ALEMANIA: Las dos varas de medir. Los fasciosionistas alemanes agreden y las autoridades y los medios miran para otro lado - por Joaquín Rábago
Recientes de Joaquín en La casa de mi tía:
ALEMANIA:
Las dos varas de medir
Los fasciosionistas alemanes agreden y las autoridades y los medios miran para otro lado
Joaquín Rábago
Los “fasciosionistas” alemanes -no veo mejor forma de llamar a esos energúmenos- agreden a palestinos o a quienes los apoyan, y autoridades y medios miran para otro lado.
Se sienten aquéllos sin duda envalentonados por la declaración oficial del Parlamento de Berlín según la cual “la seguridad de Israel es razón de Estado alemana”.
Lo cual parece justificarlo todo: por ejemplo, callar ante la destrucción de Gaza y el genocidio de los gazatíes y encomiar incluso a quienes perpetran tales crímenes.
La violencia antipalestina no es nueva, pero ya no parte sólo del Ejecutivo, comenta el diario alemán Junge Welt, una excepción en el panorama mediático alemán, abiertamente pro israelí.
Y ha aumentado considerablemente desde los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023.
No se trata ya sólo de amenazas o agresiones verbales sino de violencia física contra objetos, pero también en muchos casos contra personas.
El ministerio federal del Interior denunció la aparición de pintadas con “triángulos rojos” en fachadas de casas donde supuestamente viven judíos, algo que puso en cuestión la “Alianza de la Diáspora”, integrada por judíos e israelíes de izquierdas.
A la hora de denunciar esos símbolos, políticos y medios hablaron de “marcaje” y explicaron que se parecían mucho a los “triángulos rojos” de la época nazi.
Lo que no dijeron, sin embargo, es que los nazis marcaron con esos triángulos a los prisioneros políticos, sobre todo comunistas, en los campos de concentración.
Y que, como explica el historiador Leon Wystrychovski, los presos los utilizarían más tarde tras reconvertirlo en símbolo antifascista.
Asociaciones culturales de izquierdas solidarias con los palestinos, pero también domicilios privados de familias palestinas o sus automóviles han sido objeto de ataques vandálicos.
En algunas fachadas han aparecido pintadas como “Aquí vive un admirador de Hamás” o “Fuck (que se joda) Hamás” junto a estrellas de David.
Cuando un activista sionista llamado Lahav Shapira recibió una paliza en Berlín, los medios se ocuparon profusamente de aquel suceso aunque se trataba de un caso aislado.
Pero esos mismos medios ignoran en cambio las cada vez más frecuentes agresiones físicas a palestinos, entre ellos mujeres, o a quienes se solidarizan con la lucha de ese pueblo contra el opresor israelí.
La capital bávara se ha convertido mientras tanto en uno de los puntos álgidos de la violencia sionista. A comienzos de agosto, alguien prendió allí fuego a un campamento pro Palestina. Un individuo al que se detuvo en relación con ese suceso fue puesto el mismo día en libertad por la policía.
Las agresiones a los participantes en manifestaciones de denuncia del genocidio de Gaza son cada vez más frecuentes en Alemania, y la mayoría de los medios o bien no informan o bien las justifican o condonan. Lo cual envalentona sin duda aún más a los perpetradores.