Brindis al sol del presidente ucraniano - por Joaquín Rábago

Recientes de Joaquín en La casa de mi tía:

Brindis al sol del presidente ucraniano

Joaquín Rábago

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha solicitado a Israel la extradición de dos de sus estrechos colaboradores que, sospechosos de corrupción, huyeron a ese país antes de que los detuvieran.

Zelenski anunció esta semana en su habitual mensaje por video que esas sospechas deben esclarecerse y que el fiscal general ucraniano está a la espera de la respuesta de las autoridades israelíes a la solicitud de extradición.

Los huidos a Israel son Timur Mindich y Oleksandr Zukerman, y el gesto de Zelenski no es otra cosa que un brindis al sol porque el Estado sionista jamás extradita a nadie que sea judío.

MINDICH ZUKERMAN

Lo que todavía no se ha aclarado es quién acusó a Mindich en el último momento de que iban a detenerle y quién le permitió a él y a su cómplice salir precipitadamente del país.

Hay quien sospecha del ex jefe de la oficina presidencial, Andriy Yermak, que dimitió, sin explicar sus motivos, a principios de este año.

Según las autoridades anticorrupción,  Mindich y Zukerman, además de un fiscal ucraniano, organizaron supuestamente un sistema de sobornos que les reportaba comisiones de hasta el 15 por ciento por los contratos firmados con la empresa pública Energoatom.

Algunos dan por casi segura también la implicación de Yermak, y se ignora si el propio Zelenski pudo estar al tanto de esas operaciones. Hay al parecer una grabación en la que se escucha una voz muy parecida a la del Presidente.

Zelenski y Mindich se conocían desde que ambos trabajaban en la industria del espectáculo: el segundo es copropietario de la productora Kvartal95, que cofundó el propio Zelenski y que produjo la serie “Servidor del pueblo”, que le hizo famoso antes de que, aprovechando su popularidad, se dedicara a la política.

ZELENSKI

La solicitud de extradición a Israel presentada por Zelenski se interpreta como un gesto de buena voluntad en dirección a Bruselas.

La UE se ha comprometido a conceder a Ucrania un crédito de 90.000 millones de euros, que está siendo bloqueado, sin embargo, por el primer ministro húngaro,  Viktor Orbán.

El primer tramo del milmillonario crédito debía llegarle a Kiev este mes, pero Orbán ha interpuesto en Bruselas su veto como represalia porque  Zelenski se ha negado hasta ahora a reparar el dañado oleoducto “Druzhba” por el que Hungría seguía recibiendo de Rusia el petróleo que necesitaba.

La Comisión Europea envió hace unos días a unos funcionarios a Hungría para que inspeccionasen el oleoducto, pero el Gobierno ucraniano los ha tenido esperando en Kiev sin que pudiesen hacer nada.

El enojo de la Comisión Europea con Orbán es, sin embargo, mayúsculo, y no sólo por la polémica en torno a ese oleoducto, sino porque es, junto a su colega eslovaco, Robert Fico, el único dirigente europeo que aboga abiertamente por negociar con Rusia en lugar de combatirla con las armas a través de Ucrania y por reanudar la compra de energía a ese país, mucho más barata que la que llega de EEUU.

Hay una fuerte campaña en los medios europeos en contra de Orbán, al que acusan, junto a su ministro de Exteriores, Péter Szijjárto, de haber estado proporcionando al Kremlin información sensible sobre las reuniones de la UE y de bloquear caprichosamente el préstamo a Kiev sin que, no obstante, expliquen los motivos de ese veto.

Como ha sucedido con otras campañas electorales en países que pertenecieron al bloque soviético, la de este mes de Hungría se presenta como la lucha entre un candidato prorruso y otro proeuropeo, el líder de Tisza, Péter Magyar, en quien Bruselas y la mayoría de los líderes del continente tiene ahora puestas todas sus esperanzas. 

JOAQUÍN RÁBAGO