Cumbre bochornosa - por Joaquin Rábago
Cumbre bochornosa
Joaquin Rábago
Como si no tuviera suficiente con bombardear Irán de la mano del Estado sionista, Donald Trump convocó en Miami, capital del anticastrismo, a catorce presidentes latinoamericanos que piensan y quisieran ser como él.
El equipo de relaciones públicas de la Casa Blanca bautizó pomposamente la convocatoria como “Escudo de las Américas”, pero yo la llamaría más bien, por lo que se vio y escuchó allí, “cumbre bochornosa”.
A ella asistieron doce jefes de Estado, entre ellos el presidente de la motosierra, Javier Milei, el bananero ecuatoriano, Daniel Noboa, el carcelero de los pandilleros salvadoreños y de todos los que haga falta, Nayib Bukele, y el chileno, admirador de Pinochet, José Antonio Kast.
Allí, además de volver a presumir una vez más de sus supuestos logros como presidente de la paz, Trump anunció la creación de una coalición militar contra los cárteles de la droga en aquel hemisferio, que considera propiedad exclusiva de EEUU si es que no propia.
Significativamente no acudieron los pocos jefes de Estado que han decidido no lamerle las botas como la mexicana Claudia Sheinbaum o el colombiano Gustavo Petro, y tampoco la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
“La única forma de derrotar a nuestros enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército, Tenéis que emplear vuestros ejércitos”, conminó el aguerrido señor de las torres Trump a los presentes.
Y se burló en plan machista, como es su estilo, de la presidenta de México, de la que dijo que era una “ buena mujer, guapa y con una voz bonita”, que cuando él le decía que había que luchar contra los narcotraficantes, le respondía con su vocecita “no, no, míster President”.
Trump presumió además ante los que le acompañaban de que no tenía tiempo ni ganas de aprender “ese maldito idioma”, el castellano, algo que provocó las risas de sus aduladores, antes de dar la palabra al ministro de la Guerra, el cruzado Pete Hegseth, quien se ufanó de que sólo hablaba “americano”.
Tampoco se olvidó esta vez Trump de la isla de Fidel Castro: “Estoy oyendo hablar de Cuba desde pequeño. Cuba es un desastre, está en las últimas, y aunque estoy muy centrado en Irán, encontraré un hueco para Cuba”. Porque, como dijo, acabar con su régimen no va a ser difícil.
Incluso reveló que cuatro de los jefes de Estado presentes le habían dicho”¡Hagamos un favor! ¡Ocúpese de Cuba”, a lo que él respondió: “Claro que voy a ocuparme”.
Como digo: una cumbre que da vergüenza ajena y no sólo por las palabras de Trump, sino sobre todo por la reacción de los políticos latinoamericanos que acudieron como obedientes escolares a escucharle y firmar lo que les puso delante.