ALEMANIA: Los pacifistas se movilizan contra la militarización del país - por Joaquín Rábago
ALEMANIA:
Los pacifistas se movilizan contra la militarización del país
Joaquín Rábago
Con una portada que podría haber hecho las delicias del propio Joseph Goebbels, Der Spiegel parece querer contrarrestar en su último número la movilización de los pacifistas alemanes, este fin de semana, contra la militarización del país y del continente.
Hace tiempo que el semanario alemán funciona como punta de lanza del más puro belicismo aliancista y en el número que está ya en los quioscos aparece en portada el rostro de un Putin que amenaza al mundo con tres drones que parecen haber salido de su boca.
Como si no se hubiese ya explicado que los drones rusos caídos sobre Polonia no llevaban explosivos y que seguramente se desviaron de sus objetivos en Ucrania bien por error, bien por una manipulación electrónica de su GPS, Der Spiegel no pierde ocasión de vender ejemplares con su propaganda de guerra.
No importa: la manifestación convocada junto a la puerta berlinesa de Brandeburgo bajo el lema de “¡Parad el genocidio de Gaza! ¿Ni un arma a las zonas de guerra! ¡Paz en lugar de rearme” marcó el comienzo de una serie de actos en diversas ciudades que culminarán el 3 de octubre con sendas manifestaciones en Berlín y Stuttgart.
Ya el pasado 7 de septiembre la iniciativa”¡Nunca más guerra! ¡Abajo las armas!” reunió en la capital alemana a más de 40.000 personas. Y casi un año antes, cerca de 78.000 habían firmado el “llamamiento de Berlin” contra la proyectada instalación el próximo año en Alemania de misiles estadounidenses de alcance medio.
No sirvió, sin embargo, de mucho pues el anterior Parlamento alemán, con los votos de todos los partidos, incluidos los Verdes y la ultraderechista Alternativa para Alemania, aprobó relajar el tope de gasto fijado en la Constitución para así facilitar el costosísimo rearme del país.
Era la primera vez desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1914, que un Parlamento alemán aprobaba créditos de guerra de tal magnitud.
Mientras tanto, como recuerda hoy el diario Junge Welt, el presidente del Instituto de Investigación Económica de Múnich, Clemens Fuest, ha explicado con el mayor de los cinismos de lo que en realidad se trata.
“Eso de cañones y mantequilla estaría muy bien si fuese posible. Pero no estamos en el país de Jauja. Así que tendremos cañones sin mantequilla”. Se seguirá financiando el Estado social, pero habrá que recortar las prestaciones.
Así se ha creado una unidad de mando del Ejercito que se encargará de preparar al país para una posible guerra con la Rusia de Putin, que algunos pronostican que podría producirse en 2029.
Se trata pues de estar plenamente preparados en todos los sectores para ese eventual enfrentamiento, incluida por supuesto la sanidad, los hospitales, que tendrían que tratar a los heridos.
El pasado jueves, la organización “Médicos internacionales para la Prevención de la Guerra Internacional” lanzó una campaña con un llamamiento que invita a firmar a todos los sanitarios y que comienza con estas palabras: “La prevención de las guerras, ya sean convencionales o nucleares, es la mejor medicina”.
Y termina así: “Como empleado del Servicio de Sanidad, me opongo a toda capacitación en medicina de guerra y no participaré tampoco en cursos de perfeccionamiento”.
¿Se impondrán al final el sentido común y el instinto de supervivencia de los ciudadanos frente a la locura instalada en los ámbitos del poder? ¿Nos quieren meter miedo para que no cuestionemos nada?
Manifestaciones como la celebrada el sábado en Berlín son el mayor antídoto contra el miedo.