Alemania quiere aprovechar el vacío de EEUU para liderar Europa - por Joaquín Rábago
Alemania quiere aprovechar el vacío de EEUU para liderar Europa
Joaquín Rábago
Bajo la nueva coalición de gobierno de CDU/CSU y SPD, Alemania quiere aprovechar el vacío que pueden dejar en Europa los Estados Unidos de Donald Trump para liderar económica, política y militarmente el continente.
Como reconoció el propio Friedrich Merz antes de llegar a la cancillería federal, “la idea que teníamos (los alemanes) del mundo era coger sólo lo mejor. La paz y la libertad nos la garantizaban los norteamericanos”.
La Unión Soviética nada parece haber contribuido, según ese interesado relato, a la liberación de Alemania del régimen hitleriano: lo que tantos millones de muertos le costó al país de Stalin, apenas cuenta. Mejor, olvidarlo.
Gracias pues a sólo a Estados Unidos, la nueva Alemania pudo concentrarse, según Merz, con éxito en la economía: “mercados globales, componentes baratos sobre todo de China, energía también barata rusa. Y procesado final en Alemania para exportarlo al mundo”.
“Era nuestro modelo de desarrollo. Pero todo eso se pone ahora en tela de juicio”, declaraba hace sólo unas semanas el dirigente cristianodemócrata y ex directivo de BlackRock Friedrich Merz en declaraciones al diario económico “Handelsblatt”.
Quienes primero hablaron, sin embargo, de “cambio de época” fueron su derrotado predecesor, Olaf Scholz, y el también socialdemócrata Boris Pistorius, ministro de Defensa.
Para otro socialdemócrata, el hoy ministro de Economía y canciller del nuevo gobierno, Lars Klingbeil, Alemania debe contribuir a la creación de “un nuevo orden mundial, que estará basado en centros de poder”.
Y para hacer de Europa en uno de esos centros de poder, Alemania no tiene más remedio, según Klingbeil, que aspirar a su liderazgo. Es de suponer que con permiso de la potencia atómica y miembro permanente del Consejo de Seguridad que es Francia.
Klingbeil, perteneciente al ala más conservadora de su partido, ha dejado también claro que la “política de paz” a la que aspira el país significa también estar dispuesto a “utilizar la fuerza como medio legítimo de la política”.
La idea de Europa como “centro de poder internacional” liderado por Alemania no es, sin embargo, nueva sino que, explican los críticos del rearme alemán, ya lo pedía en 1931 el industrial Carl Duisberg, quien, al frente del conglomerado químico IG Farben, colaboró con el régimen de Hitler.
Duisberg hablaba de la necesidad de crear un “bloque económico compacto” que llegase desde Burdeos hasta la ucraniana Odesa y que fuese la “espina dorsal de Europa”.
Tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial, hubo que esperar hasta la disolución del bloque soviético y la reunificación -o mejor dicho, absorción de la antigua Alemania comunista por la occidental- para pensar en convertir en realidad aquel sueño, ahora gracias a las estructuras de la Unión Europea.
Como dejó escrito el historiador Hans-Peter Schwarz, Alemania “está condenada” a ser la gran potencia europea tanto por su posición geográfica, su capacidad industrial y su irradiación cultural.
Y como líder potencial del bloque ha de velar, según Schwarz, por su cohesión, posibilitar su ampliación a nuevos países e impedir que Rusia y China ganen influencia en los Balcanes.
Y, para utilizar el concepto que puso de moda el ministro de Defensa Pistorius, estar además en todo momento “kriegstüchtig” (listo para la guerra) . Frente a Rusia, es de suponer.