Israel prosigue en el Líbano su campaña anexionista y genocida - por Joaquin Rábago
Israel prosigue en el Líbano su campaña anexionista y genocida
Joaquin Rábago
Israel prosigue en el Líbano con brutal intensidad su campaña genocida mientras los colonos judíos incendian casas y prenden fuego a automóviles en la Cisjordania ilegalmente ocupada.
El ejército sionista destruye, uno tras otro, los puentes del río Litani, que une el sur del Líbano con el resto del país en lo que presenta como una operación destinada a aislar a Hezbolá aunque se trata evidentemente de un intento de anexión territorial.
Y una nueva catástrofe humanitaria pues la población que vive en esa parte del país de los cedros puede quedarse de pronto, como la de Gaza, sin acceso a medicinas y alimentos.
Lo que constituye un nuevo crimen de guerra, uno más de todos los que ha cometido impunemente Israel desde el momento mismo de su aciaga fundación en Palestina como hogar nacional del pueblo judío.
Más de un millón de libaneses se han visto obligados a huir de sus hogares ante el avance israelí y el ministerio de Sanidad de Beirut habla de más de mil asesinados por el que sus mandos llaman con insultante cinismo “el ejército más moral del mundo”.
En sus bombardeos contra la población civil y con el pretexto de la presencia en su seno de militantes de Hezbolá, las fuerzas sionistas están utilizando “fósforo blanco”, substancia química prohibida por el derecho internacional.
Es la misma substancia que grupos terroristas utilizaron en agosto de 2022 en una supuesta operación de falsa bandera en la provincia siria de Idlib para culpar de su empleo al gobierno sirio de Bashar al-Ásad y a su aliada Rusia.
Israel ha vuelto a recurrir en su invasión del Líbano a la llamada “doctrina Dahiya”, estrategia consistente en bombardear zonas urbanas de forma masiva e indiscriminada que los sionistas emplearon por primera vez en el homónimo barrio de Beirut para eliminar a Hezbolá pero que sirvió sobre todo para reducir a escombros aquel barrio.
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A los masivos bombardeos que lleva a cabo Israel estos días en el Líbano se suma la ofensiva terrestre en un nuevo intento de acabar con ese grupo de resistencia, que está demostrando, sin embargo, una enorme fuerza pese a que muchos lo creían mermado tras los ataques israelíes de los últimos años.
Israel miente, como es su costumbre, al acusar a Hezbolá de haber roto la tregua acordada con Tel Aviv, y así, según la ONU, desde noviembre de 2024, cuando entró en vigor ese alto el fuego, la aviación israelí ha violado en más de 7.300 ocasiones el espacio aéreo del Líbano y su ejército ha realizado más de 2.400 operaciones.
Los colonos judíos han anunciado al mismo tiempo su intención de ocupar con sus asentamientos el territorio libanés hasta el río Litani.
Mientras tanto continúan en Cisjordania los pogromos de los judíos contra la población palestina.
Centenares de colonos hebreos han atacado salvajemente aldeas palestinas, arrojando bombas incendiarias a través de las ventanas o prendiendo fuego a sus vehículos
Al mismo tiempo, el Parlamento israelí trata de aprobar con urgencia un proyecto de ley que castiga con la pena capital a los palestinos acusados de la muerte de un hebreo o a quienes “dañen el resurgimiento del pueblo judío en el que es su hogar”.
Como dice el cineasta antisionista israelí y profesor de la Universidad de East London Haim Bresheeth, “una sociedad que vive de de los asesinatos, que se ha construido sobre la muerte como la israelí no es una sociedad humana y no logrará sobrevivir mucho tiempo”.