DRONES SOBRE POLONIA: ¿Operación de falsa bandera, advertencia o provocación deliberada? - por Joaquín Rábago

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DRONES SOBRE POLONIA:

¿Operación de falsa bandera, advertencia o provocación deliberada?

Joaquín Rábago

Diecinueve drones rusos entraron la madrugada del miércoles en el espacio aéreo polaco en “una peligrosísima provocación”  sin precedentes desde el comienzo de la invasión de Ucrania.

Efectivos retirando uno de los drones rusos interceptados por el Ejército de Polonia, que invocó a sus socios de la OTAN.WOJTEK JARGILO EXPANSIÓN EFE

https://www.expansion.com/economia/politica/2025/09/10/68c1dab6468aebdc678b45a1.html

Ésa es la acusación lanzada inmediatamente por primer ministro polaco, Donald Tusk, y recogida por sus colegas europeos y los medios internacionales, que, sin esperar, hablaron unánimemente de un ataque ruso “deliberado”.

La incursión de los drones, algunos de los cuales fueron interceptados por aviones de combate F-16 polacos y F-35 holandeses, obligó al cierre momentáneo  de varios  aeropuertos del país, incluido el de Varsovia.

CAZAS POLACOS ESCENARIO MUNDIAL

Las autoridades polacas invocaron el artículo 4 de la OTAN, que establece consultas inmediatas con el resto de los aliados en el caso de violación de la integridad territorial de un país miembro.

La pregunta que hay que hacerse, sin embargo, en este y futuros casos similares es la conocida en latín como “cui bono”, es decir ¿a quién beneficia?

¿Qué interés podía tener Rusia,  o su aliada Bielorrusia, desde donde dicen que entraron los drones rusos, en un incidente de ese tipo,  que el Kremlin sabía que iba a ser aprovechado de modo inmediato por la eficaz propaganda  occidental?

¿Se trataba, como dicen algunos, de probar las defensas de un país de la OTAN con vistas a esa agresión rusa que, según los europeos, podría producirse en 2029 como muy tarde y que justifica el rearme acelerado del continente?

Pero ¿alguien puede pensar en serio que Rusia vaya a atacar a algún país de la OTAN y arriesgarse así a la aplicación inmediata del artículo 5 de la Alianza, que considera un ataque a cualquiera de sus miembros un ataque a todos ellos?

Putin puede ser un autócrata, pero no “un nuevo Hitler” o un loco, y  en la invasión de Ucrania, que el Kremlin justifica por motivos de seguridad nacional y de defensa de la minoría rusa, ha demostrado ser mucho más racional, por ejemplo, que Volodímir Zelenski.

Así que vuelvo a la pregunta planteada antes: ¿cui bono?, ¿a quién beneficia? Y así, por ejemplo, el ex presidente polaco Andrzei Duda acusó recientemente a Zelenski de haber hecho todo lo posible por involucrar en la guerra a su país y al resto de la OTAN.

En esta ocasión, el presidente ucraniano aprovechó el incidente para reclamar la inclusión de su país en la defensa común aérea de la Alianza, lo que significaría de hecho que la aviación  militar francesa, alemana o polaca podría derribar cualquier avión o misil ruso que sobrevolase territorio ucraniano.

Ya sé que la memoria de todos es hoy muy corta, pero conviene recordar lo sucedido el 15 de noviembre de 2022 cuando Kiev acusó inmediatamente a Rusia de haber lanzado un misil que cayó en territorio polaco y mató a dos personas.

Estados Unidos expresó entonces dudas, y un año después la propia fiscalía de Kiev tuvo que reconocer que se trató de un misil ucraniano. La algarabía mediática montada en su momento en Occidente había sido solo eso: propaganda de guerra.

Algo parecido piensan hoy algunos analistas como el ex inspector de armas estadounidense Scott Ritter, que dice no dudar de que los misiles rusos caídos en Ucrania  fueron desviados en pleno vuelo por operadores militares de Kiev para que entrasen  en el espacio aéreo polaco.

Para ello se utilizó, según explica Ritter, el revolucionario sistema ucraniano de guerra electrónica Pokrova, capaz de redireccionar un dron enemigo, posibilidad que tampoco excluye el periodista polaco Mike Krupa.

Naturalmente, desde Kiev se niega que se tratase de una operación de falsa bandera y se afirma que tal acusación  es sólo “desinformación rusa”.  

Otros piensan que pudo tratarse de una advertencia rusa a un país por el que pasa buena parte del material de guerra de la OTAN destinado a Ucrania.

Las  autoridades de Moscú han ofrecido tratar el asunto directamente con las de Varsovia para intentar esclarecer lo sucedido. 

No hay que excluir nada. Pero está claro que la OTAN no puede desaprovechar una ocasión para justificar ante los ciudadanos su rearme.

Y como dijo el propio Tusk, “sólo hay que creer las informaciones oficiales”. Es decir las que da la OTAN. Expresar dudas será pronto hasta ilegal. Por ahí parece que vamos.

JOAQUÍN RÁBAGO