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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Los Estados del Báltico son la región más peligrosa del planeta - por Joaquín Rábago

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Los Estados del Báltico son la región más peligrosa del planeta

Por Joaquín Rábago

Los Estados del Báltico son “la región más peligrosa del planeta”, en opinión del economista estadounidense Jeffrey Sachs, que alude así al peligro de estallido en esa parte de Europa de un conflicto nuclear por culpa de la guerra de Ucrania.

JEFFREY SACHS GLENN DIESEN
JEFFREY SACHS GLENN DIESEN

https://www.youtube.com/watch?v=3EfEitDQPj4

No sólo las tres Repúblicas Bálticas, sino también Finlandia, vecina de Rusia y antes neutral, pero cuyos habitantes se sienten desde el ingreso de su país en la OTAN más inseguros que nunca. ¿Quién lo diría?

Moscú acusa a esos países de permitir que los drones ucranianos atraviesen su espacio aéreo e incluso de acoger, en el caso de Lituania, a técnicos ucranianos que operan esas armas desde territorio de la OTAN.

Todo lo cual los convertiría en participantes directos en el conflicto, que es lo que pretende desde hace tiempo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pues sin la implicación directa de la OTAN , con el consiguiente peligro de guerra nuclear,  jamás podrá ganar la guerra.

La retórica belicista y abiertamente rusófoba que sale mientras tanto de toda Europa, pero sobre todo de Alemania, del Reino Unido y todos los estados  ribereños del Báltico, entre los que están también Polonia, Dinamarca y Suecia, parece escapar  a todo control.

RUSIA ES CULPABLE
RUSIA ES CULPABLE, OTRA VEZ

Esto tal vez no se note tanto en los países del Mediterráneo como España o Italia, que tienen otras preocupaciones y miran más a la región de Oriente Medio, pero es más que evidente para quien vive, por ejemplo, en Alemania y está continuamente sometido al machaqueo mediático sobre “el peligro ruso”.

Que un personaje como la estonia Kaja Kallas siga al frente de la inexistente diplomacia europea es  incomprensible. O más bien lo es, si lo que buscaba desde el primer momento Bruselas era colocar en ese puesto a un político, en su caso, una política, cuyo odio a Rusia alcanza extremos casi patológicos.

Como no se entiende tampoco que se haya nombrado primer comisario europeo de Defensa a al lituano Andrius Kubilius, otro político de una región que tiene una complicada historia con la Unión Soviética, lo que podría explicar hasta cierto punto el comportamiento de sus actuales dirigentes.

Tenemos así que dos puestos claves en la política exterior y de seguridad europea los ocupan políticos de dos de las tres pequeñas Repúblicas Bálticas, que suman en total poco más de 6 millones de habitantes, menos que el Gran Londres o la Comunidad de Madrid, pero representan a los 450 millones de ciudadanos de la UE.

Repúblicas que  para colmo tienen importantes minorías étnicas rusas que se quejan de discriminación por parte de las autoridades, lo que supone otro importante factor de desestabilización.

Según Jeffrey Sachs, que conoce muy bien Rusia y Polonia pues los aconsejó en calidad de economista de la Universidad de Columbia en sus procesos de transición a la economía de mercado tras la disolución de la Unión Soviética, el “odio” se ha apoderado peligrosamente de las relaciones internacionales, lo mismo en Oriente Medio que en el conflicto ucraniano.

Odio en el segundo caso a la “imperialista” Rusia, a la que Kajas le gustaría ver un día fragmentada en “pequeñas naciones”, lenguaje que recuerda el de la Alemania de los años treinta del siglo pasado, cuando con la felizmente frustrada Operación Barbarroja se intentó ya fragmentar ese país enorme para mejor explotar sus inmensos recursos.

Hay que recordar que en su etapa anterior de jefa del Gobierno estonio, Kaja Kallas propuso ya no conceder  visados a los ciudadanos rusos porque entrar en la UE era, según ella, un privilegio y no un derecho humano.

Pero el odio visceral que transmite Kallas pese a su vocecita de mujer que no ha roto un plato en su vida no se limita a Rusia, sino que alcanza también a China, que en cierta ocasión describió como un “cáncer” al que había que aplicar, según dijo, quimioterapia o morfina.

KALLAS
KALLAS

Política tan incompetente como ignorante de la historia no debería estar un minuto más al frente de la diplomacia y mucho menos de la política de seguridad europea.

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
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