De cómo Bruselas lucha contra la supuesta “desinformación” - por Joaquín Rábago
De cómo Bruselas lucha contra la supuesta “desinformación”
Joaquín Rábago
La Comisión Europea lucha diariamente contra la que califica de “amenaza híbrida” o “desinformación” en los medios de comuncación, es decir, cuanto cuestiona el “relato” que interesa a Bruselas.
Por ejemplo en un momento en que la Unión Europea y la OTAN aceleran el rearme del continente, “desinformación” es lo que plantea dudas sobre la necesidad de ese proceso y aboga en cambio por la diplomacia.
Como señala en el diario Junge Welt la periodista de investigación alemana Susann Witt-Stahl, experta en los movimientos neonazis, uno de los departamentos de la UE encargados de esa tarea represora es el de Paz, Seguridad y Defensa, que depende del Servicio Exterior Europeo.
Al frente está la alemana Benedikta von Seherr-Thoss, que trabajó antes para la OTAN así como para la hoy presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen cuando ésta era ministra de Defensa del Gobierno alemán.
La Unión Europa dedica millones de euros a proyectos destinados a hacer frente a “la amenazas híbridas” en los medios pues, como explica la ex eurodiputada irlandesa Clare Daly, Bruselas ve en ellos un “campo de batalla donde las palabras y las ideas sustituyen a las armas”.
Daly advierte del peligro para la libertad de información que suponen los llamados en inglés “fact checkers” o “verificadores de datos”.
Los parlamentarios críticos con ese proceder de Bruselas hablan del “ministerio de la Verdad”, uno de los cuatro ministerios de la novela distópica “1984”, de George Orwell.
Y se refieren así a algo que existe hoy como es la llamada “Unidad de Desinformación” del Servicio Europeo de Acción Exterior, la East Stratcom Task Force, que también dirigió un alemán llamado Lutz Güllner. Se desconoce el nombre de su sucesor.
Su proyecto “UE versus Desinformación” tiene una base de datos con en torno a 19.500 entradas y sorprende mucho de lo que sus responsables descalifican sin más como “desinformación”.
Por ejemplo, que el Ejército ucraniano tiene a neonazis en sus filas o que grupos de neonazis organizaron en 2014 el incendio de la Casa de los Sindicatos de Odessa, masacre en la que murieron 46 activistas prorrusos.
También se han tachado de desinformación hechos acreditados por los historiadores más imparciales como el carácter fascista de la Organización de Nacionalistas Ucranianos o la colaboración de su líder Stepán Bandera y su lugarteniente Yaroslav Stetsko con la Alemania de Hitler.
Nada de eso debe extrañar, escribe Witt-Stahl, ya que como fuentes de documentación, la Unidad de Desinformación utiliza medios de propaganda estadounidenses como Radio Free Europe, Radio Liberty, Radio Svoboda o laboratorios de ideas vinculados al complejo militar industrial como el Consejo Atlántico o el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Otras fuentes de información en las que se basan son ls publicaciones del grupo alemán pro israelí y profundamente rusófobo Axel Springer, al que pertenece Bild, el diario más leído de Alemania.
Entre los “verificadores de datos” a los que recurre el “ministerio de la Verdad” de la UE están la empresa mediática Correctiv y la red Stopfake.org, creada en la Universidad Nacional Kiev-Mohila, de la capital ucraniana y la que financia, entre otros, el ministerio de Exteriores checo.
Stopfake.org, que se presenta como colaboradora de “Eu versus Desinformación” y a la que citan como fuente varios informes del FIMI (Foreign Information, Manipulation and Interference), está vinculada al que Witt-Stahl llama “lobby banderista”, es decir a círculos que combatieron los acuerdos de paz de Minsk.
Stopfake org. Intentó por ejemplo blanquear al asesinado ex presidente de la Rada (Parlamento ucraniano) Andriy Parubiy, admirador de Adolf Hitler y quien supuestamente dio la orden para la masacre de Odesa.
El periodista alemán Hüseyin Dogru, fundador de la plataforma de vídeo “Red Media” fue incluido el pasado mes de mayo en la lista de sancionados por los guardianes de la ortodoxia de Bruselas, lo que significa que prácticamente no podrá realizar trabajo remunerado en el espacio comunitario.
El ministerio de la Verdad de la UE acusó al medio por él fundado de difundir “falsas informaciones” enmarcadas en la guerra híbrida del Kremlin contra la UE y que ponen en peligro la seguridad de Europa.
Entre las supuestas falsas informaciones de Dogru están la de que el conflicto ucraniano es sólo una guerra por procuración de Estados Unidos contra Rusia o la presencia de ex generales de Hitler en el Ejército alemán después de la Segunda Guerra Mundial.