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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Belicismo irresponsable - por Joaquín Rábago

 

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Belicismo irresponsable

Joaquín Rábago

Confieso entender cada vez menos a tantos dirigentes y comentaristas políticos europeos empeñados en intentar persuadir a Donald Trump de que entregue por fin a Ucrania los misiles Tomahawk que Kiev tanto ansía.

 

TRUMP ZELENSKI
TRUMP ZELENSKI - IA

Con ellos Ucrania podrá atacar más fácilmente las refinerías rusas y causar un enorme daño a su economía,  he escuchado decir esta misma mañana a uno de esos analistas militares que han crecido como hongos desde que comenzó esa guerra.

La Unión Europea, que nació, tras la dramática experiencia de la Segunda Guerra Europea, como un proyecto de paz parece haberse olvidado totalmente de sus motivos fundacionales para convertirse en algo así como una OTAN paralela frente a la Rusia de Putin.

Es siempre difícil cuál será la decisión final del siempre influenciable y voluble presidente de Estados Unidos respecto a la venta a la OTAN de algunos de esos misiles, que terminarían pagando en cualquier caso los europeos.

 

TOMAHAWK
TOMAHAWK

Antes de su reunión del viernes en Washington con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, Trump parecía inclinarse por dar luz verde a la entrega de esos misiles, pero se produjo en el último momento su conversación telefónica con Vladimir Putin, y la cosa dejó de ser tan segura.

 

TRUMP ZELENSKI
TRUMP ZELENSKI

Trump se resiste a enviar Tomahawks pese a la presión de Zelenski ABC

Ambos se entrevistarán próximamente, según anunció el propio Trump, en Budapest, es decir la capital de un país cuyo primer ministro, Viktor Orbán, se ha ganado la ira de Bruselas apostando por el diálogo diplomático con Moscú.

Tras su conversación telefónica con su homólogo ruso, Trump escribió en su red social que creía haber hecho en ella “grandes progresos”. Pero con el republicano, nunca se sabe.

 

TRUM PUTIN
TRUM PUTIN

Parece que Putin logró convencer al menos de momento a Trump de que el eventual uso por el Ejército de Zelenski de esos misiles de largo alcance en nada cambiaría el curso de la guerra.

Esa impresión se afianzó con las declaraciones que hizo Trump el viernes  en la Casa Blanca en presencia de Zelenski, quien insistió machaconamente en que necesitaba esos y otras armas poderosas de un país “tan fuerte” como Estados Unidos.

Incluso se permitió proponer a los norteamericanos un intercambio de Tomahawks por drones ucranianos, que su país fabrica, según dijo Zelenski, “por miles”, a lo que Trump respondió que EEUU también produce esas armas y las compra ya a otros.

De lo que uno puede estar seguro es de que la entrega a Ucrania de los Tomahawks, que EEUU necesita por cierto tener en cantidad suficiente en su propio arsenal para su seguridad, como explicó también Trump, representaría a ojos del Kremlin una peligrosa escalada. Y eso es seguramente lo que le dijo Putin a Trump en su conversación telefónica.

Además, según informaron fuentes norteamericanas al diario Financial Times, los Tomahawks que se entregasen serían manejados por personal estadounidense estacionando en Ucrania, con lo que podría considerarse que EEUU había entrado directamente en la guerra.

El presidente ruso podría entonces llegar a la conclusión de que era el momento de acabar de una vez y cuanto antes esa guerra interminable,  asestando a Ucrania un golpe definitivo: un ataque a toda regla contra el palacio presidencial y el Parlamento de Kiev.

Según algunos atentos observadores de la política rusa como Gilbert Doctorow, son cada vez más las voces tanto de políticos como de militares rusos críticos con la excesiva contención que atribuyen a Putin en su conducción de la que sigue llamando “operación militr especial”. 

Creen los críticos que Occidente, sobre todo los europeos, no parecen tomarse en serio las líneas rojas de Rusia y que ésta no tendrá más remedio que emplearse a fondo si no quiere perder credibilidad,  incluso entre sus socios del grupo BRICS.  

Si muchos piensan en Occidente que Putin es un imperialista agresivo que no se parará en Ucrania sino que atacará a los países vecinos, como volvió a repetir machaconamente Zelenski, no parecen imaginarse qué podría venir en su lugar. La irresponsabilidad de tantos dirigentes y medios europeos es incomprensible. 

 

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
CHEMA TANTE

 

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