio.

* Gracias a Finian Cunningham y STRATEGIC CULTURE y a la colaboración de Federico Aguilera Klink

https://strategic-culture.su/news/2025/01/28/forgetting-auschwitz-and-imperialist-crimes/

FINIAN CUNNINGHAM
FINIAN CUNNINGHAM
STRATEGIC CULTURE Aparecido originalmente en STRATEGIC CULTURE . La casa de mi tía republica con autorización
Aparecido originalmente en STRATEGIC CULTURE . La casa de mi tía republica con autorización

 

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