Sólo se habla de armas - por Joaquín Rábago
Sólo se habla de armas
Joaquín Rábago
Sólo se habla de armas últimamente, de las armas que al parecer le faltan a Estados Unidos para culminar su guerra imposible de Oriente Medio.
Washington ha preguntado a su aliada de la OTAN Polonia si tiene algún inconveniente en que se envíen al Golfo Pérsico algunas baterías de misiles ya compradas y pagadas por Varsovia.
El ministro polaco de Defensa, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, rechazó la petición con el argumento de que su país las necesita, se supone que para defenderse, si es necesario, de Rusia como dice la propaganda aliancista que puede pronto ocurrir.
Más diplomático y ambiguo, el jefe de la oficina del presidente polaco respondió que su país se toma muy en serio los compromisos contraídos con el socio estadounidense.
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Sin embargo, entre las competencias de la presidencia polaca no está el envío de armas a Oriente Medio, algo que depende sólo de lo que decida el propio Gobierno.
Y de esa región en llamas acaba de regresar el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que parece no tener suficiente con el incendio en su propia casa, sino que se ha propuesto ahora venderles armas, sobre todo drones, a los países árabes.
Zelenski ha cerrado acuerdos con varios gobiernos de esa región rica en petrodólares para la producción conjunta de sistemas aéreos no tripulados, en los que Kiev presume de tener gracias a la guerra con Rusia gran experiencia. Hay que aprovecharlo todo.
Por cierto que el presidente Donald Trump se quejó por boca de su secretario de Estado, Marco Rubio, de que el Gobierno de Riad hubiese firmado acuerdos de defensa con Ucrania sin consultar a EEUU, que ha sido siempre el principal aliado de los saudíes.
El príncipe heredero saudí le recordó a su vez a Trump que Estados Unidos no había sabido proteger suficientemente a su Reino de los ataques de Irán, lo cual le había llevado a tomar esa decisión para reforzar la capacidad defensiva de su país.
Quien no parece especialmente convencido de la efectividad de las armas ucranianas es Armin Papperberger, director ejecutivo de la empresa alemana de armamento Rheinmetall, que colabora también con Ucrania en el sector de la defensa.
Según declaró Papperberger en una entrevista con el diario The Wall Street Journal, parece como si los drones ucranianos los fabricasen “las amas de casa en la cocina utilizando impresoras de tres dimensiones”.
Despectivas palabras a las que Zelenski se apresuró a responder parafraseando nada menos que una sentencia de Lenin, quien escribió en cierta ocasión que “cualquier cocinera puede dirigir el Estado”.
“Cualquier ama de casa ucraniana puede dirigir una empresa como Rheinmetall”, contestó Zelenski al arrogante empresario alemán.
Éste se sintió obligado a rectificar, y así escribió en la red social X que no había sido ni mucho menos su intención “menospreciar el espíritu de sacrificio y el valor de los ucranianos”.
Mientras tanto, en esa guerra que va ya por su quinto año y de la que el presidente Donald Trump, que prometió resolverla en veinticuatro horas, parece haberse mientras tanto aburrido, los dos contendientes continúan con sus ataques cruzados con misiles y drones.
Los ucranianos atacaron últimamente la terminal del puerto ruso de Ust-Luga, en el óblast de Leningrado, cerca de la frontera con Estonia, a lo que los rusos respondieron atacando a su vez dos importantes aeródromos militares ucranianos, al oeste de Kiev.
En uno de ellos no sólo se destruyeron varios cazas franceses “Mirage”, sino que murieron al parecer varios técnicos de esa misma nacionalidad encargados de su mantenimiento, algo que de momento no ha confirmado Kiev.
El ejército ucraniano encuentra cada vez más dificultades de reclutamiento y ya hay quienes plantean la posibilidad de reclutar también a mujeres y no sólo como médicas o enfermeras sino para combatir como los varones en el frente. Así ¿hasta cuándo?