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miércoles, 05 de octubre de 2022 10:08h.

Corrupción en las alturas. Y solamente ha pagado uno

En EL PAÍS, Juan José Millás le hace una entrevista muy sentida a Luis Roldán, el cabeza de turco de la corrupción española. 

La entrevista narra la peripecia personal de este hombre, que él mismo reconoce que no tiene justificación, pero que proclama que su caso no ha sido ni mucho menos unico. Y yo creo que esa es la principal cuestión en estos momentos. No es porque lo diga Luis Roldán. Es que basta con observar el tren de vida de altos funcionarios públicos o de quienes ocupan los puestos destacados en la política. 

Gente que no ha cobrado formalmente más allá de tres o cuatro mil euros mensuales pero que ha gozado de comodidades, viajes, coches, residencias -varias- y que lucen vestuarios de alto coste. Quien haya tenido alguna vez la intención de contratar con alguna institución oficial, quien se propusiera concurrir a alguna licitación pública, no solamente sabe que el clamor que corre cada vez que se convocan esas convocatorias es el "ya esta dado". Y se ha visto, no solamente que ya se sabía, muy a menudo, a quién se iba a favorecer con la adjudicación, sino que muy a menudo los objetos de las contrataciones no se cumplían o que, en el proceso de realización, los presupuestos crecían como la espuma. Aterra pensar en las montañas colosales de dinero que, en España y en Canarias, se han sepultado en esa corrupción galopante. Contratos por obras mal hechas, o no hechas o hechas sin necesidad ninguna. Esos cientos de miles de millones que han pasado de los presupuestos públicos a manos privadas. Los mismos cientos de miles de millones que ahora se han arrebatado a los servicios sociales, a las inversiones públicas, a la sanidad, a la educación, a la cultura, a la investigación, a las pensiones. Esos cientos de miles de millones que, sin embargo,se siguen gastando, mistriosamente, porque la Deuda del  Estado crece y crece sin freno. 

Y esa es, insisto, la cuestión principal. Roldán fue culpable. Pero no el único culpable. Lo que sí parece que ha sido es el único que ha pagado por sus culpas. Y esto no puede ser. Hay una legión vituperable de corruptos y corruptores gozando en impunidad absoluta del fruto de sus fechorías, amasado con el dolor, la enfermedad, la incultura, el desamparo, la muerte de la gente, Y esta insalla de malhechores tiene que pagar.

Vean este cachito de la entrevista de Juanjo Millás a Luis Roldán:

—¿Cuándo cobró por primera vez un sobresueldo en dinero negro procedente del erario público?

—En 1983, siendo delegado del Gobierno en Navarra. Seis millones de pesetas.

—¿Era una práctica habitual?

—Sí, era una práctica habitual.

—¿Vivían, entonces, en una atmósfera general de corrupción?

—Yo consideraba que ese sobresueldo era normal.

—¿Le parecía normal cobrar dinero negro procedente de las arcas del Estado?

—En esos momentos era la práctica habitual.

—¿Quién más cobraba?

No reflexionas, formas parte del paisaje, de lo que ves alrededor. Haces lo que se hacía”

—Los jefes de policía tenían una cantidad de 500.000 pesetas de libre disposición.

—¿Quién más?

—Que yo sepa, cobraban el gobernador civil de Madrid, el de Barcelona, los tres gobernadores vascos y yo. Lo sé porque me lo han dicho. No fue probado, pero no tiene sentido que me pagaran a mí y no a los otros.

—¿Quién le pagaba?

—Al principio, el director de la seguridad del Estado, Rafael Vera. Luego, Julián Sancristóbal.

—Este dinero, en su caso, ¿cuánto sumó?

—Veintisiete millones de pesetas.

—Posteriormente, ya como director general de la Guardia Civil, empezó a obtener dinero también por comisiones de obras en los cuarteles. 

http://politica.elpais.com/politica/2013/11/15/actualidad/1384533687_745330.html