Las alarmantes palabras de un destacado politólogo ruso - por Joaquín Rábago

Las alarmantes palabras de un destacado politólogo ruso

Joaquín Rábago

Escuché el otro día una entrevista con el conocido politólogo ruso Serguéi Karagánov en la que éste pronunció palabras que sólo cabe calificar de “alarmantes” sobre lo que podría y, según él, debería hacer Rusia ante las continuas provocaciones de algunos países de la UE.

SERGUÉI A. KARAGANOV

En sus declaraciones al profesor noruego de ciencia política Glenn Diesen, Karagánov habló de que Rusia debería mandar sin más dilaciones un claro mensaje a los europeos que, según él, alimentan irresponsablemente la guerra por procuración de la OTAN con Rusia.

KARAGANOV DIESEN

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Mensaje que consistiría en un primer ataque de tipo convencional a alguno de los países que producen o suministran a Ucrania las armas que sus Fuerzas Armadas utilizan en su conflicto militar con Rusia o que las ayudan a seleccionar sus objetivos en el interior de ese país.

En el caso de que ese primer mensaje de advertencia no surtiese efecto, Rusia no debería renunciar, según amenazó Karagánov, al empleo, a modo también de aviso, del arma nuclear.

No es la primera vez que el politólogo ruso, director del Consejo de Política Exterior y de Defensa de su país, se pronuncia en ese sentido.

 La diferencia es que Karagánov ya no clama en el desierto, sino que hay cada vez más  gente en Rusia que piensa como él, también entre sus altos mandos militares.

Gente que opina que el presidente Vladimir Putin ha mostrado ya demasiada paciencia al permitir a la OTAN traspasar una y otra vez las “líneas rojas” del Kremlin, lo que ha envalentonado irresponsablemente a los europeos.

Las presiones en ese sentido sobre el Kremlin son cada vez más fuertes, como señala, por su parte, el profesor de ciencia política de la Universidad de Chicago John Mearsheimer.

JOHN MEARSHEIMER

Mearsheimer, uno de los más conocidos representantes de la escuela realista de relaciones internacionales, dice entender los argumentos de Karagánov, por alarmantes que puedan parecernos.

Según el politólogo estadounidense, hay cosas que ha hecho últimamente Ucrania con ayuda de Occidente que habrían sido imposibles durante la Guerra Fría.

Por ejemplo, la llamada Operación Telaraña, el ataque con drones que llevó a cabo el Servicio de Seguridad ucraniano en junio del año pasado contra bases rusas y en el que destruyó varios aviones pertenecientes  a uno de los elementos de su tríada  nuclear.

Tal y como establecía el tratado sobre armas estratégicas firmado por Washington con Moscú y que en aquel momento seguía en vigor, los aviones atacados estaban a la vista de cualquier satélite, lo que facilitó un ataque ucraniano que sólo cabe calificar de irresponsable por la respuesta que habría podido provocar por parte de Rusia.

Otro hecho que no habría sido seguramente posible durante la Guerra Fria es el ataque ucraniano con noventa drones a la residencia oficial de Putin en Valdai cuando ése esperaba al teléfono una conversación con Donald Trump y en el que los rusos ven la mano oculta de la CIA.

Con sus amenazantes palabras, Karagánov ha querido señalar a los europeos que Moscú está dispuesto a una escalada militar en este continente, en un momento además en que los EEUU de Donald Trump dan la impresión de querer desentenderse de esa guerra y dejársela a los europeos.

¿O cree todavía alguien que Trump, que no ha ocultado nunca su profundo desprecio de los europeos,  fuese a arriesgarse a la destrucción de alguna gran ciudad estadounidense como Los Ángeles o Chicago en un eventual intercambio nuclear con Rusia si ésta atacara Bucarest o Varsovia?

Clama al cielo la irresponsabilidad no sólo de los políticos, sino también de los medios de comunicación que parecen querer normalizar un conflicto con un país que tiene cerca de 6.000 cabezas nucleares en su arsenal y de las que 2.000 están listas para su empleo inmediato.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, hace tiempo que trata de involucrar a la OTAN en esa guerra que hace tiempo que tiene perdida, y hay gobiernos como el británico, el alemán o el francés a los que la guerra con Rusia les sirve para distraer de los problemas internos.

Pero ¿van a reaccionar en algún momento los ciudadanos? ¿O es que todos estamos anestesiados?

 

JOAQUÍN RÁBAGO