Los diplomáticos occidentales desoyeron el llamamiento de los rusos para que evacuaran Kiev - por Joaquín Rábago

 

Los diplomáticos occidentales desoyeron el llamamiento de los rusos para que evacuaran Kiev

Joaquín Rábago

 Los diplomáticos occidentales acreditados en Kiev no se dejaron intimidar y desoyeron el llamamiento del ministerio de Exteriores ruso para que evacuaran la ciudad si querían evitar ser víctimas de los bombardeos con los que Rusia amenazaba a la capital ucraniana.

La advertencia en ese sentido le fue transmitida directamente al jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, por su colega ruso, Serguéi Lavrov, ante la falta total de diálogo entre rusos y europeos.

La embajada de la UE en Kiev escribió desafiante: “No iremos a ninguna parte”. El ministerio francés de Asuntos Exteriores, que ya estaban acostumbrados a las amenazas rusas mientras que el de Alemania escribió en su portal de internet que su embajada seguiría funcionando aunque no atendiese de momento asuntos consulares.

Rusia de momento no ha cumplido su amenaza de llevar a cabo bombardeos masivos en Kiev tras el ataque tras el que llevó a cabo con centenares de drones además de misiles hipersónicos, entre ellos el temible Orezhnik, el pasado 24 de mayo contra varias localidades ucranianas, entre ellas la capital.

El ataque ruso era respuesta al que unos días antes había llevado a cabo el ejército ucraniano contra el dormitorio de un centro educativo en una localidad de la región anexionada de Luhansk y en el que murieron mientras dormían más de una veintena de adolescentes.

ATAQUE UCRANIANO EN STAROBELSK

Aquel ataque claramente premeditado por parte de las fuerzas de Kiev y que nadie en Europa pareció condenar fue la gota que colmó el vaso,  y Putin, cada vez más presionado por la opinión pública de su país y sus propios militares, decidió que no podía dejar que  los ucranianos siguiesen traspasando una tras otra las que para Moscú son “líneas rojas”.

En su conversación telefònica con  Rubio, el ministro Lavrov le anunció que Rusia llevaría a cabo en los días próximos bombardeos de instalaciones militares y centros de control y de mando de las fuerzas ucranianas, por lo que aconsejaba a la comunidad diplomática abandonar inmediatamente la capital.

LAVROV RUBIO

Algunos observadores estadounidenses, entre ellos el ex inspector de armamento de la ONU Scott Ritter, conocido por sus posiciones prorrusas, pronosticaron que Rusia no tardaría en cumplir su amenaza y que el ataque esta vez sería contundente y no respetaría ningún edificio de Kiev donde se toman las decisiones políticas y militares.

SCOTT RITTER

También el ex ministro de Exteriores ucraniano Dmitro Kuleba se tomó en serio las amenazas del Kremlin y aconsejó en un vídeo en YouTube a los vecinos de Kiev que abandonaran provisionalmente la ciudad.

El ataque de momento no ha ocurrido, aunque muchos en Rusia  estarán deseando que se produzca,  y el Gobierno de Putin se expone una vez más a que ni Kiev ni los países de la OTAN tomen en serio sus líneas rojas y sus amenazas de represalias si se traspasan.

La próxima semana se celebra el Foro Económico de San Petersburgo, que durará del 3 al 6 de junio y al que acudirán empresarios de numerosos países, y la pregunta que se hacen hoy muchos es si el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, la amenazará,  como amenazó con bombardear Moscú en la última celebración de la victoria soviética sobre la Alemania de Hitler.

SAN PETERSBURGO 2026

En aquella ocasión sólo la intervención en el último momento del presidente de EEUU Donald Trump, al que había llamado Putin,  logró evitar que Zelenski cumpliera su amenaza,  y nadie sabe  qué ocurrirá esta vez.

Por lo pronto, el comisario europeo de Defensa, el lituano Andreas Kubilius, ha pedido a los países de la OTAN que abran sus arsenales y entreguen a Ucrania todo lo que este país necesita porque, según él, solo mediante la fuerza se considerará obligar a negociar a Rusia.

Mientras que el ministro de Exteriores de Estonia, Margus Tsakhna, sostiene que si Moscú quiere ahora negociar es sólo porque le va mal en el frente y las sanciones funcionan,  y solo pretende ganar tiempo. ¿Está pues el Kremlin abierto a negociar o, por el contrario, no quiere? Ni siquiera los europeos parecen ponerse de acuerdo.

Quien parece por el contrario tenerlo muy claro es el propio Zelenski, que rechazó una oferta del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, de celebrar una reunión bilateral para “esclarecer cuestiones bilaterales” y recibió en Kiev a la mientras tanto casi olvidada opositora bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya.

Frente a lo que dicen sus militares y los servicios secretos, Zelenski cree que Rusia y Bielorrusia se preparan para  lanzar un ataque conjunto contra su país, por lo que ha mandado evacuar algunas localidades próximas a la frontera en la región ucraniana de Volinia y sus militares levantan allí alambradas. Hay que mantener la tensión para que sigan llegando de Europa más dinero y más armas.

ZELENSKI DINERO
JOAQUÍN RÁBAGO