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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Ínfulas alemanas - por Joaquín Rábago

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Ínfulas alemanas

Por Joaquín Rábago

Recuerda siempre mi amigo el latinista Juan Luis Conde, quien conoció en su juventud en Suiza al  historiador Golo Mann, hijo del autor de “La montaña mágica”, cómo ése le confesó su temor de que,  con la  reunificación, su país  volviese a “hacer tonterías” (1).

GOLO MANN
GOLO MANN

Y la nueva Alemania democrática, surgida de las cenizas del Tercer Reich, no sólo pretende ahora,  con permiso de la Ucrania de Volodímir Zelenski, dotarse del mayor ejército convencional europeo con total olvido de su historia, sino que pretende,  a lo que parece, plantarle cara también a China.

Una delegación parlamentaria alemana,  presidida por un diputado del partido ecobelicista de los Verdes,  visita estos días la isla independentista de Taiwán en lo que sólo cabe interpretar como un claro desafío a Pekín y a su política de “una cola China”.

EL PARLAMENTARIO ALEMÁN TIL STEFEN RECIBIDO POR EL PRESIDENTE TAIWANÉS LAI CHING-TE
EL PARLAMENTARIO ALEMÁN TIL STEFEN RECIBIDO POR EL PRESIDENTE TAIWANÉS LAI CHING-TE

Al grupo pertenecen también diputados cristianodemócratas, de la ultranacionalista Alternativa para Alemania y del partido La Izquierda. No figura, sin embargo, ningún socialdemócrata.

Según cuentan los medios germanos, el presidente taiwanés, Lai Ching-te expresó a los visitantes su  deseo de que  Taiwán y Alemania estrechen su colaboración en distintos campos, también en  ciberseguridad, armamento y eso que se conoce ahora con  la palabra tan cursi de “resiliencia”: resiliencia social.

Lai no abordó sólo temas relacionados con la industria de armamento, sino también otros de carácter directamente militar, y así se felicitó de que por primera vez desde hacía veintidós años un buque de guerra alemán hubiera atravesado el estrecho de Taiwán.

El Gobierno taiwanés está interesado en reforzar la cooperación militar tanto con los europeos como con Canadá,  miembro también de la OTAN que ha enviado asimismo a buques de su armada a esas disputadas aguas.

El Gobierno de Pekín criticó, como no podía ser de otro modo, la visita parlamentaria alemana, y la portavoz de su ministerio de Exteriores exigió a Berlín que dejase de “enviar señales equivocadas a las fuerzas independentistas” de la isla.

A lo que el diputado verde y jefe de la delegación alemana respondió desafiante que China no debía  tampoco “inmiscuirse” en las relaciones entre Taiwán y su país.

Y el cristianodemócrata Klaus-Peter Willsch, miembro también del grupo, presumió de que unos parlamentarios libremente elegidos como eran todos ellos no se dejarían intimidar.

¿Por qué no van entonces a Cuba a defender a la isla de las amenazas de intervención de EEUU?, se pregunta el diario alemán de izquierdas Junge Welt ¿Por qué no protestan ante la embajada de los Emiratos Árabes Unidos en Berlín contra las exportaciones de armamento emiratíes a  las milicias genocidas sudanesas?

¿Por qué no lo hacen, habría también que preguntarse, ante la embajada de Israel, que no solo continúa impunemente el genocidio en Gaza y Cisjordania, sino que lo ha ampliado al Líbano sin que nadie proteste oficialmente en Berlín? ¿O es que los “valores” europeos sólo valen frente a Rusia y China?

No, el diputado Willsch y sus compañeros de los otros partidos parlamentarios optaron en cambio por visitar Taiwán para desafiar a China como en su día el emperador Guillermo II, quien en respuesta al levantamiento nacionalista de los bóxers chinos contra la intervención imperialista extranjera y al asesinato del embajador alemán arengó a sus tropas en julio de 1900 con un discurso que sería conocido como el de los Hunos.

DISCURSO DE LOS HUNOS, GUILLERMO II EN BREMERHAVEN 1900
DISCURSO DE LOS HUNOS, GUILLERMO II EN BREMERHAVEN 1900

En él, ordenó a los soldados de la fuerza expedicionaria que enviaba a sofocar la rebelión que no hicieran prisioneros y actuasen sin piedad contra los “hunos de Atila” para que ningún chino se atreviera a mirar con desprecio a un alemán en los mil años siguientes.

En vista de una historia como la alemana, sus diputados deberían mostrar un poco más de humildad.

(1) Juan Luis Conde Calvo: “El abrigo de Thomas Mann”. Ed. Reino de Cordelia

JUAN LUIS CONDE
JUAN LUIS CONDE
JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
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