Estados Unidos e Irán parecen preparados para la reanudación de los combates - por Joaquín Rábago
Estados Unidos e Irán parecen preparados para la reanudación de los combates
Joaquín Rábago
A pesar de la pausa en la guerra del Golfo, que algunos atribuyen sobre todo a la visita estos días a China del presidente Trump, Estados Unidos e Irán parecen convencidos de la próxima reanudación de los combates.
Según declaró el propio Donald Trump, la tregua está en “respiración asistida”, o para utilizar otra metáfora, pende de un hilo.
Los estrategas, por llamarlos de algún modo, que asesoran al Presidente se dividen en dos campos: los “halcones” defienden la rápida reanudación de los ataques a Irán y aumentar de paso las presiones sobre los mediadores paquistaníes.
En el otro campo están quienes abogan por dar más tiempo a la diplomacia. No se espera, sin embargo, que el actual empate se deshaga al menos hasta que acabe la visita de Trump a Pekín.
Hay signos, sin embargo, que apuntan a que Washington está considerando muy seriamente un próximo ataque: por ejemplo, la situación en el aeropuerto Ben Gurion, de Tel Aviv, donde no queda apenas sitio para aviones que no sean militares.
Según el diario israelí Yediot Ahronoth, el director de la Aviación civil, Samuel Zakak, escribió a la ministra de Transporte que el aeropuerto se ha convertido de facto en un aeródromo militar.
Al mismo tiempo, cientos de israelíes han visto anuladas sus reservas en los hoteles de Eilat para el período de mayo a noviembre de este año para que puedan acoger a las tropas estadounidenses.
Tampoco los iraníes parecen creer que la tregua vaya a durar mucho más, y así Teherán ha trasladado a la base aérea paquistaní de Nur Khan, cerca de Rawalpindi, varios aviones militares, entre ellos uno de reconocimiento tipo RC-130.
El Gobierno de Islamabad reconoció la presencia en su territorio de esas aeronaves aunque explicó que estaban dedicadas al transporte de diplomáticos y agentes de la seguridad iraníes con vistas a la posible reanudación de las negociaciones entre Washington y Teherán.
De la fragilidad de la tregua da fe, entre otras cosas, los ataques de días pasados con drones y misiles contra los Emiratos Árabes Unidos, que Abu Dhabi atribuye a los iraníes, pero que éstos, sin embargo, niegan.
Según el diario estadounidense Wall Street Journal, los Emiratos habían atacado antes varios blancos en Irán, entre ellos, a comienzos de abril una refinería en la isla de Lavan en el Golfo Pérsico.
De ser cierta esa información, los ataques atribuidos a los iraníes no habrían sido una violación de la tregua, sino parte de una guerra no declarada entre los dos países.
Según el ministerio emiratí de Defensa, Irán atacó durante la guerra a los Emiratos con 550 misiles balísticos y de crucero y 2.200 drones, lo que significa que fue el país más golpeado, más incluso que el agresor Israel, del que los emiratíes son aliados.
Pero si persisten dudas sobre la continuación o no de la tregua en el Golfo, de lo que no hay en cambio ninguna es de la flagrante violación por Israel desde el mismo comienzo de la del Líbano.
Desde que ésta entró en vigor el pasado 17 de abril, el ejército israelí ha atacado más de 1.100 objetivos en el país de los cedros con el pretexto de estar sólo combatiendo a Hezbolá.
Según Naciones Unidas, esos ataques han matado a más de 380 personas, entre ellas a 180 en instalaciones sanitarias.
Las unidades de infantería israelíes cruzaron el río Litani y llegaron hasta la localidad de Sutar al-Sharkiya, en lo que representa el mayor avance hasta ahora de los sionistas en territorio libanés, del que ya ocupan un 6 por ciento.
Y como ocurre en Gaza, nuestro democrático Occidente prefiere mirar para otro lado.