Alemania, de ejecución a complicidad en genocidio - por Joaquín Rábago
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Alemania, de ejecución a complicidad en genocidio
Joaquín Rábago
Alemania fue no sólo ejecutora, el pasado siglo, de dos grandes genocidios, el de los pueblos africanos Herero y Nama y el perpetrado más tarde contra los judíos, sino que es cómplice del mayor de este siglo, el de Israel contra el pueblo palestino.
Presionado por la comunidad internacional, el Gobierno de Berlín anunció el 8 de agosto que ponía fin a la exportación de armas que pudiera utilizar Israel en la masacre de Gaza, pero no parece cumplir cabalmente lo prometido.
Como hubo de reconocer el Gobierno de Friedrich Merz en respuesta a una pregunta del partido Die Linke (La Izquierda), hasta el 22 de septiembre, Alemania vendió a Israel armas por un valor de cerca de 2.5 millones de euros.
Según la portavoz de ese partido para relaciones internacionales, Lea Reisner, el Gobierno ha encontrado la forma de esquivar lo prometido y es por tanto “cómplice del genocidio y la expulsión” de los palestinos.
Los tribunales alemanes son asimismo cómplices al haber rechazado, por ejemplo, una demanda presentada contra la entrega a Israel de un sexto submarino de la empresa Thyssen-Krupp capaz de transportar armas nucleares.
La abogada Beate Bahnweg anunció que recurrirá en cualquier caso esa decisión del tribunal administrativo de Berlín.
Según Bahnweg, Israel utiliza los submarinos tanto para sus operaciones en la franja de Gaza como para su bloqueo por mar, por lo que su exportación está sometida a la ley federal sobre venta de armas.
Ya en abril del año pasado, un grupo de abogados del Centro de Apoyo Legal Europeo presentó una demanda urgente a ese tribunal berlinés para que prohibiera nuevas exportaciones de material bélico al Estado judío.
La demanda fue, sin embargo, rechazada, al igual que otras presentadas por ese grupo, según explicó al diario Junge Welt el abogado berlinés Ahmed Abed.
Tampoco prosperó una demanda de octubre de 2024 que pedía parar la venta de material explosivo a la empresa israelí de armamento Elbit Systems.
En septiembre, un colectivo de abogados presentó una demanda criminal contra varios miembros del anterior y del actual Gobierno así como contra varios empresarios del sector armamentístico por apoyo al genocidio israelí.
Según la abogada Bahnweg, la demanda no se circunscribía a la masacre de Gaza, sino que abarcaba también la ocupación ilegal de Cisjordania.
El Gobierno alemán se escuda, por ejemplo, en que los componentes para tanques o buques de guerra no están cubiertos por la ley federal sobre exportación de armas.
Pero, como explica Bahnweg, el derecho internacional obliga a los Estados a impedir que se cometa un genocidio. Es decir que no hay que esperar a que se convierta en realidad, sino que se debe siempre actuar preventivamente.
El problema, dice la letrada, es que los tribunales alemanes parecen estar imbuidos del dogma según el cual “la seguridad de Israel es razón de Estado” de Alemania.
Supuesta razón de Estado que justifica la brutalidad que muestra a veces la policía en la represión de las manifestaciones de solidaridad con Palestina, como denuncian tanto Amnistía Internacional como la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch.